La utopía del poder general de contención del sueño

Elegir sobre qué escribir. Elegir sobre qué se va a leer. El tema del día. De la semana. Qué sencillez rondaría las noches de cada uno si pudiésemos elegir qué soñar, qué recuerdos traer a la mente, deshacernos en tranquilidad para descansar como en realidad lo necesitamos. Vicios modernos, acabados. Farmacéuticas enteras perdidas en su catástrofe, nunca imaginada, del poder general de contención del sueño.

Nos queda pendiente, irresuelto, postergado el asunto del sueño, quizás quede esperando uno de esos deseos que sabemos que solo se pueden cumplir, indefectiblemente. Pero mientras, las historias del día pasan, así como las historia de la vida. Más rápido, menos. Potentes, o silbando bien bajo. Pasan. Y ahí aparece la cuestión de elegir. Cómo, dónde y cuándo. Elegir sobre qué escribir siempre va a plantear elegir sobre qué no escribir, y siempre que aparezca una preferencia sistematizada, entenderemos que no todas las historias tienen una voz que las cuenten.

Los temas pasan, la gente queda. La cuestión nacional del retorno de YPF al Estado argentino colmó en las últimas semanas hasta cada recóndito agujero, con todas esas palabras que tienen las voces de hegemonía mediática actual tan efectivas en su labor. Ya Pagina 12 puede titular con el textual de Cristina Kirchner: “Lo que es agraviante es depredar los recursos naturales”, y que parezca pisado Famatina. Ya Jorge Lanata puede desenmascarar una red twitera K falsa  como si se tratara de un hallazgo clave, con tal de pasar a otro tema.

Y así, sin mayor complejidad analítica, aparecemos nosotros, los que formamos el espacio de comunicación Nos. Los que elegimos sobre qué escribir y sobre qué hablar, esos mismos que aún soñamos algún día poder elegir qué soñar de noche.

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