Una esquina de recuerdos y un Farol

Echamos luz sobre su historia y nos encontramos con nueve años y nueve integrantes. Viejo Farol no es de bajo consumo, y no escatima en energía cuando se trata de la música, sea rock, ska o reggae. Un demo, un disco, algunas fiestas y muchos escenarios, son algunas de las postales de esta banda que no se queda en un solo ritmo y se deja seducir por la canción. ¿Vos le dirías que no?

Foto: Cortesía de Viejo Farol.

Comentan que al bajón del domingo lo mata el sol. Si al sol le sumamos mates, gente linda y buena música, el domingo se camufla de grandioso sábado. En Parque Centenario, a unos metros de de la famosa feria, entre improvisadas canchitas de futbol con arcos hechos de buzos y bicis a las que se les van sacando las rueditas, Viejo Farol preparaba el sonido para empezar a andar una vez más y cerrar un ciclo de presentaciones que ya llevaba varios domingos. “Teníamos muchas ganas desde hace tiempo de hacer domingos en el parque. La propuesta salió a partir de que la banda quería crecer. Una vez que conseguimos tener nuestro propio sonido el resto vino solo. Es otra onda, porque es mas relajado, acá venimos, tocamos, tomamos mate. Se va sumando gente, y te preguntan ¿Che, el domingo que viene van a estar otra vez?”

Pero el camino se empezó a pedalear mucho antes. Fue allá por el 2003, todavía en el colegio, cuando Federico Larocca (voz y guitarra) y Gastón Rodríguez (batería) decidieron ser “Los Farolitos”. Unos años después, en el 2006, un poco más grandes y con nuevos integrantes quisieron registrar el nombre y se encontraron con que ya existía. Desde entonces, son Viejo Farol, y la formación se fue completando con los años constituyendo un gran equipo. A Fede y Gastón se les sumaron Yamil Allevato en guitarra y coros, Marcelo Medvedocky, bajo y coros, Martín Rodríguez en teclados, Jonatan Macon, saxo alto, Daniel Gonzalez en saxo tenor y armónica, Jeronimo Mateos Ledesma en trompeta y Rodrigo Canales en Percusión.

Doce meses después, el trabajo daba sus frutos y salía el primer demo “Colgados del techo”.
Con trece temas bajo el brazo y la gran energía que los caracteriza empezaron a copar los escenarios. ¿Cómo contener el impulso? Los años que siguieron, se los vio presentarse en Capital, Gran Buenos Aires, hacer giras costeras y hasta cruzar el charco cuando, en 2009, su música llegó al país vecino. “Por mail conocimos unos chicos que nos invitaron a Uruguay. Llegamos y nos sabíamos quiénes eran, ni ellos quiénes éramos nosotros. Podíamos llegar y encontrarnos con cualquiera, pero resultó como si nos conociéramos de toda la vida. Pegamos la mejor, se generó muy buena onda y nos ayudaron también a que toda la gente que fue a verlos a ellos nos conozca a nosotros”.

El 2010 se avecinaba después de casi tres años de continuas presentaciones. La banda crecía y se afianzaba musicalmente. “Año tras año uno va ganando experiencia en lo que es el sonido, en hacer los temas, en lo que es ensayar, lo que es entrar al estudio. Toda esa etapa nos sirvió un montón para pulirnos”. Los chicos decidieron parar con los shows y dedicarse durante esos meses enteramente al primer disco “Disfrutar sin entender”. Tomaron la decisión y fuero a fondo, sin saber cómo iba a ser recibida su ausencia en los escenarios. Pero se relajaron y se enfocaron en grabar. No solo obtuvieron un gran resultado, sino que encontraron en el goce de grabar el nombre del disco, con la ayuda de un amigo que hizo un texto que devino canción. “No sabíamos qué repercusión iba a tener eso de parar un año y meterte a preparar los temas. Entonces estábamos en la sala, no tocábamos en vivo pero disfrutábamos de eso. Empezamos a tomarlo así, de disfrutar de lo que estábamos haciendo. No buscarle explicación a otras cosas. Ya va a llegar el momento de mostrar los temas, de salir a tocar en vivo… “

Un gran trabajo salió a presentarse durante el 2011. La placa te mueve entre diferentes ritmos y sensaciones que muestra a los chicos capaces de encarar nuevos rumbos con mucho huevo.
“Cuando empezamos y éramos cuatro, hacíamos más rock canción, después con el tiempo empezamos con ska, reggae y ahora que somos nueve nos encanta hacer eso. Pero nunca sabemos el próximo disco dónde va a ir. Nos sentimos cómodos haciendo un poco de todo, viendo que sale. La canción te va pidiendo también, entonces vamos buscando cosas. Si te animas a hacerlas está buenísimo”

Aunque cambien los ritmos o estilos de canciones, los chicos están convencidos de que el mensaje y la intención de la banda sigue intacta desde aquel 2003 que los vio nacer.
Siguen tocando temas viejos junto a los nuevos mientras empiezan a pensar cómo organizar las cosas para no dejar de tocar y poder el próximo año empezar a grabar nuevamente.

Para matar la ansiedad podés verlos este 21 de Abril en La Fiesta Farol III, con bandas invitadas y algunas sorpresas en Eva Perón 1934.
¿La idea? ¿El nombre no te dice nada?
“El concepto de la Fiesta Farol es que las cosas no terminen en el último acorde, que no se prendan las luces y se vayan todos”

Afirmando lo que vienen construyendo desde hace tiempo, hay banda para rato, proyectos y puertas que se abren cimentando nuevos caminos.
Empieza a bajar el sol pero el calor se sigue sintiendo, suena Viejo Farol, los mismos de siempre pero continuamente renovados.

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