Las dos carreteras de Bolivia

Hablamos con dos de los máximos representantes indígenas de Bolivia sobre el conflicto del TIPNIS y de la construcción de su carretera. Uno apoya a Evo y el otro, no. Ambos tienen buenos argumentos y utilizan diferentes lógicas. Ven el problema con distintos ojos. Reflejan, al cabo, lo que pasa en toda América: un continente hecho de luchas que, de tan lindo y multifacético, muchas veces confunde y siempre interroga.

América es muchas cosas y, entre todas esas muchas, es una tierra de lucha(s). Por eso es linda, y porque es linda es multifacética, y porque es multifacética es difícil de entender. Fue el ayllú y porque fue el ayllu,hoy es la milpa. Es lo que florece en la selva, lo que se siembra en el campo. Es la ciudad que se yergue en el Altiplano, es la Amazonía y es la Patagonia. Son varios continentes en uno, interconectados en un sinfín de nudos y músicas, cada uno con un sabor particular. Y a esos sabores no hay porquéintentarlos descifrar. En este inmenso jardín de senderos que se bifurcan, el secreto es degustar. Oler, preguntar y observar. Aguzar el oído. Son tantos los estímulos, tierra pasional y combativa, polvo que se levanta, que solamente haciendo eso uno podrá sumergirse en sus aguas. Que siempre serán un remolino. Caótico, incompleto, impreciso. Un cuaderno inacabado, con un montón de lápices al lado, en el que quedan muchas hojas para escribir.
Bolivia es América. Y por eso, son muchos países en uno. Muchos conflictos, muchas realidades. Una de ellas, una de tantas, pasa en el Territorio Indígena y Parque Nacional IsiboroSecuré, el TIPNIS. Es un área protegida, muy extensa, que queda en la parte oriental del país, en la parte que no sufre mal de altura, en la que en vez de montañas con plata y mineros hay sapos, orquídeas , mariposas y loros. Cerca de donde murió el Che. Allí, el gobierno de Evo Morales intenta, desde hace tiempo, infructuosamente, construir una carretera, una especie de trasamazónica del siglo 21, que llegue a Brasil y que abra al país, un país sin mar, al mundo. Se le oponen, al proyecto del presidente indígena, un grupo de indígenas. Ya van por su novena marcha. Viven allí, dicen que la ruta les va a traer muchos problemas. Que va arruinar el medio ambiente, que los dejará sin recursos, sin sus casas. Es un poco lo que pasa con la minería, con el desmonte, con las construcciones. Es, con muchísimos matices diferentes en cada lugar, el Progreso por un lado y los Usos y Costumbres por el otro. Empleo. Vida ancestral. Revindicaciones. Mercado. Protesta. Cortes. Integración regional…
Es America, decíamos. Es el continente de nubes bajas, en el que la niebla difumina también el contorno y significado de las palabras.
¿Cómo entender el conflicto del TIPNIS? Otra vez: degustando, palpando, oliendo. Leyendo. Hablando, por ejemplo, con dos de los máximos exponentes del conflicto, dos que salen todos los días en tapas de diarios, que aparecen por mil en Google. NosDigital lo hizo: se comunicó con Gumersindo Pradel , presidente de la CONISUR (Consejo indígena del Sur) y con Adolfo Chávez, que tiene el mismo cargo en la CIDOB (Confederación de pueblos Indígenas de Bolivia). El primero está a favor de la construcción de la ruta, y por eso a favor de Evo. El segundo, en contra y por eso en contra. ¿Es tan sencillo como eso? Bienvenidos a Bolivia. Bienvenidos, otra vez, a América.

GUMERSINDO PRADEL
La entrevista se realizó por teléfono. Fue breve, porque al dirigente lo había picado un insecto y estaba convaleciente. Dejó los siguientes conceptos:
“Aquí, en el TIPNIS, no hay tanto conflicto. Lo que pasa es que no hay entendimiento. Muchos de los que protestan no son del TIPNIS, ellos se oponen a la ley de consulta y al proyecto de comunidades, son del altiplano, de La Paz. Esos dirigentes vienen queriendo confundir, ellos viven en la ciudad, nada necesitan. Nosotros somos los dueños del territorio. Luchamos también, porque no tenemos buena salud, no tenemos educación, esos son nuestros motivos de lucha, trabajar en igualdad. Ellos son manejados políticamente, tienen intereses personales. Nosotros, en cambio, reclamamos, sí, pero por nuestros derechos”.
“En el TIPNIS viven 64 comunidades indígenas. De esas, 49 están a favor de la consulta. Ahí apuntamos. No nos convoca la marcha, pero sí vamos a defender lo conseguido”.
“Estamos a favor de la construcción de la ruta, decimos sí a la construcción porque decimos sí al progreso. Seguimos apoyando a Evo, ningún gobierno se acordó de nosotros, ellos sólo querían para ellos. ¿Y nosotros? Por eso yo peleo por el TIPNIS, porque aquí vivimos una lástima. La gente sufre mucho, los pican los insectos y mueren, es muy difícil entender cómo se vive aquí, los pocos recursos que hay. Por eso, desde la CONISUR, decimos: sí a la consulta y sí al progreso”.

ADOLFO CHÁVEZ
Atendió el teléfono mientras encabezaba la novena marcha de la CIDOB. De fondo, se escuchaba el andar de los indígenas. No había sido un gran día, porque los habitantes de un pueblito muy chiquito, llamado Fátima, de esos a los que los mochileros no van, no los habían dejado pasar. Habló, poco, hasta que se cortó la señal. Porque por los lugares que caminan no pasan los cables:
“El TIPNIS es un territorio indígena. Es un Parque Nacional y Área Protegida, es de todos los bolivianos. Somos una propiedad de derecho colectivo, no pueden construir una carretera así, sin consulta. Ellos, el Gobierno, ya pidieron un préstamo de financiamiento a un banco de Brasil. Y no nos dijeron nada”
“La octava marcha que hicimos derivó en la prohibición de la construcción. Pero ahora, con la Ley 222, quieren hacer una consulta previa, que está fuera del marco normativo, porque está fuera de tiempo ya. Así dice la Constitución de todos los bolivianos. Es como una ilegalidad jurídica”.
“Los del CONISUR son cocaleros, de allí viene el Presidente, ellos quieren la tierra para su coca. Nosotros queremos construir la carretera, pero por otro lado. No por el TIPNIS”.
“¿Qué va a pasar si construyen la carretera allí? Deforestación de bosque, extinción de fauna, nos van a quitar la tierra, el narco va a venir a sembrar coca, el narco se va a llevar a nuestros hijos…”
“Ahora ya no apoyamos a Evo. En su momento, estuvimos con él, pero ya no. ¿Si de esta acción puede surgir un nuevo líder político? Eso lo decidirá el pueblo boliviano.

¿Quién tiene razón? Muchos interrogantes. Muchas preguntas. Mucho por seguir investigando. Por tercera vez, y aunque sea una palabra de inicios y no de despedidas, bienvenidos. Fin.