“Cristian Aldana es un héroe de la música”

Fede Cabral, cantante de Sancamaleón, opina del nuevo proyecto de Ley de Música, qué significó Cromañón para él y qué importancia tiene la comunicación alternativa para un músico del Under. Y aclara, dejando una posición bien fuerte sobre un tema controversial: “La música está en el aire, es de todos”.

Son las 4 de la tarde en San Telmo, esquina Defensa y Brasil del antiguo casco urbano porteño. El parque Lezama del otro lado de la calle y uno de los primeros soles de primavera que nos invita a pasar la tarde con un poco de música. El punto de reunión es el Bar Británico, lugar al que entramos y esperamos café de por medio: “¿Escuchaste Sanca?”, “Sí, pero ahora tiene otra banda, ¿no?”, “Sí, La Peña Pop, con Goy Karamelo y otros locos. El chabón también tiene su propio sello discográfico, leí por ahí que lo crearon porque nadie les daba bola para lanzar el disco y lo hicieron ellos mismos. Mirá, ahí viene”.

4:25 pm, saluda y se disculpa por la demora, nos cambiamos de mesa a una más grande. “¿Qué traés ahí? ¿Un charango?”, “No, es parecido, pero este se llama Ronróco”. Le pregunto si quiere que vayamos al parque a grabar un tema o primero hacemos la entrevista. El mozo ya traía el café, hacemos la entrevista.

Justo estábamos hablando de que sos un tipo muy inquieto: músico independiente, dos bandas, un sello discográfico, presentaciones solista…

Esa es la realidad de ser músico independiente en Argentina: o aparece una empresa discográfica que haga negocio con tu obra o tenés varios kiosquitos, no hay otra si querés vivir de esto. Lo hago porque me gusta tocar todo el tiempo y estar haciendo cosas, no me aburro nunca porque todas son situaciones diferentes: Sanca es una banda con energía rockera, con sus años y mística, La Peña Pop es un proyecto nuevo, con otra identidad y donde cumplo un rol distinto y lo otro es un embrión de disco solista. Sé que no lo va a esperar nadie pero es algo íntimo y sólo quiero disfrutar de hacerlo y que quede bueno.

¿Los cambios en la música y estética de la banda tienen que ver con una madurez de ustedes mismos que ya no son pibes de 20 años que hacen música de protesta?

La banda nació en 2001 mientras la Casa Rosada, que está acá a diez cuadras, se prendía fuego. Yo veía ese panorama siendo chico, sin entender mucho y pensando que no había futuro para nada, pero a pesar de esto nunca relacioné a Sanca como una banda de protesta, si bien tiene ese rasgo y es inevitable, Sanca fue siempre una fantasía.

En ese contexto de caos total sacan su primer disco “Cancioneros para niños sin fe” y les censuran el videoclip “El camino” en el que dos niños recorren la ciudad robando y amenazando con sus armas.

Que los pibes roben un banco me parecía, sobre todo, gracioso. Que dos nenes de 8 años  hagan eso era una metáfora de la realidad, era sembrar el caos y una trompada al estómago de todos. Después que el video (http://www.youtube.com/watch?v=Ix0Ah1OZZLo) haya sido censurado y que Hadad lo haya expuesto como “el ejemplo de lo que no tiene que pasar  en el país” estaba bueno, era el lado del que yo quería estar, uno quería prender fuego todo.

¿Y el segundo disco?

“Polenta” corta con eso abruptamente porque fue algo más interno en el que hablábamos de nuestros sueños. Eso nos costó caro porque Sanca era una banda que llevaba muchos pibes jóvenes que se ofendieron por el cambio musical y estético. Pero bueno, uno no puede manejar eso porque vas creciendo y teniendo otra visión de las cosas y eso se ve claramente en tu música, no íbamos a ser rockeros “protestantes” si no había por qué “protestar”, es decir, el músico expresa su estado de ánimo y lo que pasa a su alrededor. Nosotros estamos tranquilos porque siempre fuimos, y dijimos, lo que quisimos en su determinado momento. Sanca es una banda que te hace bailar,  te da fe y energía para seguir adelante.

¿Cómo les afectó el cambio rotundo que hubo en la industria musical de los últimos años?

No sufrimos el cambio porque para la banda nunca fue un negocio la música, siempre vendimos discos para poder hacer giras y videos pero nunca vivimos holgadamente de la música. Esto hace que mi visión del tema sea muy distinta a la del flaco de Metállica que vendía millones de discos. Culturalmente es algo que ya está, que sucede y que cambió las reglas del juego, por eso nosotros quisimos darle una vuelta de rosca y utilizar esa herramienta gigante que es internet: durante un mes, todos los martes, subimos 3 temas del nuevo disco “Afuera” para que la gente lo escuche online o lo descargue, entonces una vez bajado, escuchado y disfrutado lo presentamos en la Trastienda. Es otra manera de generar conexión. ¿Por qué el flaco que está en Salta tiene que esperar 2 meses a que llegue el disco? Nosotros lo que queremos es que nos escuchen, después el disco se venderá o no, eso no es un problema porque no resignamos nada.

Los discos de Sanca fueron siempre muy baratos y lo mismo sucede ahora con el primero de La Peña Pop…

Y sí, son discos populares, accesibles. Con la mano de obra, producción, grabación y otros procesos de fabricación, un producto terminado tendría que estar costando cómo mínimo 60 pesos. Los vendemos a 25 o 30 para que circulen y suenen  porque la música está en el aire, es de todos.

¿Qué papel cumple Internet en este contexto?

No hay una legislación de la música en internet y no se puede ir en contra de lo que hacen millones de personas, tampoco es lo que queremos. Ahora, si vos tenés un video en Youtube que tiene dos millones de visitas está bueno que te lo reconozcan. En esa misma página en la que suena tu música te aparece un cartel enorme de Nike al que le decís “correte loco, ¿quién te invitó a meterte en el medio?”, entonces el artista es el último eslabón de la cadena y eso es muy perverso. Por algo todos los músicos nos sentimos identificados con la escena de Tango Feroz en la que Tanguito se vuelve loco en la disquería y grita “ese es mi temaaaaaa”, jajaja.

¿Cómo convive el músico, mánager y organizador en una misma persona?

Es muy difícil conciliar entre el artista y el negociador, es complicado. A mí me mata porque me tengo que poner a generar espacios para los artistas a través de nuestro sello discográfico y en realidad lo que yo quiero es tocar la viola y no hacer números. Es un esfuerzo pero hay que ponerse la camiseta y defender esto que es la música independiente.

¿Cómo te llevás con la masividad?

Uno siempre quiere que lo escuche mucha gente pero yo salgo a tocar así haya una o mil personas, eso a mí no me cambia nada. Prefiero que vengan 50 personas a verme en un bar y no tocar en el Pepsi Music antes de los Peppers donde hay 30 mil personas que yo no convoqué.

¿Qué te parece el proyecto de Ley de Música que se está tratando?

Creo que está muy bueno y tengo fe de que se va a concretar. Cristian Aldana es un héroe de la música nacional, lo que hacen en UMI es increíble, son la voz de los músicos independientes y eso es grandioso porque el 90 por ciento de los músicos del país somos independientes. Es un reconocimiento al artista nacional. Creo que es necesario mirar un poco más para adentro, con esto no digo que no vengan grandes como Waters o Red Hot, pero si existen políticas para cuidar lo producido en Argentina, hagamos lo mismo con la música.

¿Que significó Cromañón para vos y la banda?

Fuimos los últimos en tocar en un lugar histórico del rock argentino cómo Cemento, estábamos ahí al mismo tiempo que se quemaba todo. Me tocó muy de cerca. Esa tarde lo vimos a Chabán, lo saludamos, probamos sonido y se fue. No pudimos terminar el show, fue una noche muy triste que marcó el fin de una era que tenía muchos defectos pero que fue hermosa. Terminó de la peor manera. Marcó un antes y un después.

¿Qué te genera Chabán?

Más allá de las responsabilidades y culpas que hay en el caso, él fue un tipo que le abría espacios a bandas nuevas, nos daba la confianza. Eso se ha perdido, ahora no hay gente que genere eso y hay cada vez menos lugares habilitados para tocar. Ya está, terminó esa era bohemia y mística y empezó una más profesional, por así decirlo, en la que el músico tiene que ponerse en negociador y estudiar la publicidad y esas cosas.

Tenés un programa en Radio Label, que se escucha por internet, ahí pasas música que por ahí no suena en todos lados. ¿Por qué lo haces?

El programa se llama La Trinchera y es justamente eso, otro lugar desde donde construir. Ahora si me preguntás por qué lo hago, te respondo porque sí. La Radio Label es de los ex programadores de Kabul, ese proyecto de Daniel Grinbank  que no prosperó y cerró hace unos años y hoy esa gente está pasando música online las 24 horas sin publicidad ni nada que haga de eso un negocio. En su momento yo me hice la misma pregunta: “¿Por qué lo hacen?”, y su respuesta fue: “Porque sí”.

Tu música suena en medios no tradicionales cómo Radio La Tribu. ¿Cuál es tu relación con los medios alternativos?

La Tribu es histórica y fue el primer lugar que me abrió las puertas y donde sonó mi música, por eso valoro mucho los medios alternativos cómo ustedes que construyen a través de los hechos concretos con calidad. Por ejemplo el otro día leí la nota que hicieron sobre el Borda y estaba todo bien explicado y despejaban las dudas que podrían existir acerca del tema. Si las cañerías estaban rotas, si el Gobierno de la Ciudad se acercó a ver qué pasa, la opinión de los trabajadores. Eso no lo vi en ningún medio que haya cubierto el tema y sí en su revista, por eso La Tribu y Nos están ahí, para el curioso, para el que no se queda con lo que venden los medios tradicionales.

El 7 de diciembre, Sancamaleón festejará su aniversario número 11 en La Trastienda.

Fotografías de Martín Naya

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