Nada se pierde, todo se transforma

Una herramienta clave en las nuevas condiciones de posibilidades de reciclado. En la web DondeReciclo.org podés encontrar dónde y cómo reciclar cada material en desuso. Mientras las toneladas de basura de la Ciudad de Buenos Aires siguen en aumento y repletan los rellenos sanitarios, vos podés dar una mano.

Foto: Nos Digital.

En 2010, la Ciudad de Buenos Aires llegó a su máxima histórica de cantidad de basura enterrada en el año: 2.110.122 toneladas. El récord admite varias interpretaciones, ninguna positiva.

Los especialistas aseguran que el sistema de recolección de basura va camino al colapso. Se estima que para este 2012 el único vertedero habilitado –que queda en la Provincia de Buenos Aires- llegue a su capacidad máxima. Las cifras y datos no completan lo que hace la emanación de gases de efecto invernadero, por ejemplo, u otras contaminaciones: la que respiran los vecinos aledaños a esos basurales, otro ejemplo. Tampoco, las cifras y datos, hablan de la lógica misma del tratamiento de los residuos: desechar, acumular, enterrar o quemar.

La idea de “residuo” o “basura” toma ineludiblemente la connotación capitalista que alienta el consumo desmedido, no razonable. Pocas veces estas preguntas acompañan las visitas al súper: ¿Verdaderamente necesitamos todo lo que compramos? ¿Es perdurable eso que adquirimos? ¿De qué manera fue producido?

El tacho de basura es un elemento tranquilizador en ese sentido: ahí va todo. Pero, ¿después? Tal cual el vigente sistema de recolección, los residuos de la vereda van a un gigantesco basural, luego se tapan o queman. En ese proceso se utilizan rellenos sanitarios, energía, se dañan tierras y, sobre todo, se emanan gases de efecto invernadero que, entre otras cosas, inciden en el cambio climático.

En mayo de 2007, el Gobierno de la Ciudad reglamentó la llamada “ley de Basura Cero”, orientada a la eliminación progresiva de los rellenos sanitarios. La propia cartilla de la ley, plantea la adopción de medidas “dirigidas a la reducción de la generación de residuos, la recuperación y el reciclado”. Tres años después, sus alcances no fueron sustantivos: el 2010 fue record en basura enterrada.

Otra de las medidas tuvo la intención de “formalizar” a los protagonistas ocultos del reciclado: los cartoneros. La actividad lleva ya largos años en la Ciudad y es la paradoja que mejor enseña sobre el sistema de tratamiento de los residuos. Ellos hacen el trabajo sucio, el que ahora piden los carteles publicitarios del Gobierno de la Ciudad: separar los residuos.

Desde estas inquietudes nació, un año después del record, 2011, la Asociación Civil Donde Reciclo, una propuesta cibernética que orienta sobre los puntos de reciclaje en la ciudad. Un grupo de amigos cansados de googlear para encontrar lugares de reciclaje. Estudiantes de economía, artes visuales, filosofía, cuenta Melina Scioli, una de las fundadoras del proyecto, todos con el denominador común de “querer generar un cambio”

La página web www.dondereciclo.org reúne así muchos de los puntos de la Ciudad en que se utiliza el sistema de reciclaje para el tratamiento de los residuos, separados por material o producto: aceites, ropa, vidrio, cartón y papel, aluminio, plástico, Tetra Brik, tapitas, electrónicos, bronce y otros. Además, contiene información general sobre los beneficios del reciclaje y la opción de poder cargar un propio punto de reciclado: “En la web se puede tanto buscar como cargar puntos en todo el país. Es un sistema tipo “wiki” en donde la página se arma entre todos. De esta manera, la cantidad de puntos de reciclaje va aumentando constantemente gracias a la participación de la gente”, cuenta Melina.

El reciclaje es desde hace años una manera de contrarrestar el consumo desmedido (reutilizar lo desechable) y, sobre todo, cuidar el medioambiente (no intervienen procesos tóxicos ni contaminantes). Sigue Melina sobre estos beneficios: “El objetivo del reciclaje es transformar los materiales de desecho para crear nuevos productos. Al reciclar, se reduce la necesidad de usar rellenos sanitarios, se ahorran recursos naturales y energía, se reduce la contaminación y la emanación de gases de efecto invernadero (reduciendo así el cambio climático), y además se crean trabajos y se ahorra dinero”.

No son utopías sino los resultados mismos que brotan de cada producto reciclado. ¿Por qué, entonces, no se practica masivamente o forma parte de una política estatal? Aunque fomentadas en los últimos años, las prácticas de reciclaje se abren paralelas a los basurales, aisladas y atadas a circunstancias que impiden regularidad en el tratamiento de la basura. En San Francisco, Estados Unidos, por ejemplo, el reciclaje es obligatorio: de no hacerlo, las multas trepan hasta los 500 dólares. “Es una ciudad en la que el tema del medio ambiente y el cambio climático está en boca de todos”, remata Meli.

La pregunta sigue: ¿Por qué, entonces, no se practica masivamente o forma parte de una política estatal? El tratamiento de los residuos cala más hondo: habría que cambiar las mañas del consumo y la relación con los productos. Siglos del sistema capitalista, gobiernos dominados por corporaciones, una economía nacional que se sostiene al compás del consumo no la hacen tarea sencilla. Melina: “El Reciclaje está en tercera instancia pero es importante porque genera nuevos ciclos económicos y evita el enterramiento de potenciales materias primas. Entendemos que antes de reciclar es importante lograr reducir nuestros residuos, aprendiendo a consumir mas responsablemente y revalorizar el re-uso”.

Obligado por las circunstancias, el Gobierno de la Ciudad lanzó una campaña de concientización sobre la separación de residuos en origen. Melina asegura que es vital para su posterior reciclaje o re-uso. “Hay una voluntad por parte de los organismos gubernamentales en dar solución y gestión a los residuos. Iniciaron contenerización diferenciada en algunos barrios y en escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, pero sigue haciendo falta una mayor concientización de separación en origen”, dice sobre lo que falta.

Por lo demás, Donde reciclo se encarga de conectar los proyectos que puedan hacer a la práctica sostenible. Y como una militante, Melina alienta esas “pequeñas acciones” que ayuden al reciclado, lo mismo que sintetiza la página en su lema interpelador de conciencias: Tu aporte hace la diferencia.

 

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