Muerte por alta tensión

El cáncer insiste con mudarse a Berazategui, después de haber sumado a su pesada mochila 140 cadáveres y 117 enfermos en los alrededores de la subestación de alta tensión (alta contaminación) Sobral de Edesur, en la localidad de Ezpeleta. Para defenderse, la empresa pretende disfrazar de casualidad a la causalidad evidente. Del otro lado del ring, las Madres de la Luz prometen lucha eterna contra la contaminación electromagnética, las antenas y los riesgos a los que nos exponemos en un mundo copado por las ondas hertzianas.

Es el séptimo año de lucha en Berazategui, desde que los vecinos notaron la aparición de cableados de alta tensión, que terminaban en la intersección de las calles 145 y 21, donde Edesur busca emplazar desde 2005 una nueva subestación de alta tensión de 132mil voltios. El problema principal radica en que, tratándose de una zona residencial, la puesta en funcionamiento de la Subestación Rigolleau produciría contaminación electromagnética, traduciéndose básicamente en cáncer para los vecinos.Ya se conoce la experiencia de Ezpeleta con 140 víctimas fatales y 117 enfermos de cáncer en pocos años alrededor de la subestación Sobral, que es técnicamente similar.

Le preguntamos a Ernesto Salgado, uno de los vecinos afectados y en movimiento, si había estudios de impacto ambiental sobre la Subestación Rigolleau en particular: “No, porque la subestación no está funcionando, y nuestra lucha es para evitar que empiece a funcionar. Hay estudios de impacto ambiental sobre la Subestación Sobral de Ezpeleta, en donde se han encontrado entre 3 y 5,7 uT –micro tesla = unidad de medición del electromagnetismo- , y en algunos casos hasta 15uT. La legislación argentina permite hasta 25uT, siendo esto el pie de apoyo de Edesur. El problema de la ley radica en que está basada en estudios exclusivamente técnicos, y no médicos, además de ser antigua. La Organización Mundial de la Salud hoy acepta que por encima de 0,4uT puede duplicar el riesgo de leucemia en los niños. Ellos y las personas mayores son los más afectados, porque tienen el sistema inmunológico deprimido”.

La justicia, representada por el Juzgado Federal Nro. 2 de La Plata, dio su veredicto respecto a Rigolleau: falló en contra de la construcción. Amparado por este fallo, el decreto 785/05 de la Municipalidad a cargo de Juan Jose Mussi, dio por suspendidas las obras. Sin embargo, algo pasó. El mismo intendente que recién suspendió la construcción, y que en un principio les había firmado a los vecinos comprometerse con su lucha contra la construcción de la subestación, se dio vuelta como un panqueque: sospechosamente se arrepintió de haber suspendido la obra y de darle la derecha a los vecinos. Ahora sí, con el visto bueno de la Municipalidad, Edesur continuó con la obra. Desde ese entonces la empresa cuenta también con el aparato represivo del estado, o sea de Mussi: el 2 de mayo pasado los vecinos sabían que era inminente la llegada de los obreros para seguir la construcción, así que decidieron, asamblea mediante, acampar y vigilar a toda hora el ingreso. A las 3:30 de la madrugada un operativo de 150 oficiales reprimió brutalmente a los acampantes, para liberar la zona y dejar a Edesur trabajar en paz.

En relación al estado actual de la construcción, Ernesto nos dice: “Actualmente están paradas las obras porque hay una gran resistencia vecinal, que se bancó ya tres brutales represiones. Nadie se anima a reiniciar la obra y volver a reprimir a los vecinos a un mes de las elecciones, nosotros estamos preparándonos para cuando vuelvan después del 23 –en alusión a las elecciones presidenciales-“.

Adriana, otra vecina de Berazategui, nos contaba: “El barrio está militarizado. Hay efectivos de la bonaerense, prefectura y gendarmería. Hay un vallado de tres cuadras a la redonda de la obra en donde te piden los documentos para pasar. No se podía circular. Cuando salíamos de las asambleas nos vigilaban y nos seguían civiles sin identificar. Nos amenazaban con cagarnos a palos”.

Las Madres de la Luz

Se trata del grupo de mujeres que manifiestan su pelea contra “las subestaciones eléctricas, las antenas de telefonía celular, principales fuentes de emisión de campos electromagnéticos que producen leucemia infantil, y también contra los transformadores con PCB que atentan contra la salud de la población”, luciendo un pañuelo que cubre sus cabezas mientras hacen una ronda en Plaza de Mayo, tejiendo algún paralelismo con otras luchas de grandes mujeres de nuestra historia. Mejor preguntémosle a ellas mismas: “Ellas fueron las madres que lucharon por sus hijos desaparecidos y nosotras somos las madres que luchamos porque nuestros hijos no desaparezcan”, nos dice Isabel Palacios. Naranja es el pañuelo, porque “es el color que simboliza la vida”.

Isabel: “Hay estudios a nivel internacional que sostienen que la exposición a campos electromagnéticos superiores a 0,2uT tiene una gran incidencia en la leucemia infantil, y en distintos tipos de cáncer –recordemos que en Ezpeleta se llegaron a medir hasta 15uT–. Entonces nuestra lucha tiene la intención de alertar a toda la población a nivel general, pero fundamentalmente en Berazategui exigimos el traslado de la Subestación de Alta Tensión de Edesur que se está queriendo construir hace 7 años en el centro de la ciudad, tratándose de una zona sumamente poblada, rodeada de 16 establecimientos educativos y una gran población escolar. Hay zonas despobladas en Berazategui donde se puede trasladar la Subestación.”

El primer lunes de cada mes las Madres de la Luz llevan a Plaza de Mayo su reclamo de “no a la subestación de Edesur en el casco céntrico de Berazategui” a través de una ronda simbólica, que se repite también en esa localidad, su lugar de origen (y de lucha), a mitad de cada mes.

Cerramos adhiriéndonos a las Madres en su pedido: “Exigimos a las autoridades que garanticen la salud pública, a través de la promulgación de una ley sanitaria inexistente hasta hoy”.

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