Cuba, que linda es Cuba

Por Mauro Navas*

Foto: NOS Digital.

Hay un dicho popular que dice que viajar es aprender. Puede que sea así, siempre dependiendo del lugar que se elija. Me tocó viajar mucho por el mundo gracias al fútbol, viví en Barcelona, en Madrid, en Udine, pero este viaje a Cuba tiene algo de especial porque la sociedad que la compone es distinta y los valores que ella contiene también, como también su historia y su gente. Lo que empezó como un viaje de turismo terminó como un aprendizaje, ya que por intermedio de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba) y del INDER (Ministerio de Deporte) se nos ocurrió la idea de colaborar y aportar en materia futbolística al futbol cubano: dejarles algo, armar un proyecto, intercambiar experiencias. Era algo más que hacer un viaje.

Cuentan que Fidel dijo una vez:  “Mucha más gente vendrá a ver el desarrollo social de este país que a sus playas”. Y sí. Es increíble ver cómo conquistaron derechos sociales, cómo la educación y la salud funcionan, a pesar del bloqueo que pesa sobre sus lomos por mas de 40 años. Es impresionante la dignidad con la que viven: no con odio, pero sí con memoria por todo lo que pasaron y pasan. Los cubanos son terriblemente respetuoso de su historia y de sus patriotas como el Che, Martí, Camilo Cienfuegos, y entienden que la vida no pasa por consumir más y más como pide la sociedad capitalista, sino lo indispensable para vivir. Entienden, de hecho, que hay otros bienes más duraderos, como son la solidaridad, el respeto, la dignidad, la cultura, la educación, la ecología y los conocimientos. Todos esos valores están hoy en crisis en este mundo de injusticias y despreciados por el capitalismo porque no cotizan en bolsa.

Algo que me sirvió en este viaje por la isla es poder ver que “otro mundo es posible”, donde la televisión y la radio cumplen con una función educativa y no lucrativa para ver quién tiene más rating. Realmente, escuchar y hablar con la gente es una experiencia única. Aún con aquellos que no están conformes con el gobierno. Porque está bien que así sea, porque siempre vale la pena discutir como hacen ellos, que polemizan acerca de todo, en las plazas, en los bares, en todo lugar público que exista.

Fue una grata sorpresa ver, caminando por las calles de la Habana, a muchos chicos jugando al fútbol, armando como cuando éramos chicos en el barrio canchas con arcos inventados con piedras o lo que estuviera al alcance. Curiosamente, es el deporte que más pude ver en las calles de La Habana, lo que es un buen síntoma de que el fútbol en Cuba les llegó a los jóvenes y que no es ninguna utopía esperanzarse con un fútbol mejor, pero siempre dentro de las ideas que tiene la Revolución, y no con otras ideas mercantilistas muy propias de este fútbol- negocio, que tanto mal le hace al fútbol-juego.

De esta experiencia saco muchas conclusiones que me servirán para seguir constituyéndome como persona, como ser humano, como ciudadano, como entrenador. Porque no somos una sola cosa separada de la otra.

Cuba es un lugar fantástico, una fabrica de conocimientos. Allí me enseñó su gente que una vida sin dignidad no merece ser vivida.

*Ex lateral derecho de Banfield, Racing, Udinese, Leganés, Almagro y Temperley. También fue entrenador de Chacarita y Platense. Junto al profe Fernando Signorini viajaron a la Isla, donde hace un buen tiempo flamea la bandera de la Revolución, para clavar la bandera del buen fútbol.