“No entiendo al país sin la participación popular”

Los roles populares en la historia, los movimientos subalternos tanto tiempo desdeñados por la historia oficial y el concepto de Revolución articulado a nuestra Independencia y al 2001. Para eso, entrevistamos a Gabriel Di Meglio, Doctor en Historia de la UBA, investigador del CONICET y miembro del Consejo Editorial de la revista “Nuevo Topo”.

Tal vez uno de los últimos grandes sucesos nacionales, ha sido diciembre del 2001, en el que hubo una gran impronta popular. Sin embargo, muchas veces se la asocia menos como un levantamiento y más con un complot de los grupos de poder. ¿Cómo cree que debe ser vista?

Yo considero que fue un fenómeno de acción social, de las clases bajas y medias, que obviamente hubo líderes que los usaron en su favor. Pero la clave era el desastre del modelo económico, que ya no iba para ningún lado. Hubo una reacción social. Pero como tal, nunca fue unívoca, porque uno tiende a querer encontrar respuestas absolutas a las cosas. Yo me acuerdo la noche del 19 de diciembre, que salí a cacerolear, y en mi barrio no había consignas. Porque había una indignación total contra el estado de sitio, contra la situación de desastre absoluto, entonces fue una cosa que varias estrellas se pusieron en línea, y la gente estalló y salió. Pero uno no tiene que analizarlo por los resultados, fue un estallido social, con momentos de situación revolucionarias, momentos donde por unas horas, todo era posible. Eso pasó el 20 de diciembre, y varias semanas, donde había situaciones de deslegitimidad muy grande. Pero lo que surgió fue el vapuleado sistema democrático: hubo una sucesión constitucional, y no hubo un cambio tan grande. Pero que Argentina se haya corrido de esa religión que es el sistema neoliberal fue gracias al 2001. Y hoy correrse de la primacía del neoliberalismo, es un paso muy grande, que no hubiera sido por la movilización popular. El sistema no se derrumbó, lo derrumbaron. Así, fue un estallido social y dejó una marca, por más que no haya habido cambios tan profundos.

¿Qué le motivó personalmente a enfocar sus investigaciones y producciones a lo que podríamos llamar la “historia desde abajo”?

A veces cuando uno elige un tema de investigación no te das cuenta de por qué, empezás a sentir cierto interés en el tema. Hoy en día te podría decir que siempre me interesó la impronta popular en la Argentina, por momentos decisiva, por momentos trágica, pero siempre presente. En particular el peronismo. Justamente el primer laburo que hice en mi vida fue sobre el peronismo. Después, cuando empecé a estudiar me di cuenta que una parte del bajo pueblo en Buenos Aires, que me parecía muy interesante, pero no estaban plasmados en los textos. En verdad vino por ahí. Después empecé a tensar la cuerda, hasta convertirme hoy en un historiador de lo popular; que no es único que me interesa, pero si lo que más me interesa.

¿Cuán desarrollada está la historia subalterna en el país?

Creo que es un campo muy iniciático al que le falta muchísimo desarrollo. Porque vos pensá, siempre hubo una historia del movimiento obrero, pero ligada a la historia de las gestas: el Cordobazo, la Semana Trágica. Entonces, estos son los momentos de mucha atracción y donde hubo mucha investigación. No desde abajo, si de lo de abajo. Desde abajo significa ponerse en el lugar de los protagonistas de las clases populares: qué pensaban, qué querían, etc. que es algo más complicado.

Pero salvo esa historia del movimiento obrero, no se estudia a las masas. Esto cambia con la renovación historiográfica después de la dictadura, de a poco, tampoco fue lo que más atrajo, salvo algunos períodos, hubo cosas. Pero no, diría yo, desde una perspectiva desde abajo, sino también, de los de abajo. Con el tiempo, con la influencia de ciertas escuelas como la de los anales franceses, el marxismo británico, la microhistoria italiana, los estudios subalternos de la India; hubo toda una llegada a la Argentina que influyó muchísimo. Y ahí creo que hubo cierto intento de hacerlo, pero no creo que haya un campo sistemático, aunque se está desarrollando.

¿Por qué todavía en la enseñanza media, las masas siguen siendo invisibilizadas, no estudiadas como un grupo participante de los grandes cambios nacionales?

Creo que hay un problema que tiene que ver con unas concepciones implícitas, aunque abiertamente se diga que no, que son los grandes hombres los que hicieron la historia. El eje sigue estando en las decisiones de los pocos, antes que en la participación de los muchos. Me parece que eso juega. Y cuando aparecen las masas, se las ve así, como masas, una masa indiferenciada. Sin rostro. Hasta cierto punto es inevitable porque es más difícil de estudiar a los de abajo. Aunque creo que está cambiando, que no es como a mí lo enseñaban.

¿Qué rol se debe dar a las clases populares en la construcción del país en la mitad del siglo XIX, en grandes hitos como la Revolución de Mayo, la época rosista, la incorporación de Buenos Aires en la Constitución nacional; etc.?

Mirá, creo que es fundamental. No me convence hacer historia popular para completar la historia de arriba. En sí mismo, no todo tema tiene que ser estudiado. Pero creo que en la Argentina en particular, hay muchos temas que no los podés entender sin ver la participación de lo popular. Te diría que toda la primera mitad del siglo XIX en Latinoamérica, los procesos de independencia, la construcción de Estados nacionales, los esclavos, indígenas, campesinos, pardos; etc. dejaron una impronta muy importante.  Yo creo que lo que le vuelve un poco a la historiografía es que en el siglo XIX los reclamos sociales aparecen de otra manera. Claramente el federalismo, tiene una impronta popular muy fuerte; de oponerse a cierta jerarquía social, por más que sus líderes eran miembros de la elite, está presente un discurso anti-aristócrata, antieuropeo, anti-urbano. Pero bueno, no fueron los de la elite los únicos que definieron las políticas ni derroteros en los cambios y las políticas del momento.