Crónicas de la vida misma

Los alumnos de un Bachillerato Popular de Constitución no pueden comenzar su año lectivo porque perdieron el espacio donde cursaban. Al introducirse en la historia, hablando con los protagonistas, reflexionando en cada implicancia; el periodista atravesará por distintas reflexiones individuales y colectivas al tomar una nota que aparentaba ser una más del montón. La vida parece ser así. Los extremos son difíciles de ser racionalizados, la conclusión es tuya.

 I.

Hasta el 23 de diciembre de 2011, en la sede de la FLA (Federación Libertaria Argentina), Brasil 1551 de la Ciudad de Buenos Aires, funcionaban un Bachillerato Popular y un merendero. También se daban clases de apoyo y diversos grupos de pensamiento anarquista se juntaban en la biblioteca y en sus salones. Ese día, a la tardecita, alguien, no se sabe quién cambió la cerradura del lugar y se atrincheró allí. Lo okupó. Nadie más pudo entrar.

Yo, de todas formas, no tenía idea de lo que estaba pasando.

II.

Me enteré el 16 de febrero, casi dos meses después de la toma, cuando, pasado lo más caluroso del verano, apareció un comunicado en un blog llamado Ciesol. Este es un fragmento:

Debido al cierre autoritario del local de la Federación Libertaria Argentina, la ELC se encuentra sin lugar donde funcionar y los estudiantes corren serio riesgo de perder el año lectivo. La solidaridad se puede ejercer:

–         – Comunicándose con los ocupantes autoritarios para “convencerlos” que depongan su actitud al (054) (011) 4305-0307 o fla2@radar.com.ar

–         – Comunicándonos algún dato sobre un espacio que se pueda utilizar en forma momentánea, hasta solucionar el conflicto.

–         – Aportando solidariamente ya que todos los útiles quedaron dentro del local: pizarrones, computadoras, etc.

–         – Aportándonos ideas para solucionar este conflicto.


La ELC es la Escuela Libre de Constitución, el Bachillerato. Cuenta con 20 estudiantes y más de 50 profesores y profesoras. Según ellos la describen, “funciona mediante asamblea de estudiantes y profesores, que trabajan mediante parejas y equipos pedagógicos y construyen una instancia de enseñanza-aprendizaje personalizada y asamblearia”. OK.

La pregunta, entonces, es: ¿quiénes son los “ocupantes autoritarios”?

Ese fue el interrogante que dio origen a esta nota, y, a la vez, el convencimiento de que en su respuesta había una interesante historia.

La seguridad en ello me llevó a investigar y, en Indymedia, encontré un documento fechado el 25 de diciembre y firmado por “nunca obediencia”. Su título es: “La FLA cae bajo la tiranía conservadora”. Dice más o menos lo mismo que el primer párrafo de esta historia, aunque con más precisiones:

 El viernes 23 de diciembre un grupo minoritario ocupó la Casa de los Libertarios de la Federación Libertaria Argentina, cambió la cerradura e impidió el paso de los que hacían sus actividades regulares. Ante el pedido de explicaciones, por toda respuesta pasaron un “documento” sin firma por debajo de la puerta, mal argumentado, donde “explicaban” las razones de la medida “que se vieron obligados a tomar”. 

El documento sin firma, pasado por debajo de la puerta, es el siguiente:

COMUNICADO DE CRUZ NEGRA ANARQUISTA (CNA) 

¡Acá estamos! 

Porque tenemos que estar. Apoyando la recuperación de un espacio para el movimiento Anarquista. 

Acá están en primer lugar los/as compañeros/as de la Federación Libertaria Argentina (FLA), y codo a codo nosotros. 

Contamos con la solidaridad activa e inclaudicable de lxs compañerxs de la Biblioteca Anarquista Mauricio Morales; de la Red de Apoyo a Freddy, Marcelo y Juan; de la Biblioteca Guliay-Polie de La Plata; de la Biblioteca Ghiraldo de Rosario; de la Sociedad de Resistencia de Zona Sur; de la Sociedad de Resistencia de Rosario; como así también de tantos otros compañeras y compañeros sinceros de corazón y de voluntad inquebrantable. 

Hoy mas que nunca seguimos siendo ingobernables. 

¡Fuego al Estado, su pluralidad y sus cárceles! 
¡Viva la Anarquía! 
Cruz Negra Anarquista de Bs As 
Diciembre 2011 

Ya había más información.

Y un trasfondo: en la página de Indymedia en la que aparece el comunicado se puede leer un largo debate, protagonizado por lxs foristas. El quid de la cuestión parece ser el conflicto entre “Anarquistas y hippies”. Ahí está el problema.

III.

Los que tomaron formaban parte de las actividades de antes. Hubo rispideces a nivel individual y aparecieron posiciones individualistas. ‘Comer carne es fascista’, decían. ‘Fumarse un porro es un vicio burgués”. Si no tenés cresta y no usás banderita negra, para ellos sos el enemigo”.

No sabemos si están armados. Ellos niegan toda instancia de diálogo. No tenemos idea de lo que hay adentro, dicen que está todo tapiado, blindado, fortificado. Tienen una retórica antifascista y son de diversos grupos: Cruz Negra Anarquista, Semilla de Liberación, no sé cuántos más”.

Del lugar sale y entra gente, a escondidas. Sin contacto con el barrio. Ellos celebran lo que hacen: ‘echamos a los burgueses’, dicen. Pero no les interesa hacer política social; para lo que ellos quieren el espacio, para sus charlas sectarias, pueden estar metidos dos años adentro”.

No sabemos qué hacer, no queremos una escalada de violencia. Es una cagada terrible lo que pasó, porque, además, mucha gente de nuestro grupo se desilusiona, se va pinchando”.

El problema más grande son las actividades. No necesitamos el local para reunirnos en los grupos de estudio. Pero, ¿el Bachi?, ¿el merendero? Se están viendo lugares para proseguir con estas actividades, pero es complicado”.

IV.

Después de esa charla, probablemente hubiese reescrito así la Parte I del artículo:

“Hasta el 23 de diciembre de 2011, en la sede de la FLA (Federación Libertaria Argentina) funcionaban un Bachillerato Popular y un merendero. También se daban clases de apoyo y diversos grupos de pensamiento anarquista se juntaban en la biblioteca y en sus salones. Ese día, a la tardecita, un grupo anarquista sectario, en desacuerdo con ciertas formas con que se conducía el lugar, cambió la cerradura y se atrincheró allí. Lo tomó. Hasta hoy, nadie pudo entrar”.

V.

Unos días después, sin embargo, pensé en que lo mínimo que tiene que hacer un periodista que está averiguando sobre un conflicto es escuchar las dos voces. “Voy a llamar a la FLA, donde están los okupas –pensé-, y decir que me quiero inscribir en el Bachi. A ver qué me dicen…”. Estaba apretando los botones del teléfono cuando me arrepentí.

” ¿Y por qué voy a mentir? Voy a decirles que voy a escribir una nota sobre la situación de la ELC, que me contaron algunas cosas, y que si me quieren transmitir ellos su versión….”

-¿Hola?

-Eh, sí, hola, mirá, te llamo de la revista NosDigital, me llegaron algunos rumores sobre la FLA y quería saber si está tomado…

-Bueno, te cuento…

 VI.

Hablé media hora con Sebastián (el nombre es falso). Me dio su versión de los hechos. Para él, los que se “quedaron afuera” del espacio son “posmos”. Me contó todo, pero, cuando estaba terminando la charla, y cuando le pregunté cuántas personas había ahí adentro, me dijo:

-No te puedo decir. De hecho, de lo que te conté te voy a pedir que tampoco pongas nada. Manejate con los comunicados que emitimos.

-Pero es muy valioso todo lo que me relataste. Además, te aclaré que soy periodista desde el principio…

-Sí, pero igual, te lo pido por favor. Te hablé para ponerte al tanto. No quiero que se difunda, no quiero perder energías en esto…

Me quedé pensando varios días qué hacer. El testimonio, realmente, era muy valioso. Además, él sabía que yo era periodista, y aun así me contó todo. Decidí no publicar lo que me dijo. No fue fácil. El otro testimonio, también muy interesante, sí lo publiqué, en la parte III, porque no hubo ninguna objeción.

Mientras tanto, a la vez que pensaba –y pienso- todo esto, el Bachillerato, ya a mediados de marzo, todavía no tiene un lugar para funcionar. Mucha gente se va a quedar sin su título y, lo que es mucho peor en este modo de educación, sin su cursada.

VII.

Lo que, en principio, iba a ser una especie de “informe de situación” terminó siendo una crónica, con mucho de primera persona y no tanto de reflexión. Es, de todas formas, una primera persona colectiva, porque no es importante quién escribió esto, pero sí es importante saber que el o la periodista se encuentra muchas veces con situaciones inesperadas, que puede resolver de manera individual, apoyado por un colectivo, o no resolver. Y esa “individualidad” abarca al total de la profesión, por eso no hacen falta ni aportan los nombres particulares. A los que les haya interesado la situación de la ELC, o quieran averiguar qué está pasando allá, y así poder sacar las conclusiones que aquí no se ofrecen, pueden averiguarlo. Incluso, en uno de los comunicados que aparece a lo largo de esta historia hay un teléfono, que es sólo de una de las partes en cuestión.

Si tuviese que reescribir esa Parte I, presentando la noticia, tal vez podría hacerlo, después de todo lo que pasó, de otra manera. Podría poner: “A partir de la toma de una institución anarquista, se plantean las diferentes alternativas que ofrece el periodismo y una forma –sólo eso- de manejarse con ellas”. Sin embargo, tampoco sería eso lo más importante. Más si se piensa en que hay un problema no resuelto, por el que muchas personas no van a poder seguir con su cursada secundaria. Podría poner, tal vez –y el “tal vez” es porque, definitivamente, no lo hice-: “Esta es una crónica, totalmente inacabada e inexacta de un conflicto, también inexacto e inacabado, que todavía sigue sin resolverse”. De un conflicto muy complejo. Ésa –tal vez- estaría un poquito mejor.