Por y para travestis

Hay un periódico que reivindica y contempla las trans: “El Teje”. Publicación gratuita, impulsada por Marlene Wayar, desdeñando interpretaciones y revisiones externas, entienden que son ellas las que darán la versión más acabada de su realidad social.

Marlene Wayar tiene 44 años, es docente y psicóloga social. A los cinco se dio cuenta que no era ni hombre ni mujer, que su identidad sexual iba por otro carril. Datos aparte, hoy en día es la directora de la ONG Futuro Trans Genérico y también alma Mater de “El Teje”, el primer periódico escrito por y para travestis, editado en conjunto con el Centro Cultural Rojas.

El perfil de su blog dice que, ante todo, ella es “trans y sudaca”. Su frase preferida: “reivindico mi derecho a ser un monstruo”

Marlene Periodísta

En la jerga de la prostitución travesti, “el teje” es un código que puede significar varias palabras, y se usa para que los demás no entiendan de lo que se está hablando. También es el nombre del primer periódico travesti latinoamericano, que nació en 2007 y del cual Marlene es la directora.

En la publicación se pueden encontrar desde comics de humor hasta tips de belleza; consejos sobre la colocación de implantes mamarios y notas que gritan y denuncian la marginalidad y la violencia que somete a los grupos trans. Todo eso publicado semestralmente con fotos full color y gratuito.

“La revista es un proyecto de capacitación periodística para gente travesti. Este es el primer registro escrito en primera persona por gente de nuestra comunidad. Todo lo que se dijo antes de nosotras ha sido dicho por otros, interpretándonos y reinterpretándonos; a veces con muy poco criterio. Esta es la primera vez que tenemos acceso a la cultura escrita”, explica Marlene.

Marlene Trans

Marlene tiene las piernas largas, es alta-muy alta, y está vestida con un pantalón de corderoy fucsia y una remera de lycra violeta. Maquillaje, apenas. No se pinta las uñas, el pelo corto castaño. Ojos gigantes. Sonrisa sincera.

La primera vez que entró a un boliche gay, dos travestis muy respetadas del ambiente le miraron las piernas y le dijeron “vos por esas gambas debes ser Marlene Dietrich”. “Yo no sabía quien era la Dietrich, y pensé que me lo decían de manera jocosa -rememora Marlene- después averiguando me enteré quién era la actriz, y decidí aceptar ese bautismo”.

-¿Cuándo te diste cuenta de tu identidad sexual?

A los cinco años, tenía un vecino de mi misma edad, Daniel, y una vecinita de 4 años, siempre jugábamos juntos y en la distribución de roles nosotras éramos las chicas y él era la cuota masculina. Una vez estábamos jugando al doctor, y yo hacía de enfermera y mi amiguita de paciente. Dani se desnudó, y es esa desnudez yo me di cuenta que mi cuerpo era similar al suyo, y no al de mi vecinita, como yo creía. Ahí caigo en cuenta que hay una diferencia, y la diferencia es sexual, y de alguna manera implícita, la sexualidad está mal vista.

-¿Cómo se lo tomaron tus papás?

Salvo a algunos silencios, les estoy muy agradecida. Me criaron de una manera muy cercana a la libertad, la autonomía, el amor por la naturaleza. Muchas de nosotras vienen al mundo en un ambiente donde no se la registra, y lo más cercano que tienen es “sos puto, maricón”. Las criaturas tienen que fantasear explicaciones para todo ese mundo que ama pero que los rechaza por ser diferentes.

-¿Qué recuerdos tenés de tu adolescencia?

En la secundaria me doy cuenta que dentro de mi grupo de amigos y amigas, a veces yo estaba sola. Íbamos a una fiesta de 15, a un boliche, y sentía que había algo dentro de la circulación del deseo donde yo me quedaba afuera. Era legible que yo era mariquita. Cuando estaba en 1ro, los chicos de 5to me decían que fuera con ellos a jugar al rugby… ¿Qué rugby? ¡Yo quería hacer natación!

-¿Cuál es la diferencia entre Trans y Travesti?

No son términos contradictorios, pero en mi caso yo digo que soy trans para dar cuenta de mi situación y mis privilegios. Yo soy travesti y siempre lo seré, pero en un acto de honestidad tengo que dar cuenta que no estoy en una situación de prostitución.

-¿Cómo una persona en situación de pobreza que se siente travesti lo manifiesta, aún sabiendo que tal vez la única salida económica sea la prostitución?

Por un lado, el ser parece tener un único destino en nosotras y es, básicamente, ser. Se puede ocultar, como los curas pedófilos que hipócritamente abusan de los niños o como los militares o jueces que en secreto buscan sexo en los baños públicos. El travesti que es pobre no tiene nada que perder. Puede ser mucama y ganar una miseria, pero económicamente sale ganando la prostitución. Pero no podemos dejar de sentirnos así.

Marlene Política

En tu blog vos decís con respecto a la nueva ley de identidad de género: “me inclino a pensar en un colectivo con urgencias humanas antes que civiles”. ¿Sentís que el Congreso no entiende las verdaderas necesidades del grupo trans?

A nosotras se nos propone ser mujeres, y a cualquier trava que vos le preguntes, salvo una micro-minoría, te va a decir que no, que no es mujer: que es travesti. No somos ni hombres ni mujeres, somos otra identidad. A nuestra comunidad esto no nos va a cambiar nada; y nos va a obligar a que nos metamos dentro de un molde, que no perturbemos la armonía mundial de dos únicas posibilidades sexuales: macho o hembra.

-En una entrevista que hiciste en Página 12 en el 2008 decís que no sabés si sos anarquista o de izquierda. Hoy en día, sin embargo, en tu Facebook subís muchas imágenes que te asocian con el kirchnerismo. ¿A qué se debe ese viraje?

Por mi historia. Las putas no tenemos barrio, ni nación. Somos putas. Para nosotras fue así durante mucho tiempo. No podíamos ser radicales o peronistas, porque todo nos era ilegítimo. Cuando yo empecé el secundario, Argentina volvía a la democracia discursivamente con los tapones de punta. Y yo me comí toda esa propaganda, que después fue una gran mentira. Todos mis presidentes me avergonzaron. Pero cuando asumió Nestor empecé a percibir algo diferente, pero para mí era difícil dar vuelta todo ese escepticismo. Y a mi Cristina de entrada me cayó muy bien. La primera vez que la vi en un acto partidario, dijo: “tenemos que cambiar el modo mafioso de hacer política, incluso nosotros, los peronistas”.

-¿Y sentís que esa situación de mafia desapareció?

No siento que se acabaron ni que se vayan a acabar, al menos en un mediano plazo; hay mucho que laburar. Pero es el sentido que le han dado a estos mandatos, a este proyecto de país, que implica muchos avances. La democratización de los medios de comunicación, la 125, el matrimonio igualitario…hemos podido volver a ver como los congresistas trabajan o no, como defienden sus votos positivos o negativos. Siento que hay un ejercicio de la democracia que está empezando a funcionar de nuevo. Muchos chicos se acercaron a la política; cuando nos habíamos acostumbrado que la política era una mugre. Tal vez hay errores, pero los errores se corrigen.

Marlen dice esto y se emociona, la voz se quiebra y ella se parte. Busca pañuelos de papel para secar sus lágrimas, pero no encuentra. En vez, prende un cigarrillo. Está contenta con lo que está haciendo, pero el trabajo en periodismo no la llena. “A mi lo que me gusta es la docencia. Me gustaría dar clases de educación sexual”. Estuvo investigando sobre este tema, y ya tiene varias innovaciones que aportar:

-Hoy en día, a las niñas se les dice cómo se embarazan, pero no les explican como cuidarse ni lo que significa ser madres. No se les dice que además su cuerpo es para ellas, para que gocen con otros u otras. Que tienen tiempo para pensar si quieren tener un hijo o no. Por otro lado, si una niña a los 12 años es violada por su padre, no veo porqué tiene que ser madre. Esa niña, por más trágico que resulte, debe hacerse un aborto, para que tenga la posibilidad de seguir disfrutando de su niñez, ser puesta en otras manos, resignificarle la vida.

Busca entre sus cosas, y me alcanza varios ejemplares de El Teje. “¿Querés más? ¿Pensás que hay alguien que les puede interesar leerlos?”, pregunta. Le contesto que en mi calle para un grupo de travestis. Me alcanza diez revistas más: “Si querés repartírselas, seguro que a las chicas le va a interesar leer esto. Uno nunca sabe qué pasa cuando tira una botella al mar”.

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