Hubo una vez en Argentina un primer Día del Trabajador

Pantallazo rápido por otra buena historia de la Historia. Cómo se inició en nuestro país el festejo que hoy es tradicional e intocable en el calendario laboral. Los protagonistas, sus palabras y el sentimiento de clase acuñado.

Era una Buenos Aires convulsionada por la primera gran crisis económica del país, con fábricas cerrando, obreros despedidos, miles de inmigrantes descorazonados por un paisaje que era bien diferente al que se les había vendido al otro lado del Atlántico. La esperanza de una Argentina en perpetuo crecimiento, esos aires de primer mundo recibían el primero de los muchos cachetazos que habrían de dejarla K.O decenios más tarde. Pero tanto como se abría una crisis, nacía junto a ella el movimiento obrero, dispuesto a la huelga, a los reclamos, a superar las condiciones laborales infernales y a movilizarse por solidaridad internacional. Y eso quedó condensado en el primer 1 de mayo. Fue en 1890, cuando Argentina se unió a otras tantas naciones en el día que habría de serla Fiesta del Trabajador, jamás del trabajo…

La iniciativa la tuvieron los integrantes del llamado Club Vogwarts, cuya aparición se remonta a 1882, compuesto por inmigrantes germanos, principalmente, de orientación marxista que seguían las órdenes del Partido Socialdemócrata Alemán. Para 1889, se conformaba y a la Segunda Asociación Internacional de los Trabajadores, la que en su acto inaugural enarboló el llamado mundial a la movilización del 1 de mayo, en honor a los llamados Mártires de Chicago, y en reclamo por las 8 horas de jornada laboral.

Así, el Vogwarts conformó el Comité Obrero Internacional y puso manos a la obra para los preparativos. Nada fácil, sin embargo, ya que la policía tenía orden de arresto contra los que pegasen propaganda para la convocatoria, a la vez que los patrones tenían bien amenazados a los obreros, en caso de participar serían despedidos.

El manifiesto impreso por el Comité se podía leer en la siguiente proclama:

Compañeras,  Compañeros: ¡Salud! ¡Viva el primero de Mayo: día de fiesta obrera universal!
Reunidos en el Congreso de París el año pasado los representantes de los obreros de diferentes países resolvieron fijar el primero de Mayo de 1890 como fiesta universal de obreros con el objeto de iniciar de nuevo y con mayor impulso y energía, en campo ampliado y armónica unión de todos los países, esto es, en fraternidad internacional, la propaganda en pro de la emancipación social.
¡Viva el primero de Mayo! Pues este día la unión fraternal, fundada por los pocos de aquel Congreso, se debe aprobar por las masas de millones de todos los países para que a esta fecha de confederación conmemorada y renovada cada año, vuele por cima de los postes de límites de los países y naciones con un eco de millones y en los idiomas de todos los pueblos el alerta internacional de las masas obreras: ¡Proletarios de todos los países, uníos!
Es esta la primera y grande importancia de la fiesta obrera del primero de mayo de 1890, a cuya solemnidad os invitamos con esta hoja, a todos los trabajadores y compañeras en la lucha por la emancipación.

 

Si era una fiesta, era porque los obreros se podrían ver las caras y estar lado a lado como compañeros. Pero era también una lucha, ya que el 1 de mayo era un espacio para la búsqueda de emancipación como clase.

Y sobre esta base es que entre dos y tres mil trabajadores dijeron presente en el Prado Español, donde los oradores hablaron durante tantas horas en reclamos por mejoras y pedidos de unidad. Esa unidad bien necesaria en las polémicas entre anarquistas y socialistas que el nuevo sindicalismo porteño estaba atravesando. Pero ellos estuvieron acompañados por otras marchas en Rosario, Bahía Blanca y hasta en la pequeña localidad de Chivilcoy.

Al terminar, aún resonaban las palabras optimistas del presidente del comité, José Winiger: “La victoria del socialismo es sólo cuestión de tiempo. Entusiasmados por este lisonjero porvenir, confiados a nuestras fuerzas invencibles, persuadidos de la victoria de la gran causa del proletariado, declaramos abierto el mitin con un saludo a los millones de hermanos y compañeros de todos los países reunidos en este momento con el entusiasmo de sus corazones y las aspiraciones de su alma con nosotros, en solidaridad y fraternidad internacional.”.