Lejos de Frankfurt

Distinta a la Feria más grande del mundo, esa que brilla con grandes títulos en Alemania, la Feria del Libro Independiente hizo su paso por Puan, mostrando un conjunto de editoriales poco conocidas. Aquí, una forma distinta de construir la industria de las obras literarias.

Carteles de una comisión del centro de estudiantes de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires invita a la 18va Feria del Libro Independiente, FLIA, ahí, en la mítica Puán. Propone debatir cómo se emprende la tarea de producir y difundir literatura y cultura desde espacios contrahegemónicos y qué tenemos para aportar desde nuestra propia especificidad.

Un flaco pelilargo de ropa holgada medita de pie dibujando un 4 con sus piernas. Un punk levanta un libro de la editorial Eloísa Cartonera, que hace libros artesanales, todos distintos, cuya materia prima es acercada por cartoneros. Una chica de primaria recién empezada se sienta en el respaldo de un banco con su papá y juega a que ese respaldo es un asiento con respaldo, para estar más cómodos. Sin propuesta previa, improvisan un veo-veo no con colores sino con formas.

Recién empieza el segundo día, sábado 15 de octubre. Se va llenando el patio con stands. De a poco. Ahí donde ayer hubo una charla sobre copyleft, que)elasunto( también llama “izquierdo de copia”, por su traducción.

Su definición: “un grupo de derechos aplicados a una diversidad de trabajos tales como programas informáticos, arte, cultura y ciencia, es decir prácticamente casi cualquier tipo de producción creativa. Sus partidarios la proponen como alternativa a las restricciones de derechos para hacer y redistribuir copias de una obra determinada de las normas planteadas en los derechos de autor o propiedad intelectual. Se pretende garantizar así una mayor libertad, cada persona receptora de una copia o una versión derivada de un trabajo pueda, a su vez usar, modificar y redistribuir tanto el propio trabajo como las versiones derivadas del mismo. Así, y en un entorno no legal, puede considerarse como opuesto al copyright o derechos de autor tradicionales. Liberar la cultura, hacerla más participativa y quitarle motes elitistas o masivos que hoy por hoy funcionan restringiendo y clausurando a la diversidad o intentando vendernos todo”.

Una foto de Mariano Ferreyra se repite hasta el infinito recordando a todo visitante de la feria el aniversario de su muerte. A la vuelta, música, lectura de poesías, un micrófono para quien quisiera hablar, una radio en vivo y exhibiciones de teatro. Siempre, y por doquier, excéntricos personajes. Olor a pan caliente y los colores de Eloísa Cartonera tiñen el gris patio de Puan. Sobre tapas de cartón diseñan con témpera la tapa, cada una diferente de la de al lado. Rodolfo Walsh, Fogwill, Washington Cucurto aparecen en las portadas.

Sudestada, tampoco se queda atrás en colorinche. Aunque hasta diciembre de 2007 sacaba revistas blanco y negro, llegó a festejar sus diez años y 103 números con publicaciones a todo color, además de libros, ediciones de colección y algunas películas en DVD. Se sustenta con la venta que generan notas de tapa como entrevistas a personajes de la cultura latinoamericana o investigaciones sobre momentos o referentes históricos de la cultura.

Editorial Nuestra América

No estuvieron pero suelen estar los editores de la guevarista editorial Nuestra América, como su director, Marcelo Cafiso, que nos explica: “Ir a la FLIA es compartir un rato con todos aquellos con quienes coincidimos en la posibilidad de un libro popular y alternativo. No son las ventas nuestro objetivo, sino exhibir y poder charlar como estamos haciendo sobre el contenido de nuestros libros”.

-¿Independiente es el libro o la feria?

-En realidad, la definición de independiente es relativa porque tendríamos que preguntarnos con respecto a qué. Acá seguro que no vas a encontrar a nadie ligado a grupos económicos. Lo que buscamos no es el lucro como fin último, sino como medio para aspirar a difundir ideas diferentes a las que nos ofrece el sistema en su conjunto.

-Nuestra América me suena también de la Feria del Libro de La Rural.

-Sí, participamos y consideramos que es un espacio ganado dentro del gran comercio de libros. El perfil de nuestra editorial es claro en cuanto a su contenido, lo que hace valer aún más la cantidad de lectores que nos visitan año a año expresando su agrado por nuestra presencia y la diferencia que hace encontrar un stand con libros políticos y sociales. Hallar una editorial esencialmente guevarista en un ámbito como ése no es poca cosa. Y menos siendo dos los stands que tenemos: el de Nuestra América Editorial y el de Libros Cubanos.

-¿Cómo llegaron hasta ahí?

-Con dos sustancias fundamentales: ideas y pasión. Las que también hicieron que lleguemos a distribuir nuestros libros a todo el país, desde una librería en Tierra del Fuego hasta una en Jujuy, así como los de otras editoriales que seleccionamos por su contenido. Lo hacemos a fuerza de pulmón, con mucho esfuerzo en un trabajo coordinado de compañeros