Aroma a imprenta

El olor dentro de la cooperativa Chilavert no tiene que ver solamente con las letras que se imprimen. Hay más, mucho más que eso. Por eso tiene sentido que aparezca una muestra como Contingencias, que durante el verano mostró a través del arte qué significa ser una empresa recuperada. Lo que significa perder el trabajo. El peso de la mirada de los hijos con el desempleo de su papá. La recuperación. Todo en una muestra.

Fotos: Nos Digital.

Al costado de un camión que descarga materiales, se asoma Florencia. En un cruce de miradas, nos rescatamos de la letra de los mails y nos reconocemos enseguida. “Subamos, así nos sentamos y hablamos tranquilas”; la sigo, y mientras nos dirigimos hacia el centro cultural de la imprenta, saludamos a los trabajadores. De un pique sortea los escalones; se mueve con soltura, como quien se siente en casa. Es que la Imprenta Chilavert fue el escenario de su instalación “Contingencias” durante este verano. Como el calor no afloja, le damos unos segundos al silencio mientras tomamos algo frío. “En otro lugar, la muestra no hubiera tenido el mismo efecto. El aroma a imprenta te invade; este es un espacio real de trabajo, tiene sonidos, movimientos y luces particulares… y sobre todo, tiene una historia de lucha que para mí es importante que se conozca”. Cada visita a la muestra incluía un recorrido por la imprenta guiado por Natalia Polti, antropóloga y encargada del Centro de Documentación sobre Empresas y Fábricas Recuperadas que depende de la UBA y que funciona en el mismo edificio. Florencia se revuelve el pelo con las manos y repasa algunos números: 250 empresas recuperadas en el país, 10.000 trabajadores. “Son un ejemplo. Ellos crearon espacios de solidaridad, donde surgen otros lazos sociales, muy diferentes de los que predominan en la sociedad. Es fundamental ese cambio de subjetividad, ellos cambiaron su perspectiva de vida, el horizonte de lo que es posible. Y lo hicieron a partir del problema que era la pérdida de trabajo, de no poder llevarle de comer a sus hijos. La muestra es sobre esos imprevistos que surgen, esos problemas que uno logra sortear; sobre esas contingencias”.

“¿Cómo contar esta realidad desde el lenguaje visual?” A partir de la experimentación y lo conceptual, decidió hacerlo desde diferentes lugares, sin “atarse” a un soporte; conjuga pintura, video, audio, arte textil y serigrafía. Esta diversidad, y la libertad con la que maneja sus herramientas explican que se defina como artista visual, y no plástica. Hay algo en su forma de hablar que te salpica de pasión, pero también de compromiso y de esa responsabilidad que ella siente como artista. “Yo estoy atravesada por la realidad, y desde mi rol creo que hay procesos que tengo que mostrar”. Con su obra montada a 10 años del 2001, recuerda esa realidad que la empujó a irse de Bahía Blanca e instalarse en Buenos Aires: “El interior estaba muy difícil, no conseguíamos trabajo. Y peor en una ciudad conservadora como Bahía Blanca, en donde el director de la Cruz Roja, Humberto Adalberti, era el médico que controlaba a las parturientas en el Centro Clandestino “La Escuelita”, y el tipo se sentaba a tomar un café en la peatonal principal y nadie decía nada. Astiz paseaba por el centro tranquilo, sin recibir ni una puteada”.

Ya va el cuarto vaso que me sirve. El calor de las máquinas y de los cuerpos trabajando trepa y transmuta el hilo del relato, que nos lleva al germen de esta obra “dedicada a la autogestión obrera”. En un fin de semana largo de marzo de 2011, Florencia viajó a Neuquén a visitar a unos amigos. En el recorrido, hizo su paso por la fábrica de cerámicas Zanon, que funciona desde hace 10 años como Cooperativa de Trabajo FaSinPat (Fábrica Sin Patrón) bajo la gestión obrera. “Visitar Zanon en estas épocas es regocijo, en el marco de una estructura mundial donde el capitalismo se cae y los trabajadores siguen resistiendo”. Se entusiasma y se le agrandan los ojos, como queriendo proyectar hacia fuera las sensaciones e imágenes que le sacuden el cuerpo. “Hay un relato de un trabajador de Zanon que me impactó: en el proceso previo a la recuperación del espacio, tenían marcados carriles con flechas desde la línea de producción hasta el baño, vigilados desde arriba por los patrones y desde abajo por los jefes de cada área. De esa forma no podían comunicarse ni organizarse. Esa imagen de un camino único, determinado, me marcó.” En la instalación, también hay flechas. Pero estas son de colores, y te conducen a la diversidad, te abren caminos para pensar otras cosas. “También tomé la idea del señalamiento como artista, en mi decisión de mostrar este proceso que no se cuenta. Creo que el artista tiene el rol de señalar”.

“¿De qué color hablamos cuando hablamos de autogestión? ¿Cuál es el color de las fábricas recuperadas?”. Lejos está la respuesta del gris del cemento, el negro del hollín o los marrones de la tierra. “Los colores me los dio Global”. Se refiere a la fábrica de globos recuperada que funciona en Devoto como Cooperativa La Nueva Esperanza. Esta fábrica es la única en el país que produce globos con formas de pollito, de conejo y de gusano, y en su sitio web te enseñan a hacer una flor, en fin… globología recuperada. “Cuando entrás te conectás con los colores, con la niñez, y con el mundo recuperado también”.
Pero como al primer amor, Florencia quiere volver a Zanon. Y es probable que pronto lo haga. Su proyecto de hacer allí un relevamiento fue seleccionado en el programa Mecenazgo y decretado de interés cultural. Mientras cuenta las dificultades para conseguir financiamiento (que proviene en un 100% de inversión empresarial), se ríe del nombre renacentista del programa: “Me siento Leonardo diciendo eso; y bueno, no está mal”. De estas situaciones se nutre su próximo proyecto, que interpela directamente a la realidad actual del arte, disparando preguntas como “¿de qué vive un artista?, ¿quién vende obras?, ¿qué es vendible y que no?”. Artista inquieta, de amplia formación y en constante trabajo, Florencia también se desempeña como docente de arte en el IUNA y en el Bachillerato con Orientación en Arte de Villa Fiorito, un proyecto del colectivo “Belleza y Felicidad”.

Aunque ya no se puede visitar “Contingencias”, nos alegra saber que sigue rodando, y celebramos la noticia fresquísima de que el video de la muestra fue seleccionado para el Festival Español de Creación Audiovisual “Nuevas realidades video – políticas. Construyendo nuestra mirada desde el presente”.