2001: el recuerdo y las causas judiciales abiertas

Al cumplirse diez años de los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001, el actual Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, ex ESMA, llama a la reflexión a través de una semana de jornadas abiertas para todos. Rodrigo Borda, abogado querellante en las causas de las víctimas de la represión policial, explica cuál es la situación actual. Todavía no ha habido indemnizaciones por parte del Estado ni tampoco respuestas de la Justicia.

Rodrigo Borda, en primer plano, durante una charla en el CELS. Foto: Nos Digital.

Es la historia que vivimos. Esa historia que nos tocó con cada una de sus aristas y con sus ángulos profundamente agudos. Esa que dejó más cerca, bien a mano, la posibilidad de entender que la Historia tiene su aplicación en la vida de cada uno. Que es una disciplina a la que poco se le exige, y tiene tanto de potencial para ofrecer. Para los que crean que la Historia va por separado de su cotidianeidad, los diez años que cumple aquel diciembre crítico y sangriento serán buen comienzo para pensar en revisar las concepciones chatas sobre la Historia.
Los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001 constituyeron el desenlace de una crisis social, política y económica sin precedentes en Argentina. La exclusión y la ruptura de los lazos de representación fueron los dos ejes más significativos. A diez años, desde el Centro Cultural Haroldo Conti realizaron jornadas enmarcadas bajo el título “Razones y legados de la crisis” con el fin de “comprender una etapa fundamental de nuestro pasado reciente y sus marcas en el presente”.
Es imposible desligarse de un predio en donde funcionó durante la última dictadura militar uno de los Centros Clandestinos de Detención más emblemáticos: la Escuela Mecánica de la Armada, donde fueron secuestradas más de cinco mil personas de las que solo doscientas sobrevivieron. Sin embargo, adentro, las paredes asumen un nuevo desafío, resignificar un espacio asociado al horror a través de la creación, reflexión y difusión de la cultura, la memoria y los derechos humanos.
El director de este Centro Cultural, Eduardo Jozami, es muy claro al definir el punto de apoyo de este proyecto que cuenta con la participación de sobrevivientes y grupos de jóvenes: “La programación refleja la multiplicidad de miradas existentes en el Espacio, expresadas tanto en las distintas expresiones artísticas como en la generación de ámbitos de debate y reflexión sobre la memoria. Nuestra invitación a participar de estas actividades es un llamado a hacer de éste un lugar de elaboración colectiva sobre el pasado y el presente. Este Centro Cultural, todavía en construcción, se propone como un ámbito de referencia nacional e internacional de homenaje y recordatorio de las víctimas del terrorismo de Estado, de preservación de la memoria sobre lo ocurrido y la promoción y defensa de los derechos humanos”.
Durante el pasado martes 13 se proyectó el documental 19/20, bajo dirección de Sebastián Menassé, Florencia Gemetro, Carolina Golder y Mariano Tealdi. La película se centra en el testimonio de familiares de cinco víctimas asesinadas por la policía en aquellas marchas a Plaza de Mayo en 2001. Desde estas diferentes voces se indaga en las contradicciones, los motivos y reclamos por los cuales confluyeron en el mismo tiempo y lugar estas historias. Cada uno de los allegados narra desde su perspectiva cómo se desarrollaron esos dos días en su vida cotidiana, desde cerca cuentan cómo vivieron la pérdida de cada familiar.
Después de revivir los cacerolazos, escuchar el clásico “que se vayan todos”, volver a ver las imágenes crudas de los noticieros que mostraban la represión policial y cómo el ex presidente De La Rúa se iba en helicóptero de la Casa Rosada, aparecieron las cifras. La gran movilización popular de diciembre de 2001 tuvo como respuesta un feroz accionar por parte de las fuerzas de seguridad, tanto policía federal como gendarmería, que terminó con más de 30 muertos.
Actualmente, Rodrigo Borda, integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), forma parte del cuerpo de abogados querellantes por algunas víctimas de la represión policial de aquel diciembre. Borda dio una conferencia después de la proyección para dejar en claro cuál es la situación actual de las causas. Entre los obstáculos que sufren destacó que “no hay personas condenadas por estos hechos, a pesar de que han transcurrido más de diez años, y tampoco se ha realizado el correspondiente juicio oral y público. Tampoco hubo indemnizaciones a los familiares por parte del Estado”. Sin embargo, destacó algunos avances significativos en la causa al lograr “enjuiciar no sólo a algunos autores materiales, como los policías que mataron a Alberto Márquez o a Gustavo Benedetto, sino también a los jefes de la Policía Federal que coordinaron y supervisaron el operativo de aquella fecha”.
Fernando De la Rúa no se encuentra procesado en las causas. Sucede que no existen antecedentes de cargos judiciales de este tipo presentados a presidentes elegidos democráticamente. Desde el CELS rechazan por completo esta situación y confían en que se pueda avanzar, ya que creen que “fue una decisión política del gobierno la de reprimir a los manifestantes, y ese contexto se dio en un Estado de sitio que fue dictado por el propio De la Rúa”.
Por último, Borda fue tajante en cuanto al papel que debe encarnar la sociedad: “Es imprescindible que la gente se movilice para fogonear y exigir que estas causas se enmarquen dentro de la agenda actual. Con una mirada al costado de los medios y sin voluntad política es imposible dar pasos adelante.”

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