Secuestraron al mejor jugador del mundo

Alfredo Di Stéfano fue secuestrado por guerrilleros en agosto del ´63 en Venezuela durante una gira del Real Madrid. Servirá de excusa para pensar y referirnos a aquellos años de rebeliones, acercarnos a sus personajes, y tratar de entender sus motivaciones, alejándonos de interpretaciones mala leche.

En uno de esos momentos en que se conjugan juntos el amor con el sufrimiento, el desencanto por la vida con el futuro prometedor, la lucha y la pasión con el pesar y el recuerdo. Cuando se entienden tan bien la esperanza con la desesperanza.

Contaremos una historia grande a través de una pequeña. Alfredo Di Stéfano, aquella Saeta Rubia que la rompió en River, en el Millonarios colombiano y en el Real Madrid, fue secuestrado el 26 de agosto de 1963 en Caracas, durante una gira de los merengues para disputar la Pequeña Copa del Mundo, justo antes del encuentro con el São Pablo.

Las citas[i] serán todas palabras de uno de los secuestradores, Paúl Del Río. Aquel que con 19 años, junto a un compañero, a las 6 de la mañana subió a la habitación del hotel Potomac de la capital venezolana, donde Di Stéfano compartía sueño con el defensor José Santamaría. Se hicieron pasar por policías, y aduciendo una investigación sobre drogas, le pidieron que los acompañara unos minutos…

En el ambiente de la Venezuela de los ’60 se vivía un clima de desarrollo de movimientos guerrilleros. El secuestro estuvo planeado y realizado por la FALN –Fuerzas Armadas de Liberación Nacional-, una organización guerrillera que sumó esfuerzos de grupos de guerrillas urbanas y de guerrillas campesinas de las montañas, en lo que se entendió como la resistencia al régimen estatal represivo.

“La lucha no la inventé yo, yo fui arrastrado. A la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, el pueblo venezolano tenía una expectativa muy grande por la democracia, las libertades… pero todos esos sueños fueron traicionados por Acción Democrática y por Rómulo Betancourt, que lejos de abrirse a la democracia terminó de entregarle el país a los Estados Unidos y empezó a reprimir las manifestaciones, los reclamos del pueblo, que se sentía traicionado”

Los móviles del secuestro fueron todos de intensión plena de propaganda. Les era necesario llamar atención del resto del mundo. Algo estaba pasando bien al norte de América del Sur, y poco se difundía. En un principio, ni siquiera Di Stéfano iba a ser el objetivo, sino que estaban tras el compositor ruso Igor Stravinski, pero su débil estado de salud no permitió que fuese el elegido. No querían complicaciones de más. La idea era causar cierta conmoción, que durara poco, y así fue.

“En el caso de Di Stéfano fue una operación de las FALN, fue una operación sumamente sencilla. Fue simplemente irlo a buscar al hotel, a las 6 de la mañana, y llevárnoslo detenido. Una cosa muy sencilla. Hubo operaciones muchísimo más complicadas. Lo que pasa es que fue una operación muy escandalosa, porque Di Stéfano en esa época era el mejor jugador de fútbol del mundo. Era la estrella. Entonces, tuvo mucha publicidad, pero aparte de esa circunstancia no se caracterizó por ser una de las operaciones más brillantes. También fue totalmente limpia, sin muertos, ni heridos, ni presos… Por esa operación nadie cayó preso nunca”.

La Saeta con tan poca resistencia como opciones a elegir, siguió a los supuestos policías hacia el auto, donde se le explicó lo que estaba sucediendo realmente. Que la idea era retenerlo dos o tres días y luego soltarlo. Que se buscaba un escándalo internacional. Que no habría exigencias, ni pedidos de rescate. Que no se hablaría de dinero, ni menos, de muerte.

“Estuvimos en un apartamento con todas las comodidades. Le preguntábamos qué quería comer por si había que ir a buscar algo, jugábamos al dominó, al ajedrez (…) Le garantizamos que no habría violencia y que estábamos dispuestos a entregarnos antes de poner en riesgo su vida si teníamos un encuentro con la policía”.

A las 72 horas lo liberaron: “Lo dejamos a escasos cien metros de la embajada de España. Le aconsejamos que se metiera, por su seguridad, por si la Policía Política quería interrogarlo o molestarlo. Los policías de aquella época eran muy represivos”.

Para el debate que se puede abrir aquí sobre secuestros propagandísticos, guerrillas urbanas y terrorismo, nos quedaremos con las palabras del protagonista Paúl:

“Es decir, hubo operaciones realmente brillantes. Hubo operaciones de rescate de armamento, de toma de puestos militares, de toma de puestos policiales, etcétera. Eran operaciones donde, en aquella época, no nos correspondía de ninguna manera el título de terroristas, porque nunca utilizamos el terrorismo. No quiero decir que no se hayan puesto bombas, porque se pusieron muchas bombas, sobre todo en oleoductos y en algunas empresas norteamericanas, pero que no causaron víctimas civiles. Combates con la policía, con el ejército, con la guardia nacional, en las calles, en los barrios… Eran unas épocas muy duras. Con voladuras de puentes… esa era la guerrilla urbana”.

“Es que justamente nosotros entendemos que terroristas son ellos, terroristas son los israelitas, los Estados Unidos, los franceses, es la derecha española. Terroristas son los colombianos. Entonces, por supuesto que la causa del pueblo palestino, del pueblo libanés, es una causa que es nuestra desde siempre”.

Casi medio siglo ya de aquella exitosa agitación mundial. Las versiones circulantes no dejan jamás de reinterpretar los sucesos en su beneficio. “En la película Real Madrid me pintan como un viejo arrepentido… Ellos me hicieron trampa en esa película, porque ellos cambiaron, yo llegué a acuerdos con ellos…”. Pero esa es la historia de siempre, de cuando es clave saber quién ejerce la comunicación. Mientras, en referencia a esos cuarenta y nueve años posteriores a ese agosto del secuestro, Paúl comenta que con Di Stéfano “nos hemos mandado saludos a través de un amigo común, un comentarista de la televisión argentina”.


[i] -Diario El Mundo, 5 de octubre 2008, España. http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2008/677/1223322046.html

-Infobae.com, 25 de agosto de 2005, Argentina. http://www.infobae.com/notas/206248-Despues-de-42-anos-Di-Stefano-se-vera-con-su-secuestrador.html

– Salas, Antonio, El Palestino, 2010. www.antoniosalas.org