Las 132 razones políticas del Twitter

Las redes sociales explotaron en México y se transformaron en un factor determinante para las elecciones del 1 de julio. Luego de una discusión con el Macri mexicano, ese que no es del PRO sino del PRI, estudiantes de una universidad armaron un hashtag que decía: #YoSoy132. Cómo tuitear se volvió en la tierra de las aztecas un arma política.

Imagen: NosDigital

Cada vez más, y sin que nadie se anime a predecir un límite, las redes sociales determinan, con su peso silencioso y ubicuo, la vida de las personas. Sin embargo, y por más que todos estemos de acuerdo en ello, lo que está sucediendo en México es un fenómeno que no se había visto antes. Allí, una movida que empezó en el baño de una facultad y que combina Facebook, Twitter y Youtube está cambiando profundamente el mapa y el rumbo de las elecciones presidenciales, que se llevarán a cabo el 1 de julio en ese país y que, ahora, mediadas por la tecnología, se presentan con un futuro incierto. En un territorio de 67 lenguas, 2 millones de kilómetros cuadrados y 112 millones de personas, el nombre de la revolución empieza con un asterisco y termina con un número. Se llama #YoSoy132

Todo arrancó el 11 de mayo de 2012. O, en realidad, mucho antes; con una proclama de Zapata, o con la maldición de la Malinche. Pero ese 11 de mayo, Enrique Peña Nieto fue a la Universidad Iberoamericana del Distrito Federal, una universidad privada, a dar una conferencia. Peña Nieto es el Macri mexicano: no es del PRO, pero es del PRI. Es un tipo joven, apuesto, exitoso y neoliberal. El favorito de la televisión, las encuestadoras y el establishment: hasta ese día, llevaba 25 puntos de ventaja en todos los sondeos. Y no tenía rival. Pensaba que en un país asustado y en guerra cruenta, permanente y connivente con el narco, tener los medios de comunicación de su lado y hacer un par de promesas floridas, lo elevaba casi al rango de salvador. Bastante razón tenía.

Pero, entonces, ese día, día 44 de apática campaña –son 90- Peña Nieto terminó su disertación. Salió de la facultad. Y se encontró con que allí lo esperaban algunos estudiantes, todos con pancartas, todos gritando. Le recordaban los disturbios de Atenco, aquella brutal represión a vendedores de flores, que terminó con dos personas muertas y varias mujeres violadas y torturadas por la Policía. Le recordaban que, en ese momento, 2006, el Gobernador del Estado de México –equivaldría al GBA- era él. Y no querían que olvide, ese galán millonario y casado con una actriz de telenovela, que entonces era él quien había ordenado la matanza… ¿Quién podría olvidarse de algo así, no? Por las dudas…

Volvemos a la escena, entonces. Lo tenemos a Peña Nieto, que carga en sus espaldas con Atenco, saliendo de una universidad privada y prestigiosa. Es 11 de mayo y se cruzan en su camino estudiantes que le reclaman. Sigue la escena. ¿Qué hace el candidato? Quiere huir. Se encierra en un baño. Se escucha “Cobarde”. Y acá, entra la tecnología. Todo queda filmado en un video, gracias a un celular. Se sube a Youtube. 175 mil visitas. Hashtag: #LaIberoNoTeQuiere. En un país con 150 mil muertos en la guerra contra el narco, ¿nos va a gobernar un tipo que se esconde en un baño frente al reclamo de un grupo de adolescentes?

La pregunta empezó a circular. Y circuló. Y al día siguiente, apareció el video que cambió todo, ese que supo capitalizar, muy inteligentemente, el descontento espontáneo y convertirlo en energía constructiva: #YoSoy132. Parecía, hasta ese momento, que los que estaban en contra de Peña Nieto eran los “nadies”, los marginales, los revoltosos. Todos los sin voz. Pero en el video, 131 estudiantes de la Iberoamericana –recuerden: una privada-, credencial en mano, decían su nombre y decían, entonces “Yo soy”, o “Soy yo” y, además, “Yo estoy en contra”. Eran 131. Y vos que estabas viendo el video, eras un 132. El 132.

Y se sumaron actores. El hashtag se mantuvo en Twitter por mucho tiempo primero a nivel mexicano y varios días entre los primeros a nivel mundial. No había con qué darle, no había –no hubo- cómo sacarlo. Televisa y TV Azteca, que manejan el 95 por ciento de la televisión mexicana y quieren que gane Peña Nieto, al principio no le dieron ninguna entidad, pero no aguantaron. La fuerza era tal que, más no fuese para denostarlo, al duopolio no le quedó otra opción que empezar a poner a #YoSoy132 en pantalla. Y entre todos los 132, todos cada vez eran más. Se agregaron también cantantes, artistas, hicieron videos, difundieron en Facebook. Se sumaron más estudiantes. Se sumaron, se sumaron. Y el 19 de mayo, 45 mil personas marcharon en la capital del país contra el galancito. Convocaba #YoSoy132, o sea convocaba nadie. O todos. Algo así como Anonymous, como los Occupys, no hay cabeza visible. Pero había muchas ganas de cambiar.


Después del 19-M, el movimiento avanzó. Y lo que en un principio, era apartidismo, se terminó convirtiendo en apoyo a un candidato. El debate es complicado, y es el debate, hoy, de las organizaciones contrahegemónicas. ¿Qué papel jugamos respecto al Estado? ¿Es posible denunciar al sistema, pero sin proponer otra alternativa? Y esa alternativa, ¿La construimos desde el mismo sistema o mejor desde afuera? La decisión fue muy arriesgada. Pero el movimiento dejó de lado su retórica antisistémica y se volcó con Andrés Manuel López Obrador. AMLO fue el candidato de la izquierda que, en 2008, perdió, por fraude, con la derecha de Felipe Calderón. Sostuvo por más de un mes un “México paralelo” con sede en el Zócalo, la plaza central del D.F, y después se esfumó. Este año, había reaparecido y, aunque seguía representando a la izquierda –qué palabra tan compleja-, sus propuestas eran mucho más light. También su retórica, muy descafeínada. Y más aún su intención de voto, que venía en picada hasta que los nadiesacudieron en su ayuda. Ahora, las encuestas lo dan cada vez más cerca a Peña Nieto. Al iniciar la campaña estaba comodísimo en el tercer lugar, por detrás incluso de Josefina Vásquez Mota, del gobernante PAN.

Esto es #YoSoy132 hoy, a un mes de su aparición y algunos días de su vuelco hacia AMLO. Tienen una página: http://yosoy132.mx/. Juntaron 90 mil personas en un recital, en el que tocó Julieta Venegas y habló Camila Vallejos. Lograron que los cuatro candidatos presidenciales (al principio, no los mostraban ni en la tele) concurran a un debate presidencial, de su organización, que se transmitirá en vivo por Youtube. No es un vocablo simple, ni gratis para usar, pero, realmente han generado una revolución. Generamos, diría un estudiante de allá. Una revolución anónima, que escribe en grafittis pero también en muros virtuales. Escriben, por ejemplo, sobre lo que implica aliarse con Molotov (“sus letras objetivan a las mujeres, todas son putas y nalgonas”) o sobre las razones para ser uno más. Escriben, escriben, opinan. Participan. Se animan.

A todo esto, stop: Peña Nieto sigue liderando, y los aliados que tiene consigo no son fáciles de ningunear. De hecho, son LOS aliados. El tipo tiene los canales más importantes consigo, tiene todo. En muchos rincones del país, no hay internet, no hay universidad. Es factible que triunfe. De hecho, mucha gente recuerda en Colombia, en las elecciones de 2010, la Revolución Verde, hecha también de jóvenes y red social, que pareció erigir a AntanasMockus por encima de Juan Manuel Santos y, al final, el día de la votación, perdió por mucho. Pero ahora no es lo mismo, y el resultado, de última, no será lo importante. O sí, porque los próximos cuatro años son cuatro años en la vida de todas las personas. Pero, por detrás de eso, y aunque parezca verdad de Perogrullo, se percibe algo que se está modificando. ¿Qué? Plaza Tahrir, Túnez…La revolución, se titula un filme, no será televisada. Pero, ¿Será twitteda? ¿Se acuerdan del lema de Obama, “Yes, we can”? En México, dirían “Sí, podemos”. ¿Quiénes podemos? Los 132.
1 de julio, 9 AM, empieza el conteo. El conteo, que no es el proceso. Repite respuesta de antes: nosotros, los 132.