Cuando la ficción no supera la realidad

Vecinos de Villa Corina filman un corto de personas que se transforman en zombies tras tomar el agua sucia y contaminada del Arroyo Sarandí. De esta forma, aprovechan para protestar por la falta de cuidado de la zona con una película que reúne espacios de espanto, de risas y de fuerza de gentes que luchan por una vida más digna.

“Luz, Cámara, ¡Vendetta!”, gritaron los integrantes de la Asociación Civil Villa Corina y los de la productora de cine independiente Cosamostra. O quizás también “Luz, cámara, ¡Acción!”. Da igual. Se juntaron a festejar el carnaval después de localizar dónde iban a grabar Corina Mutante y la pasaron bombucha. De película.

Para Néstor Saracho, vecino de Villa Corina, barrio del partido de Avellaneda el subtítulo del corto de ficción caía de maduro: Cuando la ficción no supera a la realidad. ¿Cómo iban a hacer algo menos creíble que la inauguración de una plaza sobre un arroyo mientras “la gilada” aplaude al intendente y sus paparruchadas?

Néstor conoció al Pollo, de Cosamostra, en la Cátedra autónoma de La Vaca. Pensaron en hacer algo juntos sobre ese olor a mierda que se levantaba del Arroyo Sarandí. Los indignaba que los chicos tuvieran infecciones en la piel, que a todos les picara la garganta, que hubiera algunas malformaciones de miembros, que poco se hiciera al respecto. “¿Por qué no hacemos un corto?”, preguntó Pollo de alguna manera mucho más graciosa, a la altura del humor de sus otros cortos como Camine con un zombi anticapitalista. Néstor se dio cuenta que era el momento de la acción y aceptó. “¿Te acordás del taller de producción musical que hago con chicos en la escuela donde yo estudié, también en Corina? Si los pibes quieren pueden hacer la música”. Una fija.

En las vacaciones de 2011, en una asamblea, algunos vecinos propusieron cambios al guion original: “¿Y si hacemos, además, que la única que no se transforma en zombie por tomar agua del arroyo es una chica que cuida una planta?”. Buenísimo, pensó Néstor. Así interpelamos a los que no hacen nada para cambiar algo y encima bardean con el “activista, zurdito de mierda, andá a laburar”. La idea original del corto iba a ser que los chicos se vengaran de la inacción adulta matando a los que no habían hecho nada tirándoles bombitas de agua. “La invitación a la acción al final está en dejar otro mensaje, no solo la crítica, sino también la acción”.

-¿De dónde sale esa diferencia que quedó plasmada en Corina Mutante?

-El problema no es solo la empresa o el político, sino la indiferencia de todos. En la cordillera se está por instalar la Barrick Gold, que va a volar a la mierda los cerros, pero hay una reacción social inmediata. Acá en el Conurbano, las empresas hace décadas que están instaladas las fábricas que tiran sus desechos al arroyo o Río de la Plata. El agua acá está vista como insumo industrial, pero las curtiembres o las papeleras consumen la misma cantidad de agua por minuto y la devuelven igual de contaminada. Corina Mutante intenta ser una invitación a la acción. Tampoco es la idea decir “Buuu, cierren las fábricas”. Queremos que instalen plantas de tratamiento porque los afluentes no alcanzan.

El intendente de Avellaneda se llama Jorge Ferraresi. Al de la película lo llamaron Forroresi. En algún momento la ficción tenía que superar a la realidad. “Después de preguntarles a todos y que me contestaran que no había problema con hacer eso, me di cuenta que si alguien ve el corto y piensa que está hecho solo para burlarse de los políticos es porque tiene el cerebro atrofiado”, dice sin sacarse de la cabeza a los zombies. “Queremos armar quilombo: que uno se ponga de pie y otro quiera romper el proyector. Va a estar bueno presentarlo en Arroyo Sarandí. Eso de inaugurar obra pública para la gilada está en todos lados. Organizan un recital y dicen que es para la cultura. Instalan un semáforo y los vecinos contentos. Te hablan de soberanía, de libertad Pero después te rompen el orto entregando espacios públicos que tienen una función ecosocial. En Avellaneda y Quilmes nadie puede hablar de soberanía porque les están entregando a la multinacional desaparecedora Techint. En los 70’s, a través de una subsidiaria enterraban basura en el CEAMSE de Dominico y Quilmes. Por ese trabajo, CEAMSE le paga a Syusa, empresa de Techint, con tierras costeras. Durante la dictadura, hubo gente que vio cómo tiraban cuerpos en el basural”, denuncia y se esperanza: “Espero que haga ruido, incluso, hacia adentro de los partidos”.

Mientras tanto, hay vecinos que piden la entubación del arroyo, “lo que pasa es que investigando nos dimos cuenta que, para biorremediar el agua, tiene que tener contacto con el aire y el sol. Además, si entubás, te chupa un huevo si las empresas siguen tirando sus residuos y se contamina el agua igual”, explica Saracho. Cuando pidieron el entubamiento, Ferraresi los recibió y les dijo que lo iba a hacer, pero ya era tarde: “no pueden hacerlo porque tendrían que tirar un par de metros de fábricas a la mierda. Es una obra de la concha de su madre la que hay que hacer”.

Mientras tanto, proyectan el corto en actividades colectivas “para que haya debate”. No hablaron todavía de subirlo a Internet, por un lado, porque quieren que se vea en grupo. Por otro, ayudaría a difundirlo. “El formato de Corina Mutante es aplicable a cualquier lucha ambiental y realizable por los propios vecinos. Es una herramienta para autoconvocarse y nutrir la organización. Es muy fácil construir un guion si tenés la comida para los dos días de grabación y una camarita”, multiplica. “En todos lados te forrean burocráticamente con eso de ‘no, hoy no se puede’, ‘no, acá no’, ‘te falta este papelito’, ‘el expediente no está’. Corina Mutante es una forma de vengarse”.