“Para algunos el fútbol es sólo un negocio”

Para los que creen que se juega como se vive, acá está Diego Valeri, el volante de Lanús que la pone contra la suela, piensa y después descarga. Lo hace en la cancha, con la pelota, y afuera, con la palabra. “Si la gente se siente mal en sus casas, en sus trabajos, va a la cancha para sentirse bien. Necesita resultados. Yo creo que el fracaso y la frustración en la vida de cualquiera abarcan la mayor parte de la vida. Los éxitos son los menos”, dice el adorador de Riquelme.

Diego Valeri es de esos jugadores que marcan la diferencia cuando la pelota pasa por su suela y también fuera de todo complejo deportivo. Lo hace en cada amague, cada habilitación de gol, cada definición, pero también en cada respuesta reflexiva, cada análisis profundo. Esas características lo hacen distinguirse, por tener una actitud, por siempre contar con los ojos abiertos para diagramar alguna nueva jugada en el ataque de su equipo o en su vida. Dice que es el volante creativo, y no el enganche, de su querido Lanús. Sabe que es de las estrellas más cotizadas, más cuidadas y más amadas por todos los hinchas que todavía gozan de aquel 2 de diciembre de 2007, donde lo vieron dar la vuelta en la mismísima Bombonera. Pero a él todo eso no le interesa. No le da importancia y camina, lentamente, hacia su auto, en el club donde entrena su granate, a metros de la cancha. Dicen que fue el primero en llegar y es de los últimos en salir, pero no sin antes saludar, atender y escuchar, uno a uno, a los periodistas que lo esperaban.

-¿Qué representa el fútbol en tu vida?
-El fútbol es una parte de mi vida. Creo que debería tener un enfoque mucho menos dramático, a veces trato de desdramatizarlo, pero no me sale. Es algo muy importante, es el deporte que practico desde que tengo cinco años, es el ambiente en donde crecí. Es una pasión dentro de mí, pero es una parte, nada más. Creo que con el tiempo recién le empezás a dar el lugar que se merece. Hay jerarquías en la vida de cada uno, el fútbol es una de las tantas partes fundamentales.

-¿Y por qué no logras desdramatizarlo del todo a nivel personal? ¿Por qué se genera tanto revuelo con este deporte?
-Porque para algunos de nosotros es un juego, pero para otros es sólo un negocio, para otros podrá ser un lugar de descarga donde sienten que el éxito de su vida está ahí, en cada partido. Ese sentimiento es el del hincha que no entiende que en el fútbol se gana y se pierde, es el de la emoción descontrolada. Por eso se genera tanto, el fútbol emotivamente es muy fuerte y socialmente, principalmente en nuestro país, es muy importante, es el deporte que más se practica. Obviamente tiene que ver con una cuestión de pasión, pero también porque es un deporte barato. Y en una sociedad con un desarrollo bajo, haces que con un solo elemento puedan jugar 22 personas.

-¿Que no se desdramatice y el negocio prime más que la pasión hace que no se priorice jugar bien, sino que se impongan los discursos del “ganar como sea”?
-No hay una sola causa que genere eso. Yo creo que para el jugador es solamente un trabajo, una profesión. No hay una sola causa para decir porqué no se arriesga tanto, de que el espectáculo se vuelva deslucido, porque justamente nadie quiere perder. Yo creo que una de las principales razones es que hay muchos intereses por detrás de un resultado de fútbol, no sólo intereses económicos, sino también afectivos, porque la gente si se siente mal en sus casas, en sus trabajos, va a la cancha para sentirse bien. Entonces necesita eso: resultados. Y si ahí ya se mete una faceta de presión al mismo ambiente del fútbol que quizás es algo social, que dice que el fracaso no entra o no debería entrar y en realidad es todo lo contrario. Yo creo que el fracaso y la frustración en la vida de cualquier persona abarcan la mayor parte de sus días. Los éxitos son los menos. Pero se vive así, son momentos, y hay que tratar de sostener los ideales y los valores siempre.

-¿Qué equipos mantienen esos ideales y valores para jugar bien al fútbol?
-Son los equipos que sostienen un orden institucional, los que tienen una base, principios y que los pueden realizar. Esa base es de mucha calidad de gente que se entrega por el club y que hacen bien las cosas, obviamente con errores como todos, pero que buscan el bien común, que priorizan el club ante sus intereses personales. Y una vez que está esa base, se pueden abarcar otros espacios, como promover jugadores del club, intentar jugar muy bien al fútbol, y con todo eso, a la larga se consiguen resultados más que favorables. Es pensar más en el proceso que en el momento actual. Y, como todo lo que sucede dentro del fútbol, también se necesita de un momento de éxito, que haga la diferencia. Yo creo que Lanús está claramente dentro de ese proceso, consiguió cosas y necesita seguir por esa línea, pero igualmente son varios los equipos que tienen una base y pueden hacerlo. Otro de los factores es obviamente tener gente que quiera arriesgar, y eso depende de todos, de los jugadores, de los técnicos, para que se valore un poco el espectáculo. A mí me gusta valorar el espectáculo, porque creo que a la larga los jugadores pasan, los técnicos también, pero los clubes siguen estando. Y los clubes son de la gente que lo forma, de los que van a la cancha, de los socios, de la familia que viene al club a hacer alguna actividad. Eso es un club, entonces eso sigue quedando y se tiene que respetar más.

-Dentro de los buenos jugadores siempre mencionás a Riquelme. ¿Cómo fue que te pida para Boca que te contraten después del problema contractual que tenías en Lanús?
-Fue una eventualidad, uno sabe que esas cosas nunca se concretan, pero me fueron muy gratas las palabras de Román. Fue una actitud muy linda que tuvo él conmigo porque era un momento muy difícil, duro, de tristeza y él, de repente, se portó muy bien conmigo declarando eso. Me hizo sentir bien, me valoró y todo eso para mí fue importante. Más allá de esas palabras, yo lo admiro y me es un referente por su forma de ver y jugar al fútbol, porque es de esas personas que siempre priorizan el buen juego y el tratar de que dentro de la cancha hayan jugadores con buen pie, elegantes y que hagan un espectáculo del fútbol. Yo opino como él, prefiero que dentro de una cancha de fútbol haya jugadores de esa talla aunque se tenga que sufrir un poco defensivamente, pero entiendo que hay que arriesgar más siempre, porque a la larga el espectáculo siempre termina siendo más lindo de esa forma.

-¿Por qué esa figura del enganche, del creador de juego, ese que lo hace más elegante al fútbol fue menguando y casi desapareciendo?
-No es que haya desaparecido, siento que ahora se sectoriza mucho más. Antes capaz el volante creador, el enganche, andaba por donde él quería, como hoy solo lo sigue haciendo Román. Ahora se le dice qué tiene que hacer, en qué lugar se debe mover tácticamente, pero un jugador creativo puede ser también un número 2. Hoy lo que se hace con el enganche es decirle que corra y vuelva por una banda, por un sector, que tenga un orden táctico, que eso muchas veces hace a la mejora del fútbol, la evolución del fútbol, pero quizás hace que se pierda esa libertad para que se dispersen los jugadores por donde quieran. Esta nueva era, esta nueva camada, apareció marcando que lo táctico es muy importante, donde se respetan los lugares para retroceder, para atacar y creo que ahí se fue apagando el rol del jugador que se mueve por donde quiere, pero la creación en el jugador no deja de existir nunca.

-¿Qué otros jugadores mirás?
-Me gusta mucho mirar a jugadores en mi posición. De los que juegan o jugaron hace muy poco en el país, Enzo Pérez me gusta muchísimo, me parece completísimo. Verón, Gio Moreno, Riquelme, el Pochi Chávez, que tuve la suerte de verlo jugar en la selección, me parecen extraordinarios. Moralez, el Burrito Martínez, también. Son todos jugadores que hay que valorarlos más, yo siento que se está valorando muy poco a los que jugamos en el medio local. Eso queda evidenciado cuando uno la rompe a nivel nacional, lo venden y a los dos meses lo convocan a la selección, como si pasaran a ser el doble de mejores al ser transferidos, y no es así.

-¿Cómo te fuiste acercando a los libros?
-Me gusta leer, me encanta. Inventaron en notas que me hicieron que era bibliotecario, pero no tengo el título y tampoco creo que lo estudie. Me gusta leer, me gusta aprender, me gusta vivir el mundo de la literatura, eso que te ofrece una vez que abrís la puerta de los libros. Es una faceta que por fuera del fútbol me gusta, que disfruto.

-¿Sentís que, en cierto punto, es malo que se te valore solamente a vos como lector, porque se afirma que el resto de los jugadores no lo hace?
-Sí, se forma un estereotipo de jugador, una idea, que lamentablemente, en su gran mayoría, es así. El jugador de fútbol no se inclina por este tipo de cosas y no tiene porque hacerlo tampoco. Yo creo que esto es algo que es un gusto, es algo personal, algo que ayuda, pero que no es de vital importancia para el futbolista. Sí lo que se necesita es tener la cabeza abierta, porque eso te hace bien para la vida misma, porque te prepara. Para eso sí, pero para jugar al fútbol no, aunque un jugador inteligente va a sacar ventajas siempre, porque tiene más claro la cancha, tiene más memoria, el ver el fútbol, el sentido del equipo, el sentido individual y de todas las cosas. Creo que prepararse, aprender en todo es fundamental, por eso creo que me sirve.

-¿Qué lees?
-Últimamente lo que más leo es sobre religión, sobre el catolicismo. Leo autores católicos o libros que sean prácticos, pero con esa orientación. O la Biblia o los padres de la iglesia, San Agustín, o San Juan Crisóstomo también contemporáneos, es algo que me gusta mucho.

-¿Te ves después del fútbol en algo relacionado a la religión?
-No, me gusta la teología, pero no creo. Me gusta más la práctica que los títulos universitarios. Todavía no sé que haré después del fútbol, solo sé que quedarme sentado no.

-¿Todos estos valores deportivos que tenés, y sumado a tus hábitos de lector, se los tratás de inculcar al pibe que recién arranca?
-Sí, totalmente. A veces es difícil, hay chicos muy jóvenes y ya a los más grandes se complica aún más porque ya no les importa. Yo trato siempre de ser ejemplo de la forma de vivir que tengo, porque el modelo que vos seas entiendo que es todo. Y después, si tengo posibilidad de charlar en la concentración con los chicos lo trato de hacer siempre. Sobre todas las cosas, a mí lo que más me importa es que sean buena gente, porque un vestuario de buena gente a la larga consigue cosas importantes, entonces busco eso y charlar, básicamente, sobre la vida, sobre cómo encararla y no tanto de fútbol porque lo primordial es eso.

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