A falta de vivienda, mucho palazo

El quilombo habitacional se hace presente en el norte argentino de nuevo. No se escucha ya más de Ledesma y poco y nada de los Qom en los medios. Eso jamás significará bienestar. La lucha por la dignidad no se puede detener. La historia de María y sus desconocidos compañeros. Del interior de Jujuy a Av. de Mayo y 9 de Julio.

María y doce compañeros arrastraron por kilómetros tres inconveniencias si de llegar a Capital se trata:

Es del interior, de la provincia de Jujuy;

No le reconocen su lote y su casa;

No tiene partido político por delante ni por detrás.

En otra de esas ironías de la vida, o no, durmieron tirados en el piso, primero en Retiro, luego en unas plazas, hasta que el domingo 2 de octubre decidieron reocupar la Plaza de los Pueblos Originarios en Lucha, motus con que algunos refieren al boulevard que separa la 9 de Julio altura Avenida de Mayo, donde los qom estacionaron por meses.

El acampe simbólico en el simbólico lugar les confirió presencia y no decencia ante oficinistas de traje que reparten indiferencia; para los medios, un tibio acercamiento del tipo Qué están haciendo o Qué es todo esto que siquiera fue ni es utilizado en la polarización mediática: Miren qué malo/ qué bueno es el Gobierno. Doble indiferencia.

Un único atisbo político, tendencioso y sospechoso, lo tuvo Gerardo Morales, o sus voceros, al acercarse y ofrecer comida y hospedaje para estas trece personas: las carpas eran suficiente, la comida iba a hacer realmente falta.

En el medio, El Gobierno de la Ciudad les negaba el permiso para acampar en plazas. El responsable de Infraestructura les repitió lo que todos: “Vayan a solucionar los problemas a su provincia”.

El problema es que de allá los mandan para acá. Y así.

La solidaridad de Morales (la comida) duró apenas dos días. Quizá sea por esto: “No transamos con ningún partido político, y por eso estamos acá. Venimos de la provincia de Jujuy, estamos asentados en distintas localidades con un mismo problema: que se nos regularice la situación de vivienda, que no da para más. Hemos visto lo que pasó en Libertador General San Martín y no queremos que nos pase lo mismo”.

María y sus doce compañeros no se conocen entre sí, o mejor, se conocieron todo-junto y de repente en este medio mes que llegaron a Capital. Son los referentes que traen no sólo el reclamo de sus localidades sino, dicen, de todos los asentamientos de la provincia: lotes propios, casa propia. María agrega: “Poder tener hijos, un futuro, una vida digna”.

Del otro lado de la balanza había una María en un cuartito, junto a su compañero, compartiendo un baño con más de 20 personas. Al perder el empleo, el alquiler siguió imposible: “Entre dos sueldos apenas llegábamos a $1500”. Tenían que irse.

En eso, casualmente o no, la provincia de Jujuy es un hormiguero desbordado. Hace 50 años que el gobierno regional no lotea a favor de los más necesitados. En cambio, estima los precios en 50 mil pesos, algo así como treinta y tres sueldos netos de María y su compañero, sin contar la edificación.

María, su compañero y otras cuarenta familias tomaron una serie de terrenos aledaños a la empresa Ghisa, concesionaria de luz en la provincia. Resulta que, casualidad o no, el gobierno planeaba ahí construir ¡un patinódromo! El terreno estuvo desocupado por años, años incluso luego del imponente proyecto del patinódromo. Ahora, cuenta María, hay desde casas precarias hasta casillas y otros techos improvisados al ritmo de la necesidad. No está de más decir: sin agua ni luz.

La construcción de viviendas o la asignación de lotes no llega nunca a estas cuarenta familias a las que representa María aquí en Capital, y las miles que reúne toda la provincia y van al margen de partido o punterismo político alguno. Por qué:

“Quiero demostrarles a mis hijos que trabajando se puede”

“Porque hacen manejos muy oscuros”

“Porque así debería ser”

El punterismo en Jujuy contado por María: “Los que participan trabajan dentro de la organización, se ganan sus puntos yendo a movilizar, yendo a pedir cosas, a cortar las rutas, en fin… También dicen que hay copas de leche, dicen que hay tanto… pero si vos vas a ver, las copas de leche no existen. Cuando va la cabecilla de Jujuy por las copas de leche arman de un día para el otro los galponcitos, las casitas, ponen las mesitas, dan dos o tres días leche a los chicos para que no digan nada y después levantan y se quedan con la plata”.

Otro de los “beneficios” tiene que ver justamente con las viviendas: atrás de un puntero, de seguro, todo es más fácil. Existen desde listas que establecen orden de prioridad hasta propios políticos que tironean con los punteros cuánto, cómo y quién. En el caso de Libertador General San Martín, luego de 4 muertos, cientos de heridos, el gobierno provincial repartió las casas, primero, a quienes se enlistaban con la Corriente Clasista y Combativa; luego fue dando a (casi) todas las familias, acaso para olvidar (que olviden) a Juan José Velázquez (37), Ariel Farfán (17) y Félix Reyes, muertos por la policía.

A partir del suceso, además, el gobierno provincial lanzó un plan de mil viviendas para toda la provincia.

María te aclara: “Ojo, que no se entienda que queremos el terreno de regalo. Los terrenos fiscales en la provincia de Jujuy se pagan. Lo que queremos nosotros es que se nos permita instalarnos ahí, poder vivir ahí, y de a poco ir regularizando la situación, armar un plan de pago, poder comprárselo al Estado. Porque tampoco pensamos que sea justo que nos llevemos las cosas de arriba. Te digo, no formamos parte de algunas cosas porque queremos ganárnoslo bien, porque queremos tener nuestras cosas y demostrarle a nuestros hijos que trabajando se puede”. ¨

Hasta ahora, lo único que recibieron del gobierno fueron:

a) Aprietes

b) Amenazas

  1. De desalojo
  2. De incendio
  3. De muerte

c) Indiferencia

  1. Mucha
  2. Muchísima

Lo de la indiferencia corre a cuenta de lo propio que ellos han hecho por regularizar la situación de sus lotes: tocar puertas, hablar con funcionarios, intentar, resistir, hacer visible su reclamo. Y, nada.

Los aprietes y amenazas son constantes. Tanto, cuenta, que día a día internan a algún vecino por alguna enfermedad: “Ayer, a un hombre le agarró taquicardia tras un apriete, y de tan grave lo tuvieron que llevar al hospital de San Salvador”. El día anterior le habían quemado la casa.

María volvió a Jujuy y por mensaje advierte: “Siguen pasando cosas”. Todavía queda una decena de compañeros durmiendo a la intemperie en pleno centro porteño, esperando mejor suerte que los qom en esa misma plaza.

En Monte Rico cortaron la ruta (¡seguro que te enteraste!) y se movilizaron hasta el municipio, sin respuestas.

Cuenta que salieron los resultados de la asignación de viviendas que el gobierno provincial lanzó de a mil;

¡¿Y!?

“Nada. Todo a punteros, amigos del intendente… lo mismo de siempre”.

Para contar todo esto y más, improvisaron una página de Internet con fotos y videos de los aprietes, y difundiendo el reclamo. La página duró online dos horas reloj: “Nos censuraron”.

Se sentían encerrados en la provincia. Vinieron hasta acá. Siguen en la misma: “Entregamos petitorios a Casa Rosada, el día martes tuvimos una respuesta, fueron los voceros de la Presidenta a negociar, nos dijeron que ellos podían pagar el hotel para una o dos personas, que el resto levante y se vaya a Jujuy, si es que queríamos llegar a entablar alguna clase de relación con ellos… Que con la Presidenta obviamente no íbamos a poder hablar pero sí con alguien que la represente. Entonces estamos en la misma que estábamos allá, porque allá fueron arquitectos, ministros, secretarios, concejales, y nos dijeron lo mismo: que nos levantemos y que íbamos a tener respuesta. Lamentablemente creo que no es el mismo gobierno el que está acá que el de la provincia de Jujuy, pero la desconfianza está. Si nos levantamos, ¿qué garantías tenemos que nos solucionen el problema? Entonces dijimos que no. Y seguimos enviando cartas a Casa Rosada, esperando y esperando”.

Esperan los doce compañeros de María acá en Capital, y miles de familias en Jujuy.

María volvió a su Monte Rico natal; le pregunto por qué. ¿A trabajar?

“En este momento no estoy trabajando. Hace 3 semanas perdí a mi bebé… Cinco meses de embarazo… Dentro del asentamiento hubo una revuelta y perdí a mi bebé… Así que… Y así como a mí le pasó a otra mujer también…”.

¿A qué le llamás “revuelta”?

“Hubo un apriete. Y bueno… salió perjudicado mi bebé… … Para mí mi vida no tiene sentido, estaba… Pero he dicho: no va a pasar otra vez, no va a quedar esto como que no pasó nada… Hoy ya no lo puedo recuperar pero no puedo dejar que le pase algo así a alguien más. Eso es lo que me trajo hasta aquí”.

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