Miradas desde lo oculto

Cumpliendo diez años como organización, el grupo PH15, conformado por chicos de Ciudad Oculta, realizó una exposición en el Centro Cultural Haroldo Conti, en la ESMA. “Miradas desde lo oculto” se llama esta puesta de fotografías que muestra retratos de la vida cotidiana de los pibes que conforman la agrupación. Hasta el 2 de octubre, todos los ojos estarán invitados a verla.

“Nada se puede esconder, así como nada está oculto; todo sale a la luz,

a la superficie.Termina por emerger de alguna manera,

haciendo presión,

hinchando las cañerías hasta pincharlas  primero,

y explotarlas después; produciendo una inundación,

tal vez.”

Anónimo

Hay una niña apoyada contra una pared blanca, de espaldas a la cámara, tapándose la cara con el brazo, como quien cuenta en la escondida. Una toalla cubre sus hombros y hace las veces de capa de superhéroe. En ese juego, ella es la que no se esconde; es la que sale a buscar y a encontrar a los demás, al mundo afuera. Esta fotografía fue tomada por una niña de doce años llamada Belén Maynard, y pertenece a Miradas desde lo oculto, la última exposición del grupo PH15.

Esta organización trabaja hace diez años brindando talleres de artes visuales a los chicos y jóvenes que viven en la Villa 15, también conocida como Ciudad oculta. A través de esta propuesta se abre un espacio de expresión artística donde los niños que viven marginados y en condiciones de vulnerabilidad, logran encontrar un espacio propio donde descubrirse y descubrir lo que los rodea. Al comenzar a sentirse parte de un proyecto contenedor, estos jóvenes no sólo “lograron mejorar su autoestima”, sino que también comenzaron a “pensarse a sí  mismos como agentes de cambio”, como parte de “un grupo que genera crítica constructiva a la vez que se forman como artistas visuales”, dicen desde la organización y las palabras se pegan a un afiche que invita a reflexionar sobre la muestra.

A medida que se recorren los pasillos del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, sorprende la mirada de niño. Quienes exponen en Miradas desde lo oculto tienen entre 8 y 22 años. Gonzalo Ocampo, de sólo 11, capta de manera pura la felicidad de una niña que se hamaca en la plaza del barrio; en sus ojos hay felicidadad y libertad al sentir que vuela por el aire, con los pies despegados del suelo.

Es por eso que la característica lúdica de la fotografía aquí se ve en su máxima expresión. La cámara fotográfica es tomada como un juguete a través del cual los chicos se sienten libres; un mecanismo controlable que puede mostrarle a los demás lo que ellos ven. De esta manera Yésica Duarte (14) colgó de un alambrado la mochila con la que va a la escuela y la fotografió, así, con las firmas de sus compañeros escritos con corrector líquido blanco.

Es la vida cotidiana, situaciones y cosas que los niños ven diariamente lo que está plasmado a lo largo de la muestra. Una imagen en la que un hombre cocina; cables de luz que se entrelazan con una cuerda con la ropa tendida; un cartel de un negocio de artículos de limpieza pintado a mano. Un gato que salta del alero de una casa al techo de otra, click, y el momento justo en el que se suspende por el aire, al mejor estilo de Henri Cartier Bresson. ¿El autor? Marcos Paredes, de 17 años.

Ph 15 cumple diez años dibujando con luz y utilizando el arte como herramienta de cambio en talleres que ya se han multiplicado por la Capital Federal y el Conurbano Bonaerense. Miradas desde lo oculto es la última muestra y está colgada en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, en la ESMA, hasta el 2 de octubre.

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