Progrese, construya un Shopping en su barrio

Haciendo frente a todas esas lógicas que quieren imponernos sobre que un centro comercial puede resignificar positivamente la vida en un barrio, que la implantación de un megaedificio conlleva avance y progreso, contamos lo que hace varios años viene ocurriendo en Caballito. El proyecto inmobiliario de IRSA, los vecinos que lo apoyan, lo que dicen, y esos que se unen para resistirlo.

 

Un proyecto que el gobierno porteño apuró a través de “normas especiales” y prevé construir shopping en un predio de Caballito está generando un poco de alboroto entre algunos vecinos del barrio. Reclaman la realización de estudios de impacto ambiental a cargo de algún organismo que no se venda al mejor postor, en este caso la constructora IRSA, el mayor grupo inmobiliario del país, cuyo gerente de relaciones institucionales es, casualmente, Augusto Rodriguez Larreta, hermano de Horacio, actual jefe de gabinete del gobierno porteño. Esta misma hermandad ya lleva encima un juicio por “negociaciones incompatibles con la función pública”, vinculado a otro proyecto de la misma constructora, que planea el levantamiento de un nuevo Puerto Madero en Retiro.

El polémico shopping tendría lugar en Avellaneda al 1500, en un predio contiguo a las vías del Ferrocarril Sarmiento, abarcaría un espacio de dos manzanas y media, y 40 metros de altura. Una organización vecinal, Protocomuna Caballito, viene desde hace tiempo levantándose en contra de las irregularidades en los permisos para construir en la zona. Su reclamo no es estrambótico: “No consideramos que seamos nosotros mismos los que podamos decir si esto es positivo o negativo, pero sí tenemos el derecho a que se realicen estudios que sean absolutamente imparciales y serios”, dice Gustavo Desplats, su coordinador. La constructora IRSA actuó según la ley: el único estudio de impacto ambiental hecho fue encargada a una empresa privada, Desplats interpreta: “No desconfiamos de ese estudio, pero sí creemos que los resultados siempre son para satisfacer al cliente”. Protocomuna Caballito propone a la Universidad de Buenos Aires como garante imparcial.

En 2009, el proyecto del shopping había sido desactivado por la propia Legislatura quien lo consideró “inviable”. Este 2011 tuvo rápido tratamiento legislativo, gracias al motus de “normas especiales” que sugirió el gobierno porteño, y se estima su resolución llegará antes del 2012. En un mes, calcula Desplats, la Legislatura comenzará a rever los archivos y “allí iremos a presentar pruebas, discutir, y pedir que se hagan los estudios pertinentes”, asegura.

 

Foto de elargentino.com

No sólo Desplats y Protocomuna Caballito son parte de este reclamo: a principios de septiembre, más de 150 personas cortaron Acoyte y Rivadavia a puro megáfono y volanteada para difundir lo que está pasando. Otros vecinos no ven con malos ojos la construcción del shopping. El debate se disparó incluso en foros de internet de distintas organizaciones barriales, donde Alejandra, por ejemplo, opinaba:

Alejandra: ME PARECE EXCELENTE LA CONSTRUCCION DEL SHOPING, TERRENO QUE NO SE OCUPA, SERA OCUPADO, CON LO CUAL SI NO QUIEREN TENER A CORTO PLAZO, UNA MINI 11/14, O 31, QUE SE CONTRUYA UN SHOPING CON VERDE CON PLAZA Y CON TODO LO QUE TIENE QUE TENER, HOY POR HOY SOLO ES UN TERRENO EN DESCUIDADO, HORRIBLE, OSCURO, Y QUE NO APORTA ABSOLUTAMENTE NADA

 

El boom de construcciones que afecta al barrio desde hace ya varios años causó algunos problemas estructurales, como la saturación de los servicios y embotellamientos infernales. En este contexto, quienes se oponen al proyecto aducen que, además de potenciar estos conflictos, el shopping podría generar daños a las construcciones aledañas y atentar contra la venta minorista de los locales de la zona.

Desde la vereda de enfrente, IRSA, la reina de los negocios inmobiliarios del país, argumenta que el shopping “unirá los dos caballitos” separados por la vía, transformándose en un punto de encuentro del barrio”.

Macri, ansioso por lograr que los vecinos de Caballito tengan un espacio para juntarse, es al mismo tiempo líder del único partido político de los trece bloques legislativos que se opuso a la realización del Parque del Bicentenario, que incluía 12 manzanas de espacios verdes en la misma zona.

 

Viene al caso contar que Horacio Rodriguez Larreta enfrenta una denuncia realizada por el director ejecutivo de Tribuna de Periodistas, Christian Sanz, en la que se pide la investigación del delito de tráfico de influencias y negociaciones incompatibles con la función pública (Causa N° 21.024/10), luego de que el gobierno macrista haya enviado a la legislatura un convenio para la creación de un barrio selecto en Retiro: setenta hectáreas de parques, centros comerciales, zonas náuticas y comisaría propia. Dicha concesión fue otorgada a la misma constructora de la que forma parte Augusto Rodriguez Larreta, a la misma que ahora planea el shopping en Caballito. Según la ONG “S.O.S. Caballito” esa circunstancia probaría la cercanía de la empresa con el gobierno de la ciudad, y la celeridad y privilegio en la aprobación de sus proyectos.

 

¿Qué pasa, a todo esto, con el rol de las comunas como instrumentos de participación ciudadana y su rol mediador en el barrio? Según los vecinos que encabezan los reclamos, no hay voluntad de abrir un espacio de diálogo para debatir lo que pasa en el barrio. El propio Macri, según la ley, será el Director del Centro de Gestión y Participación Comunal. Desplats: “Sin lugar a dudas, por la metodología y la forma de entender la política que tiene la administración macrista tienden a no favorecer el real funcionamiento de las herramientas de participación ciudadana… Va a ser muy difícil con mayoría en la mayoría de las comunas del Pro, el régimen de las comunas no va a tener el funcionamiento ni la trascendencia que debería tener o que pensaban los constituyentes cuando la conformaron como herramienta de participación ciudadana cuyo proyecto distingue como democracia participativa”.

 

 

Foto de Clarín.

Ni Protocomuna Caballito ni quienes se oponen al proyecto del shopping nombran alguna vez la relación de Larreta con IRSA, la constructora de su hermano, ni sospechan de connivencias estatales para la construcción. Simplemente reclaman que se hagan los estudios pertinentes. Incluso si los resultados son favorables a la constructora, accederían a la construcción del shopping. Aunque Desplats, sin ser un experto, prevé algunas condiciones:“La garantía de que desde el mismo centro comercial haya una salida directa al puente nuevo a los efectos que todos los coches no tengan que salir por las calles interiores del barrio, y por supuesto la realización de alguna contra-prestación de la ciudad de Buenos Aires o al barrio de Caballito que amerite las normas especiales, que la empresa se garantice a realizar a los efectos de mejorar la calidad de vida de los vecinos”.

Los vecinos del barrio se preocupan por lo que consideran un “estilo” del gobierno porteño: pensar que el desarrollo inmobiliario es progreso. En marzo de este año, en Caballito estaban en construcción más de 82 edificios, 64 en obra y 18 terminados y a  la venta. Es el número más alto en los últimos cuatro años. El metro cuadrado subió un 15% también a principios de año y se cotiza en más de 2000 dólares.

Desplats aporta otros datos: “Èl viene de una familia de constructores… Su mejor amigo, Nicolás Caputo, es uno de los tres más grandes de la Argentina. Dentro de su círculo íntimo están los cinco principales constructores, todos sus amigos y empleados son ingenieros que se dedican a la construcción… Digamos, más allá que puede llegar a haber una idea de hacer a través del Estado algún tipo de beneficio personal –no puedo dar ninguna certeza-, lo que puedo decir es que al menos tienen un estilo facilitador para pensar que el desarrollo inmobiliario y el crecimiento edilicio es sinónimo de progreso. No entiende que el progreso es colectivo. No es individual. Y la sociedad progresa cuando tiene mejor salud pública, mejor educación pública, cuando universalmente todos los integrantes de la sociedad tienen accesos a sus derechos, que están antes que un shopping”.

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