¿Qué es ser putas?

El pasado 19 de agosto se realizó en Buenos Aires la Marcha de las Putas en la que alrededor de 250 personas se movilizaron desde el Obelisco hasta el Congreso Nacional para dejar en claro que ningún justificativo es válido en casos de violencia de género. Marchamos y charlamos con las organizadoras de una movida que se la banca con todo.

Foto de Anna Edge.

Terminó la marcha y la gente lentamente fue tomando posición rodeando a Nadia Ferrari, una de las organizadoras que, megáfono en mano, relató la historia de quien llamaremos Ivana, una  mujer que fue violada durante sus vacaciones en Mar del Plata en 1987 y que 24 años después decidió compartir su experiencia con todos los concurrentes. “No podré asistir a la Marcha porque estoy sufriendo uno de los tantos ataques de pánico que padezco desde aquel verano y que no me permiten salir ni a la calle”, relata Ivana encarnada en la piel y garganta de Nadia que, cuando termina de leer el testimonio agrega: “Como ella, existen miles de mujeres en situaciones similares y es por eso que estamos acá, para darle voz a aquellas personas que no pueden contar sus historias”.

El movimiento empezó en enero en Toronto, Canadá, cuando un policía llamado Michael Sanguinetti declaró en una conferencia de seguridad ciudadana en la Facultad de Derecho que “las mujeres tienen que dejar de vestirse como putas para evitar ser violadas”. Estos dichos provocaron indignación de las estudiantes Sonya Barnett y Hearther Jarvis que decidieron organizar “The Slut Walk” – “La Marcha de Las Putas”, en castellano- para repudiar los dichos del oficial, representativos de las valoraciones de una porción de la sociedad, y sostener que nada es justificativo para cualquier tipo de violencia que sufra la mujer, así incluida la manera de vestirse. La línea de pensamiento de este policía, en la que la mujer es provocativa y por ende es la culpable del acoso verbal, físico y psicológico que pueda sufrir, es parte del inconsciente colectivo de numerosas y distintas sociedades en el mundo. No es casualidad que “La Marcha de las Putas” haya nacido de manera espontánea en el núcleo de una sociedad prolija y organizada como la canadiense y haya seguido por más de 20 paises con culturas tan distintas como México, India, Sudáfrica, Australia, Inglaterra, Perú, Nicaragua.  “Algo está pasando a nivel global, las mujeres no nos callamos más”, dice Nadia mientras Victoria Sandrini, otra de las organizadoras, agrega: “En Canadá la consigna era vestirse con lencerías, bien provocativas mientras que en Nueva Delhi las mujeres salieron a reclamar por lo mismo con camisa y pantalón porque no pueden usar otra cosa”.

Foto de Anna Edge.

Esta identificación universal con el mensaje de la Marcha deja sin valor a la desafortunada frase del policía y todas sus implicancias porque demuestra el descontento de mujeres que son mal tratadas y acosadas tanto en sociedades donde tienen la libertad de elegir su manera de vestir como donde son reprimidas y marginadas, como en la India.

Aparte de las chicas ya nombradas la marcha en Buenos Aires fue organizada por Pamela Querejeta Leiva, que junto a Nadia son integrantes de la red PAR (Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista),  Verónica Lemi y Flavia Baca. Las cinco tienen en común ser usuarias de la web Hollaback http://buenosaires.ihollaback.org/ donde se enteraron de lo sucedido en Toronto y decidieron sumarse a una iniciativa que ya venía recorriendo varios países y ciudades. El primer paso fue crear el grupo Marcha de las Putas BsAS en Facebook y esperar la respuesta de la gente. “Fue una gran sorpresa la cantidad de personas que se sumaron en las redes sociales, me acuerdo que cuando llegamos a los 100 integrantes estábamos felices pero nunca creímos que tres meses después íbamos a tener más de 11.400 personas en el grupo”, dice Nadia con una gran sonrisa en su rostro.

Esta gran repercusión llegó a otras ciudades de la Argentina, tal es así que ya se realizaron marchas en Mar del Plata, Rosario, Tandil y Posadas y confirmaron próximas fechas en Córdoba (7/10) y La Plata (23/9), mientras que en Mendoza no se decidió aún el día y horario.

Piropos sí, acoso callejero no

Foto de Anna Edge.

A partir de la sesgada cobertura que algunos medios le hicieron a la Marcha se confundió el motivo de la misma. Tal es así que en algunos programas televisivos se presentó como una discusión sobre la aceptación o no por parte de la mujer de los piropos que éstas reciben en la calle. “No hay que correr el tema de su eje. Un buen piropo te alegra el día y no estamos en contra de eso siempre y cuando sea en un margen de cordialidad y respeto”, dice Pamela Querejata Leiva y agrega: “No es eso lo que estamos poniendo en tela de juicio, sino que intentamos hacer visible el acoso callejero, la violencia machista que miles de mujeres viven día a día. Se trata de respetar a la otra persona, teniendo en cuenta que su subjetividad puede ser conspirada por una palabra o un lenguaje corporal. Las mujeres no son objetos y todos tienen una madre, hermana o hija que camina por la calle y se puede sentir acosada y por ello cambiar su forma de vestir, su seguridad personal y su forma de relacionarse con los demás. Por eso decimos que buscamos discutir como sociedad estas cuestiones que están tan arraigadas y que es necesario modificar para que podamos vivir en un lugar más equitativo y justo para todos y todas”.

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