Privatización del Presupuesto porteño 2012

Un año y algunos meses después de los 24 colegios tomados en la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno macrista sigue haciendo oídos sordos ante los reclamos estudiantiles: envió a la Legislatura porteña el proyecto de Ley de Presupuesto 2012, prometiendo una disminución en las asignaciones destinadas a la educación pública, mayor discriminación a las zonas más carentes de la Ciudad en las obras de infraestructura escolar, una fuerte reducción de los fondos para la educación especial, menos recursos para las cooperadoras de las escuelas, ausencia de aumentos salariales a los docentes porteños en el año entrante, y, no tan extrañamente, un lindo aumento en los subsidios a las escuelas de gestión privada. Es en los números presupuestarios, con fines puramente prácticos, donde se refleja la decisión política del PRO: desmantelar la educación pública. Más de lo mismo.

Los problemas entre la educación pública y la gestión macrista datan desde la misma asunción. Poco después de su arribo, en diciembre de 2007, el ministro de educación porteño Mariano Narodowski calificó de “colapsado” al parque de establecimientos escolares de la Ciudad. En aquella ocasión, señaló que el 67% de las escuelas se encontraba en una situación de grave deterioro. Luego de su exposición, el presupuesto destinado a la infraestructura escolar fue triplicado para el año siguiente, además de declararse la emergencia edilicia, que permitía una utilización sin trabas burocráticas de dichos fondos. Sin embargo, la subejecución –la decisión de subejecutar- hizo estragos: en 2008 se utilizó sólo el 44,58% del presupuesto logrado para mejorar la infraestructura, manteniéndose un porcentaje de ejecución similar para el 2009 (47,65%), y peor para el 2010 (40,4%), según datos provistos por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). Es decir, la subejecución presupuestaria en materia de infraestructura educativa es una conducta sistemática en la gestión macrista. ¿Qué ocurre con el dinero asignado que no es utilizado? Se transfiere al presupuesto del año siguiente, pero no necesariamente en la misma área. Ahí está la verdad de la milanesa acerca de la subejecución.
Pese a que persisten los problemas de infraestructura escolar ―falta de vacantes en el nivel inicial,problemas de superpoblación y hacinamiento en el nivel primario, falta de escuelas de jornada completa y de nivel medio en ciertos distritos escolares―, el Proyecto de Presupuesto para el año 2012 presenta una asignación presupuestaria inferior ―en términos absolutos y relativos― en relación con la correspondiente a los años 2008, 2010 y 2011.

Por otra parte, el proyecto de Ley de Presupuesto 2012 es discriminatorio y potencia las desigualdades sociales. Promediando, los cinco distritos cuyas poblaciones presentan mayores niveles de necesidades básicas insatisfechas recibirán una inversión por alumno de $800, mientras que los cinco distritos más favorecidos tienen, en promedio, una inversión por alumno de $1125. Así se reproducen las desigualdades sociales desde y hacia el plano de la inversión educativa.
En las zonas que tienen los porcentajes más altos de población con necesidades básicas insatisfechas, las escuelas presentan mayores problemas con las vacantes, mayor cantidad de alumnos por docente, y en consecuencia, muchos de ellos son reubicados en escuelas lejanas, traduciéndose, por ejemplo, en mayor deserción escolar.

En diciembre del año 2009 se sancionó la Ley N° 3.331, llamada “Ley de Políticas Públicas para la Inclusión Educativa Plena”. En su artículo 4to.establece que el Poder Ejecutivo promueve “El 50% de mayor inversión anual por alumno, en infraestructura nueva y ampliaciones, en las áreas con poblaciones social y económicamente vulnerables que requieren atención diferenciada para una inclusión educativa plena. Esta mayor inversión anual por alumno deberá realizarse durante los primeros cinco (5) años de la puesta en vigencia de la presente Ley.” A la fecha, dicha ley aún no fue reglamentada por el Poder Ejecutivo.
En relación a la Educación Especial, el panorama tampoco es muy alentador. El Proyecto oficialista establece un 30% de reducción en las asignaciones destinadas a este tipo de educación para el año que viene.

Si el gobierno viene realizando estos recortes en la educación pública, no es por una cuestión de necesidad, es una decisión política. Los constantes aumentos en los subsidios a la educación de gestión privada durante la gestión macrista son prueba de ello. Desde el inicio de la gestión PRO en la Ciudad, el monto destinado a instituciones de matrícula paga prácticamente se cuadriplicó. El proyecto presupuestario presentado en la Legislatura porteña por el oficialismo prevé un aumento del 33% en subsidios a escuelas privadas para el 2012, en términos nominales. Incluso en términos reales, aplicando un índice de inflación interanual del 23,6 %, se advierte que lo asignado a educación privada aumenta un 8% en relación a lo que había sido destinado por la Legislatura en el año 2011.

Néstor Di Milia, docente y secretario adjunto de Ademys –Asociación de Enseñanza Media y Superior- habló con NosDigital: “El año que viene, el macrismo pretende asignar $1.332 millones a subsidios para escuelas de gestión privada, con los que se pagan salarios docentes, obras de infraestructura, comidas y becas entre otras cosas, en escuelas como la ORT, que tiene un arancel de más de $2000 mensuales. En el caso de esta institución, con esa plata estatal se paga el 40% de los salarios docentes, y lo mismo ocurre en el NEA –Nueva Escuela Argentina-, para dar algunos ejemplos. Con esos 1332 millones se podría mejorar notoriamente la infraestructura de las escuelas públicas”.

Además, Di Milia agregó otro dato acerca de las subejecuciones: “A pesar de que los presupuestos destinados a la educación pública fueron ejecutados en menos de un 50% en los últimos tres años, no ocurre lo mismo con los subsidios a las privadas. Estos montos, casualmente, tienen la suerte de ser ejecutados en su totalidad. Sacan presupuestos irreales, previendo la subejecución. Dibujan un número que en realidad es otro”.

Por otra parte, el macrismo no prevé en su proyecto aumentos salariales para los docentes en 2012. El secretario adjunto de Ademys nos aclaró la cuestión: “Es un juego del macrismo. No sólo que no prevé aumentos en el presupuesto, sino que después, a la hora de negociar los salarios cuando los docentes nos movilizamos, argumentan que te están dando un aumento de arriba, algo que no estaba en los planes. Nos dicen que de un 0% de aumento previsto nos terminan dando un 20% de aumento”.