La vuelta

Por Pipa Andrasnik*

Decidió volver. Todavía recordaba aquellas épocas de gloria, donde ganaba todo. Había pasado más de un cuarto de su vida desde que no jugaba al fútbol. Le pareció mucho, pero se colgó sus viejos botines y partió rumbo al lugar.

Imposible no rememorar los partidos de años atrás: jugaba de lateral izquierdo, corría, se proyectaba y daba buenos pases cortos. Quizá los centros eran su punto débil, pero su equipo tenía dos rapiditos que iban por afuera y gambeteaban todo. ¡Qué lindos cotejos!: El paseo a La Salle, el gol sobre la hora del Facha contra Estudiantes, Don Bosco (equipo que les rompió el invicto) y otros tantos más. Picantes duelos que se ganaron con mucho corazón.

Volvió y realmente arrancó bien: toques cortos, desbordes y marca. Pero erró un gol luego de una linda jugada, después, burramente, se comió otro… y otro más. Se desmoralizó, comenzó a pensar que ya no estaba en su mejor forma, que la vida pasa rápido. Toda la noche se desmoronó cuando una pérdida de pelota suya le dio el triunfo al equipo rival.

Llegó a su casa, derrotado y sin ánimos; en la ducha reflexionó: “Tengo 22 años, ya pasaron las épocas donde podía correr. Dios bendice a gente con muchas cosas. A mi me dio salud: rara vez me enfermo; soy un chico sano. A otros, seguramente más afortunados que yo, les consignó el talento de tratar bien la pelota, jugarla por abajo, a puro toque, y meter golazos”.

Tenía razón el “Negro” Fontanarrosa: “tengo dos problemas para jugar al fútbol: uno es la pierna izquierda, el otro, la derecha”. Y es cierto; porque en definitiva, en aquellas épocas de gloria, aquellos partidos de la secundaria por el cajón de cerveza en el potrero del barrio, los ganaban Facha, el Gordo, el Cabezón, el Sapo, Nico y Dieguito…

* El Pipa Andrasnik es uno de esos tipos que forma parte de una nueva generación de periodistas que entiende mucho más que las hojas de un periódico. Laburó en Tiempo Argentino y ahora en Clarín. Nació en Paraná y con el amor por esa ciudad lleva pegado el cariño por el club Sionista de básquet. Porque es amigo, porque comprende que la comunicación es un medio para llevar ideas, porque defiende las ideas de un mundo más justo en muchas calles de esta vida, es que nos prestó este cuento para que lo publicáramos en NosDigital.