“La ideología de Guardiola no es distinta a la de Mourinho”

Amigo de Pep antes que entrenador de Central, Juan Antonio Pizzi, como nosotros, lamenta la salida del DT de Barcelona: “Lo vivo con la misma tristeza que tenemos los que identificamos a este equipo como el mejor de la historia”. Mientras vibra por la definición de la B Nacional, se detiene a pensar sobre la situación que vive España, a quien representó como jugador en el Mundial 98: “Todavía la crisis no ha tocado fondo: va a seguir empeorando”.

Fotos: Nos Digital.

Quizás, mirar sea el ejercicio físico más complicado que le haya tocado vivir en los veinticuatro años que lleva vinculados con el prime-time futbolístico. Quizás no. Pero si te sentás con él a charlar, al menos va a quedarte una certeza: a Juan Antonio Pizzi, el ex delantero que surgió de Colón de Santa Fe, pasó por el Barca y terminó jugando un Mundial para España, los ojos le van a quedar trastornados.
Más si esa charla se da mientras Pizzi es el entrenador de Rosario Central, si todavía no tiene todos los números de las rifas comprados para ascender a la Primera División, si al día siguiente se juega un partido importante contra Ferro, si al mismo tiempo en la televisión están dando River contra Aldosivi y si ese sinfín de cosas transcurren en el hall de entrada del hotel Nogaró, donde su equipo espera con ansiedad el partido del día siguiente.
Sí, es mucho: probablemente trastorne.
Pero puede ser peor.
Será más mucho más, si en ese rato Pizzi abre el juego, se anima a correrse un rato de la vorágine y abre los ojos todavía más grandes para reflexionar sobre todo lo que va sucediendo en esos ojos repletos de aventura

Cuándo vos eras jugador, ¿el fútbol también tenía tanta cosa difícil como ahora?

-Creo que era más simple. No porque no haya tenido exigencias, sino porque todo era más sencillo. Vivir era más simple. Era más fácil ser jugador, ser entrenador y ser lo que sea. Es muy complicado, hay mucha presión, mucha exigencia y eso hace que todo sea más difícil. Pero no es algo del fútbol, es de la vida cotidiana.

-¿Es algo sólo de Argentina?

-No creo que sea acá: es así en todo el mundo. A veces, se habla del fútbol argentino con ese eje y creo que, en realidad, se da en todos lados. En Madrid y en Barcelona es lo mismo. Lo que pasa es que ellos ganan, entonces los problemas son menores. Los resultados son el principal sostén. Ahora, qué caminos te conducen a los resultados es algo que vale la pena discutir.

-Mencionás al Barcelona. Vos que jugaste ahí y que compartiste mucho tiempo con Pep Guardiola, ¿cómo vivís su salida?

-Con la misma tristeza que creo que tienen todos los catalanes. Todos los que en definitiva identificamos a este equipo como el mejor de la historia. Que se vaya el entrenador de un conjunto siempre causa tristeza. Los motivos y las razones que pueden haber llegado a tirar Pep son comprensibles, son lógicas. El otro día miraba las estadísticas y son impresionantes, nadie le puede decir nada. Estuvo mucho tiempo ahí y vivió muchas cosas. Todo lo que hizo es muy desgastaste para cualquier ser humano.

-Alguna vez mencionaste que Guardiola representaba fuertemente una ideología.

-Es que sí. Yo creo que Guardiola representa todo lo que es el Barsa. Fundamentalmente, eso. Aunque después sea quien lleve adelante lo que muchos creen sobre cómo se debe jugar este deporte.

-¿Su salida puede marcar el final de esa ideología?

-Yo creo que el fútbol es uno solo. Que, claro, tiene distintas formas de interpretarlo. Cada club, cada persona y cada jugador tiene un sello personal y una forma. Pero creo que a veces se marcan diferencias que no son así. Pienso que no hay mucha distancia entre la ideología de distintos entrenadores que aparecen, sin embargo, en polos opuestos. Yo no creo que Mourinho tenga una ideología distinta a la de Guardiola. Por más que tengan planteos tácticos diferentes. Creo que eso tiene que ver con los jugadores y con la identidad de cada club. Por eso no se puede hablar de un final.

-¿En el fútbol argentino hay espacio para formar ideologías así?

-Yo creo que el Barsa y el Madrid son las dos tendencias más mediáticas. Hay muchos equipos en Europa que juegan también de forma especial. En Argentina hay ideologías en algunos clubes. Crear una identidad te lleva sí o sí tiempo. Hay equipos que juegan bien de un semestre a otro, pero que no por eso desarrollan una idea. Es algo que tarda. Acá me parece destacable lo de Vélez, que va logrando mucho. Lanús y Estudiantes van en la misma línea. Aunque no es que yo desprestigie al resultado. Creo que es algo muy importante y que forma parte de este juego: el objetivo es ganar. Lo nuestro de este año se va a medir en si ascendemos o no.

-¿En la B Nacional también se pueden formar identidades?

-En Primera hay muy buen nivel, pero a la hora de marcar diferencias con el Nacional B la distancia es mínima. En todo el fútbol, uno puede intentar jugar bien y puede lograr identidades. Creo que entre las dos categorías lo que hay son mejores o peores jugadores. Eso impide desarrollar ciertas cosas y eso se nota. Pero después hay muchos aspectos parecidos. Ser entrenador es semejante en ambas categorías.

-¿Qué dirías que tiene que tener un buen entrenador?

-Lo fundamental de un buen entrenador es tener sentido común. Es parte de tener conciencia de la realidad, saber las limitaciones, descubrir las virtudes y entender los objetivos. El sentido común es un arma muy importante. Pero es algo que se desarrolla. La mayoría de los entrenadores venimos del mundo del fútbol y nuestro antecedentes es, simplemente, ser jugadores. En mayor o menor nivel, casi todos venimos de ahí y muchos creen que se sabe todo desde antes. Pero no es así: ser jugador y ser técnico son dos cosas muy diferentes.

-¿Qué estilos de entrenadores son los que te gustan?

-Yo miro mucho y creo que hay algunas tendencias que vale la pena destacar. A mí la escuela holandesa es la que más me gusta. No es sólo la selección de Holanda, que hace tiempo que no la veo. Sino su historia y lo que fue desarrollando. Creo que arranca con Johan Cruyff, que va con Louis Van Gaal y que llegó hasta Pep. Marcelo Bielsa también toma cosas de eso. El Sporting de Lisboa y la U de Chile me parece que tratan de copiar ese modelo. Y acá creo que Vélez busca algo semejante. Aunque, como dije, no siempre los resultados y las presiones ayudan para desarrollar una idea así.

-¿Cómo debe preparase un entrenador que llega para dirigir un plantel como el de Central que tiene tantas
presiones por ascender?

-La verdad es que yo puedo hablar de casos particulares porque yo creo que se aprende en la práctica. En el caso de Central, que es parecido a mi paso por Universidad Católica, puedo decirte que este grupo me la hace muy fácil. Son grupo humano de primerísimo nivel, entonces yo no tengo que resolver tanto.

-Mencionás a la Católica, ¿no fue muy raro venirte desde Chile, donde habías sido campeón, a dirigir en el Nacional B?

-Venir acá era un desafío más grande que el que yo veía en Chile. Yo quiero mucho a está institución. Estaba en una situación difícil y poder reubicarlo donde se merece es una ilusión y un desafío muy grande.

-¿Qué tiene Rosario como ciudad futbolera para que tanto vos como Gerardo Martino decidan volver estando en mejores condiciones profesionales en otros lugares?

-Yo creo que Rosario es la ciudad más grande de Argentina que tiene dos equipos bien monopolizados de hinchas. Hay dos o tres equipos más, pero los que acaparan a los hinchas son Central y Newell’s. Al tener tanta gente hace que haya una rivalidad y esa rivalidad se va transmitiendo, se va disputando cada vez que se habla de fútbol. Todo eso hace que sea muy apasionado y que el clima tiente mucho.

-Te alejamos de Rosario y te llevamos a España, donde viviste mucho tiempo, ¿cómo ves a lo lejos la crisis económica que se está viviendo allá?

-La verdad es que es muy difícil. España vivió un momento muy bueno en la década del noventa. En los finales de los ochenta y en todo el noventa. Pero desde que yo llegué en 1991, siempre se hablaba de la suba de precios y de las burbujas financieras que iban creciendo. De hecho, a mí me comentaban mucho de la burbuja inmobiliaria y de lo caro que iba poniéndose todo. Todo iba subiendo. Fue aumentando el problema, explotó y no hubo forma de pararlo. Todavía no han llegado al fondo, a pesar de los problemas que se ven ahora y de lo que yo veo a la distancia. La crisis económica en España va a seguir empeorando. Mi deseo es que trate de ser lo menos traumático posible. Hay muchos desocupados que no encuentran la forma de rehacer su vida y chicos jóvenes que no pueden arrancar.

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