En Perú no quieren Conga

Sudamérica es un continente lleno de crucecitas. Cada cruz representa un conflicto y, en Perú, hay por montones. La más grande está en Celendín, Cajamarca, donde la minera Yanacocha quiere llevar a cabo el Proyecto Conga, de extracción de oro, y los campesinos se le oponen. Nos Digital dialogó con Andrés Caballero Huaccha, uno de los máximos representantes de la lucha ambiental en este pueblo que, en su acción, representa la resistencia de un pueblo de sangre caliente y realidades complejas.

Cortesía de caballeroredverde.blogspot.com.ar

Años atrás, todo viajero que llegaba a Cajamarca, en el Norte de Perú, era aconsejado por los lugareños: “Señor, no deje de conocer los Baños del Inca y después, tómese un micro y váyase para Celendín. Ahí, morenas y de ojos azules, viven las mujeres más lindas del país”.

Hoy, los tiempos cambiaron. “Señor, si viene para estos lados, no vaya para Celendín”, dicen los cajamarquinos. “Allí, quieren instalar Conga, el proyecto minero más grande de Sudamérica. Cambió el paisaje, desaparecieron muchas lagunas y la atmósfera se enrareció”. Las chicas siguen naciendo con cielo en la mirada, agregan, pero es que la contaminación quiere matar la belleza…

Conga pertenece a la minera Yanacocha, que está conformada por la peruana Buenaventura y por la norteamericana Newmont. Viene intentando desde hace largo tiempo lograr que la extracción de oro en la mina, allí en el medio de la sierra, comience a funcionar. Buscan metal precioso, saben que lo hay. Y se enfrentan, por eso, en una batalla muy desigual, con los pobladores de la zona, gente muy pobre, que sabe lo que son las promesas de desarrollo y las realidades de miseria y, por eso, no creen más en espejitos de colores (es la de Celendín otra crucecita para agregar al mapa de complejidades de Latinoamérica, una de esas que hay que analizar con lupa, pero para ponerla cerca, hacerla mirar al sol, y que del papel salga humito. Como pasa en Famatina, Argentina, en TIPNIS, Bolivia, en San Marcos, Guatemala, en Ituango y en Urabá, Colombia, en la comarca ngobé-buglé, Panamá, y en todos los lugares de esta porción del mundo en la que la sangre hierve al ritmo de reivindicaciones y frijoles calientes)

Andrés Caballero Huaccha es uno de los líderes del Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca. Es periodista, tiene un blog muy leído en donde explica los pormenores del Proyecto Conga (http://caballeroredverde.blogspot.com.ar/) y está al frente de todas las marchas. Habló por teléfono con Nos Digital y contó algunas cositas referidas a lo que está sucediendo en su comarca, allí donde se mezclan dos herencias y las cholitas miran con pupilas claras. Su opinión no es la única válida, claro, ni refleja todo lo que sucede en el conflicto. Pero para conocer lo que opina la otra parte, basta con googlear Yanacocha y conocer todas las bondades que despliega la empresa.

-¿Cómo está haciendo la gente en Cajamarca para luchar contra Conga?

-Ha habido ya muchísimas marchas, y venimos retrasando el inicio del proyecto. Pero es difícil. La amenaza es la desaparición de varias lagunas, más de las que ya no existen. Ahora, estamos preparando una marcha macroregional que empieza el 31 de mayo, por tiempo indefinido, hasta que se cumpla lo que pedimos. El 21 empieza otra movilización, pero esta es más reducida, sólo en la región, hasta San Ignacio.

-¿Y cuál es el riesgo de que se instale la minera?
-Todos. Desde la contaminación del agua, que baja de las cuencas, hasta, como ya dije, la desaparición de lagunas. En el Departamento, de hecho, ya desaparecieron siete.

-¿Y cuál es la posición que ha tomado el presidente Ollanta Humala en el conflicto?
-Ollanta tiene una posición sesgada, a favor de la minera. Es así, no hay vuelta que darle. El presidente regional, Gregorio Santos Guerrero, en cambio, tiene una postura contraria, él es un dirigente rondero, la población le pidió defender el medioambiente y él lo hace. (NOTA DE REDACCIÓN: La situación en América latina tiene tantos matices y sabores que todo se confunde y debe analizarse con atención. Humala es un mandatario que llegó al Gobierno con retórica de izquierda y, pese a su posición con Yanacocha y a amigarse bastante con los mercados, ha ejecutado medidas sociales importantes. Un rondero es, a su vez, un ex integrante de las llamadas Rondas Campesinas, que nacieron en Perú como un grupo de defensa autónoma –léase: paramilitar- ante el acoso de Sendero Luminoso y que, una vez exterminada –o casi- la guerrilla maoísta a veces encontró su lugar en la sociedad pacífica y otras veces, no.)

-¿Qué es lo que dicen los que apoyan la instalación de la planta?
-Dicen que la planta va a generar desarrollo, pero en 18 años de minería, que son los que llevamos en Cajamarca, nunca pasó nada, nunca nada se repartió. De hecho, en ese momento, hace ya tanto tiempo, estábamos cuartos en el ránking del país en cuanto a pobreza, y ahora estamos segundos en el de extrema pobreza. Se hicieron varias evaluaciones de impacto ambiental: una la hizo el gobierno aprista, con unos especialistas españoles y portugueses, la hicieron a su gusto. La otra la hizo Robert Moran, uno de los científicos más reconocidos del mundo, y confirmó la inviabilidad del proyecto. Pero parece que eso al presidente no le interesa…

En ese momento, Caballero, con previo aviso, tuvo que cortar la comunicación. Enfrentarse a un grupo tan poderoso y trasnacional implica una pérdida enorme de energía, menos tiempo para estar con su familia, para mirar un partido de fútbol por la tele, para dormir, tomar un té, o para lo que sea. Al cabo, en estas batallas, micro por su lugar, macro por lo que implican y significan, se dirimen esos pequeños futuros de estas tierras, inmediatos y, en su inmediatez, para siempre. Continente de contrastes. De Proyectos Congas y luchas campesinas. De humo que sale del papel.

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