Que la fiesta te acompañe

No es la fuerza de Star Wars. Es el calor de las calles argentinas que se visten de carnaval. Corsos aquí y allá. En pequeños pueblos. En el centro de la Capital Federal. En todos lados un único mensaje: que sea murga, que sea de todos, que sea con mensaje. Ya escuchaste, salí a la calle.

Foto: Nos Digital.

Febrero es época de carnavales por excelencia. Días de color, baile, máscaras, disfraces y mucha música. Descubrir sus orígenes es una tarea de lo más difícil, si bien se supone que data de antes del nacimiento de Cristo, donde se hallan huellas de la celebración en Egipto, Roma y Grecia. El festejo llegó a nuestra tierra de la mano de los conquistadores y rápidamente se mezclo con las culturas aborígenes que habitaban a lo largo y ancho Argentina.
Los primeros años, el carnaval se caracterizaba por máscaras que ocultaban las clases sociales y juegos de agua que varias veces le valieron numerosas prohibiciones, pero el transcurso del tiempo fue modificando algunos usos y costumbres.
En la actualidad se nos presentan distintas alternativas a la hora de festejar. NosDigital vivió una noche de fiesta con algunas de ellas, una murga, una comparsa y un grupo de pibes que cantan y te tocan el alma.
Aquí, historias de sueños, festejos y un sin fin de alegrías.

Comparsa Ara Berá
Nos acomodamos cerca de una de las esquinas, sentados en el cordón de la plaza principal. Toda fiesta popular se vive en la calle, en el centro del pueblo donde la vida social tiene su máxima expresión, General Guido no es la excepción.
Estamos a 249 kilómetros de Capital Federal, en un pueblo de un poco más de mil habitantes, que hoy, luego de recibir gran cantidad de visitantes, está repleto de expectativa. Luego de ver desfilar a Ara Berá, entendemos por qué todos los reunidos sonríen. Tanta pluma, brillo y baile contagian.
Un día después, visitamos a algunos integrantes de este proyecto, quienes comparten con nosotros la historia de su comparsa.
Llegamos a la casa de Walter Arias, director de la orquesta, sin entender cómo se propone hacer un asado en medio de su parrilla convertida en taller. Tenemos que correr las telas y lentejuelas, mientras todos entran, toman agujas, cosen y se van.
Una eterna procesión de gente joven que pretende ayudar.
“El compromiso es grandioso. Los chicos vienen y pasan horas, noches enteras, se bordan trajes, se hacen la ropa. El compromiso es muy grande, hay muchísima responsabilidad”, comentan sonriendo.
“Ara Berá empezó en el año 2000, pero en realidad las comparsas de acá en Guido se empiezan a hacer en el año ’98”, nos cuenta Walter. Luego de doce años de experiencia, analizar el crecimiento llena los ojos de nostalgia de Claudio Alexander, integrante de la comparsa: “Cada vez con más fuerza salgo a bailar, primero representando a Ara Berá, por todo el trabajo que se hace y también por representar a mi pueblo. Es un gran orgullo que un pueblo tan chico, con mil moneditas cortitas de habitantes tenga semejante repercusión regional”.
El crecimiento no sólo se vive a la hora de bailar. Para un mejor funcionamiento se ha conformado una comisión. Concedida como Asociación civil sin fines de lucro, la comparsa se financia mediante bingos, rifas, colaboraciones particulares, subsidios del municipio y parte de las ganancias que dejan los carnavales, regulados por una Comisión de Corsos, la cual se constituye por las dos comparsas de General. Guido y la Secretaria de Cultura.
Carlos Heredia es el encargado de abrir la comparsa junto a un gran estandarte y un poco más de 300 integrantes que vienen detrás, anunciando el comienzo de la fiesta. “Abrir es un orgullo, es hermoso. El primer día cuando se abre es emocionante, se caen algunas lágrimas pero es lindo. Algún día voy a tener que dar un paso al costado, pero mientras tanto seguiré disfrutando”, nos dice después de recordar que ya hace diez años que es primera figura.
Hace varios años que Ara Berá no deja de crecer y sorprender, la calidad y compromiso garantizan un gran show escoltado por una carroza, orquesta en vivo, más de siete escuadras y una pareja de pasistas que se mueven al ritmo de una batucada de primer nivel.
Entendemos por qué se nos mueven las caderas mientras desfilan cuando declaran: “Bailamos porque nos gusta y nos sale como nos sale, porque hacemos lo que hacemos, de corazón”.

Murga Zarabanda Arrabalera

Foto: Nos Digital.

En una plazoleta de Parque Patricios la murga se prepara para la noche que llega y los invita a bailar. Lejos de los cuarenta integrantes que empezaron, hoy son setenta los que se visten de blanco, negro, violeta y celeste. “Decidimos respetar el blanco y el negro por la elegancia que dan”, nos cuentan y entendemos que no hablamos con improvisados.
Zarabanda Arrabalera nace en mayo del 2008 por una necesidad murguera, luego de la separación de Fileteando Ilusiones, agrupación del mismo barrio. Ser producto de una necesidad agota la posibilidad de entender la murga como una obligación.
“No se puede tomar como una responsabilidad, venís y tenés un horario de ensayo, pero es algo que te gusta y lo elegiste, no es algo que te imponen” y agregan “es una forma de vivir. Es vivir todo el año de carnaval”
Parte del crecimiento se debe a su organización. Si bien toda decisión se toma de manera democrática, cuentan con una estructura que permite mantener un orden. Divididos en sectores, cada uno de ellos tiene un encargado. Una técnica que ayuda a la hora de salir a las calles y ser muy aplaudidos.
La murga actúa en los corsos que están dentro del circuito oficial que organiza el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y en otros que están fuera de él. Aunque en general solo sean pagas las presentaciones del circuito oficial, quieren llevar la fiesta popular a todo lugar que los convoque.
Este compromiso se ve reflejado también en su participación como miembro de la Agrupación MURGAS, conformada dentro del circuito de Capital Federal. No obstante reconocen que falta mucho trabajo por hacer.
“Es un grupo de presión, sirve para conseguir reivindicaciones. Pero también tenés otras organizaciones de murgas: las independientes o las de provincia que se organizan por sector. Digamos no es más ni menos que las otras formas de organización. Sumar suma, el ideal no lo es porque al manejarse en un circuito exclusivamente porteño sectoriza”.
Al momento de evaluar el crecimiento de la agrupación, todos están convencidos de los avances que van desde el plano humano hasta el artístico. “Zarabanda se reconoce y es particular por un estilo que roza el tango con la murga. A nosotros no nos aplauden porque copamos toda una cuadra, ni porque los bombos se tocan fuerte, ni por tener los mejores trajes, sino por el mensaje, el contenido de lo que decimos, la letra habla de una identidad con el barrio, del don divino de ser murguero y ser argentino”
Hace tiempo dejaron de ser una murga y se convirtieron asimismo en una gran familia que ofrece un show con coreografías, arreglo de voces, gran trabajo de trajes y mucha presencia. Un grupo humano que no para de crecer y fijarse nuevos objetivos para seguir marcando la diferencia.

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