Marche una ley de medios

La cocina es el documental que acaba de estrenarse sobre la gestación de la ley de medios del año pasado. Los debates que despertó le dan una excepcionalidad histórica para documentar y una unicidad coyuntural al trabajo de sus directores: “cuando hay un caos de este tipo, lo que hace uno es salir con una cámara”.

David Blaustein y Osvaldo Daicich, directores de La cocina.

En 2008, cuando comenzaba la ruptura entre el gobierno nacional y el Grupo Clarín, David Blaustein y Osvaldo Daicich salieron a la calle a documentar el debate por el decreto y el posterior proyecto de ley de retenciones a las exportaciones de granos. Así estrenaron en 2009 Porotos de Soja. Cuando el 1 de marzo, Cristina anunció la preparación del anteproyecto de Ley de Radiodifusión, notaron que sería otro momento bisagra en la historia argentina, y consiguieron el financiamiento de 18 organizaciones no gubernamentales, además del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales: Sindicatos de la CGT, de la CTA, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, universidades nacionales como la de Lanús.

Sentados con Blaustein, al contarnos su punto de vista, aparece rápido el por qué de la relevancia de la Ley: “Marca la diferencia brutal entre lo que fue la existencia de los medios de comunicación en la Argentina desde antes de la dictadura hasta 2010. Repara históricamente el sentido de los medios, no solamente en términos de los multimedios, si los desarma o no los desarma (el artículo 161 que no está en funcionamiento porque está trabado por la Justicia), sino que establece el derecho a la información y la libertad de expresión como un tema central, igual que el federalismo, la no transmisión en cadena, el porcentaje para los medios no gubernamentales, un seguimiento de la ley en sí mismo en el Congreso con participación de la oposición en el Consejo federal, una forma de entregar las licencias…”.

-¿Por eso eligieron empezar la película con el testimonio de un mapuche?

Empezar con el mundo mapuche es poner el epicentro de la película en otro espacio. La cocina empieza y termina con los pueblos originarios. Lo cual demuestra parte del espíritu de la ley de medios. Ese testimonio muestra otros tiempos que no son los de la ciudad. Es mucho más cinematográfico porque es un tiempo cultural diferente, dramática y estéticamente. Coloca al espectador en otro espacio.

-Diferente al que se ve en la televisión.

La televisión tiene sus estilos, que no son los del cine documental. La cocina tiene esa estructura de cine documental tradicional porque nosotros nos reivindicamos como cineastas.

-¿Por qué definen a la película como de “cine emergente”?

Es una definición bastante poco académica que surgió en la época de Porotos de Soja, que supongo que a algunos colegas no les debe gustar mucho. A la vez, es una definición bastante argentina. Uno tiene planeada una cantidad de películas pero, de repente, la realidad dispone otras. Cuando hay emergencias de este tipo, los llaman a subirse al escenario a Ignacio Copani, a Víctor Heredia o a León Gieco, que supongo que canalizan su compromiso escribiendo de madrugada. Cuando hay un caos de este tipo, lo que hace uno es salir con una cámara. Por lo cual, emerge sin que uno lo pretenda y es urgente porque si no registrás la coyuntura, estás muerto. Es urgente porque tiene que ver con la coyuntura. Por eso no es televisión y no es periodismo.

El 1 de marzo, Cristina Kirchner anunció que iba a mandar la ley. El 18 anunció el anteproyecto en el Teatro Argentino de La Plata. Tras tres meses de foros, el 27 de agosto mandó el proyecto al Congreso. Ese día, el aniversario de la radiodifusión argentina y de la creación de la coalición por la radiodifusión democrática, comenzamos el rodaje.

Nosotros salimos a plantear una coyuntura en momentos históricos. En el caso de la 125 lo fue por la dimensión de la ofensiva de la derecha. En el caso de la Ley de SCA, era una ley tan importante como la reestatización de los Fondos de Pensión y la Asignación Universal por Hijo. Es como un trípode. La primera viene a democratizar la recuperación de esos fondos, la segunda los trata de redistribuir más justamente y la Ley de Medios los democratiza.

-En La cocina no se menciona el artículo que se refiere al cine, ¿cómo es eso?

Ceferino Peña, frente a la radio Mapuche FM 90.9, en Aluminé

La película explica su historia, no su contenido en sí mismo. Reconocemos a la cuota de pantalla para el cine argentino como importantísima. De la misma manera consideramos a la fijación de la responsabilidad de financiamiento por parte de la televisión y la necesidad de ésta de comprar derechos de película. Pero no habernos metido en los contenidos de la ley tiene que ver con que hicieron pasar la discusión por si se tenía que tratar antes o después del 10 de diciembre, (con la entonces vigente o la electa formación del Congreso), y si era o no una Ley K. Sin embargo, sí decidimos incluir el contenido respecto de las telefónicas y los organismos de control.

-Hacen referencia constantemente a que se discutió en todo el país. ¿Dónde vieron esa discusión?

En el 2004, a 21 años de gobiernos democráticos en la Argentina, se crea la Coalición por una Radiodifusión Democrática, que recorre prácticamente todo el país organizando foros. Cuando Cristina pidió el 18 de marzo la creación de foros, la Coalición dice: “Nosotros ya discutimos demasiado esta ley”. Efectivamente había sido así, pero la Presidenta volvió a promover la discusión. Aunque la derecha, como el diputado nacional Enrique Thomas, intentó armar foros paralelos, la gente se los dio vuelta. Cuando la ley llegó al Congreso, se volvieron a plantear foros en el anexo de la Cámara de diputados y se volvió a discutir en comisión, y después en el recinto. Se hicieron alrededor de 100 modificaciones del proyecto inicial en ese proceso.

-¿Qué significa, como dice uno de los testimonios, que la pelota ahora está de nuestro lado?

Significa que, aunque ahora tenemos la herramienta legal, no alcanza. Tenemos que usarla para tener resultados concretos. La ley hoy por hoy implica llamado a concursos, licitaciones, pliegos. Es muy compleja jurídica y administrativamente. No nos podemos dormir en los laureles. Tenemos que salir a pelear la instrumentación de la ley y su cumplimiento. Todo eso está pendiente. No es solo responsabilidad del Estado y sus funcionarios sino también de las organizaciones sociales que estuvieron pendientes de la sanción de la ley.

-La oposición planteaba que el espacio para las organizaciones sin fines de lucro iba a quedar en manos del Estado. ¿Cómo se puede hacer para que no suceda?

Cartel de la Radio Mapuche FM 90.9 en Aluminé, Neuquén

La oposición primero debería ocupar los espacios que le da la Ley, como la comisión bicameral de seguimiento que la oposición nunca creó. Tampoco se integró a la gestión de los medios públicos ni a los cargos en la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Se hizo también un llamado de otorgamiento de licencias a 220 frecuencias de televisión digital terrestre abierta. A cada provincia, no todas gobernadas por el kirchnerismo, se les va a otorgar, igual que a las universidades públicas nacionales que se guían por la existencia de organismos de gobierno de cada una de ellas. En cada uno de estos lugares, los partidos políticos pueden participar de la gestión de estos medios. En la iglesia tampoco está el Estado. Me parece absurdo quejarse de eso.

La película se puede bajar de Internet y de Facebook. Además se proyecta en el Gaumont desde el jueves 6 de octubre. “Esperamos que sirva para seguir discutiendo la Ley”.