El Nestornauta

Elsa Oesterheld, viuda del dibujante del Eternauta, cuenta qué piensa del símbolo que crearon que mezcla a la historieta y a Néstor Kirchner. La historia de una imagen que, de repente, se volvió cotidiana.

Foto tomada de grafittimundo.com

Nestornauta nació hacia fines de agosto de 2010. Los militantes de La Cámpora lo pegaron a todas las paredes de la Ciudad. “Néstor le habla a la juventud”, decía al lado. La cara era de Kirchner. El cuerpo, del Eternauta, el personaje que habían creado Héctor Oesterheld y Francisco Solano López, el viajero del tiempo que resistió luchando contra invasiones extraterrestres. Pero no tenía un fusil, como Juan Salvo.

“¡A mí nadie me avisó!”, les gritó Elsa Sánchez de Oesterheld, la mujer de Héctor, desaparecido por la dictadura, el 9 de julio, cuando apareció toda la 9 de julio lleno de escafandras con la cara del expresidente. “¡¿Quién les dio permiso?!”… ¿Pero le gusta?, le preguntaron. “Ah sí, ¿pero pagaron?”, les repreguntó. En realidad se reía por dentro: “Ahora los voy a embromar”, había pensado. Se miraron con una cara de espanto como si Elsa fuera el demonio. “Se les ocurrió, lo hicieron y chau, se acabó”, recuerda Elsa orgullosa de esa “hermosa juventud” que la “llena de alegría”. “No, quédense tranquilos, estoy encantada de la vida. Me da lo mismo que esté Juan Salvo o que esté Néstor”, los alivió.

Elsa es de los que creen que Kirchner fue un líder político que enfrentó con a sectores de la oligarquía y le agradece eternamente los juicios a los genocidas. Concuerda con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y demás medidas del Gobierno. “La política antes era un interés. Por eso se da siempre la idea de asociar al político con un ladrón, un corrupto… Era verdad. Ahora ya no. La mentalidad es totalmente diferente”, dice. Respira hondo, hace un silencio y agrega: “El sentido de mi vida es el que tengo hasta que cierre los ojos porque espero que el país ahora sea ocupado por gente que sepa darle otro criterio a la patria, que no es la bandera, sino construir desde adentro de cada uno hacia afuera”. Y repite: “La juventud esta me llena de alegría”.

Pero Kirchner murió algo más de un mes después del primer acto en que apareció Nestornauta, y lo eternizó. “Lo conocí muy poco -recién cuando asumió Cristina y, en un homenaje a Héctor, me pidieron que entregara un muñeco-. Ese día fue increíble. El teatro se venía abajo por el Eternauta. Todo el mundo se puso de pie, tuvo un efecto increíble… La escafandra ya tiene su cara eterna para Néstor y yo me siento muy feliz por eso”. Como también la hizo muy feliz ver el dibujo porque siempre pensó que Héctor fue un autor ideal e ideológico que se decidió demasiado tarde por todo lo que había estudiado. “Tendría que haber empezado a escribir mucho antes de cuando lo hizo, sobre todo porque fue en la época inadecuada. Se destruyó todo lo que se intentaba construir”. Y el destino de Héctor fue también el de sus cuatro hijas (Estela Beatriz, Diana y Marina). Continuamente Elsa piensa que a su marido se lo llevaron para que no pudiera desarrollar todo lo que hubiera seguido desarrollando si seguía vivo. Lo único que la apena es que él y sus hijas no hayan podido participar de este momento. “Pero no me da pena que esta etapa le pertenezca a Néstor porque ahora nuestro futuro y el de los jóvenes cambiarán a una manera de vivir totalmente diferente a la de la dictadura. Me da mucha felicidad que mi familia haya sido la dueña de parte de un futuro que espero sea maravilloso y mucho más lindo”.

Comments are closed.