¿Tributo a quién?

A Magoya, papá. No son dobles de Sabina ni de Arjona ni de los Wachiturros. No, son otra cosa. Una cosa que se ríe de las otras cosas y que arma una fiesta cuando toca: trece músicos, saxo, una sección entera de percusión. En mayo cumplen su primer aniversario y ya son toda una revelación.

Fotos: Nos Digital.

¿Tributo a quien? Y claro, esa debe haber sido la pregunta en boca de todos, dos años atrás, cuando la banda nacía y la moda era hacer tributos desde Arjona hasta Pappo.
Ellos decidieron ser Tributo a Magoya. Si Magoya existiera, que orgulloso estaría, pensamos.
Pero después de conocerlos en su sala de ensayo una calurosa noche de jueves, nos damos cuenta que en realidad Magoya son todos pero sin su tributo, porque tocan obras de otros artistas, aunque lejos de hacer covers hacen versiones en donde los temas son transformados y adaptados a su formación.

Tributo a Magoya, lleva desde el 2010 ofreciendo un nuevo estilo. Nació de la fusión de un grupo de percusión y un trío de rock.
“Sobre eso empezamos a construir un concepto musical que se basa en que estén presente los instrumentos básicos del rock, la guitarra eléctrica, el bajo, después se incluyó el saxo y en vez de tener un baterista lo reemplazamos por una sección entera de percusión”

En la actualidad son trece personas que sobre un escenario interpretan diferentes ritmos con una energía embriagadora.
Lejos de ser un obstáculo, tanta cantidad de generaciones (hay hasta una niña en camino) resulta positivo. “Suma la diversidad de formaciones, de miradas, de conocimientos, de ideas” afirman.
“Cada uno lo que trae lo va poniendo a la banda, toda la diversidad que se ve arriba del escenario hace que la gente que no te conoce se quede mirando, tiene mucho para ver”
Mas allá de las dificultades que genera que sean tantos en un espacio físico, muchas veces poco bastos, mantienen un orden en el escenario. Las chicas marcan la delantera, la guitarra, el bajo y los saxos las escoltan a sus costados, atrás la percusión y en el centro quien los dirige, el nueve del equipo.
Son un grupo democrático, todos cantan y todos hacen improvisación. Lo más pedido por el publico.
“A la gente es lo que mas le gusta, peor hay que mezclar eso con un poco de nuestros temas. Nos tenemos que ir afianzando y que a la gente le vaya quedando”

En estos dos años de camino, fue mucho lo transitado. Como músicos están más sueltos y seguros, como grupo mas afianzados. Un balance que por donde lo mires es provechoso.
“Hubo una homogeneización del grupo, porque las diferencias de edades, de generación y de criterios al principio fue un poco complicado unificarlo. Pero de un tiempo a esta parte hubo pequeñas crisis que nos hicieron crecer y saber que estamos todos en un mismo camino”
La unificación se nota a la hora del show. Juntos son un remolino de actitud que avasalla. Actitud rock que los hace terminar agotados pero felices después de cada saludo final.

Al momento de definirse son contundentes: “Esta banda es un milagro. Teniendo en cuenta que estamos en una época de todos muy al palo, todos muy enloquecidos, llegar a que casi 15 personas congenien para formar un proyecto es un milagro hoy en día”
No es tan fácil poder catalogarlos. La banda, conjunto, grupo, es difícil de encasillar “Somos una banda bastante inclasificable, bastante rara, por cantidad de gente. Las diferencias de edades, que haya chicas y muchachos en un balance bastante parejo, el repertorio que hacemos, los instrumentos que tocamos, todo es raro en nosotros”

Llegan a su aniversario en mayo siendo un milagro.
Afrontan el año con muchos temas en carpeta que esperan ser tratados e incorporados en el repertorio, gran cantidad de shows y la idea de sacar su primer disco.
Milagro raro que gana protagonismo.

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