La locura de “¿Él o Usted?” en la feria de armas

La Rural vivió otro año más una feria de violencia implícita, ventas de armas de fuego y un conjunto de personajes que iban desde aspirantes a Rambo y  “cazadores profesionales” hasta gente que no tenía nada mejor que hacer que llevar a sus hijos a ver y disparar armas. Un relato curioso, bien de cerca de cada pasillo recorrido.

Eran unos 150 elefantes buscando agua en un rio seco. Uno de ellos, el macho más grande, tenía jodido un colmillo. Lejos de compararse con un dolor de muelas, el elefante sufría una infección grotesca que emanaba sangre y pus a iguales proporciones. Tiempo atrás, nadie sabe cuándo, la mira de un rifle había bailado buscando su cabeza y el gatillo se accionó; este elefante se movió y la bala se insertó justo donde nace el colmillo. Lejos de abatirlo, pero suficiente para que la infección lo mate tiempo después. Pero no lo logró. Antes, otro de los autodenominados “Proffesional Hunter” -eufemismo que usan quienes matan animales por deporte- fue más certero y le alojó una bala en el cerebro. Muerto. El cazador se lamentaba por la bala de un camarada que le arruinó “su trofeo”.

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Juan Antonio Gálmez es el presidente del Safari Club Internacional (SCI) Central de Chile. En su oficina reposan los dos colmillos del elefante que abatió en Zimbabwe. Estas dos piezas son lo único por lo que lo mató. Al resto del cuerpo –solidario el tipo- lo dejó para que lugareños lo carnearan, cuchillo en mano y haciendo fila, mientras otro custodiaba con un arma para que no se alboroten por ver comida, los muy salvajes. Gálmez es uno de los tantos del círculo de cazadores que ven la matanza de animales como un deporte. Bajo el paraguas de que comulgan, desde el SCI, por la caza sustentable, se lavan las manos y la conciencia excusándose de que practican su hobby dentro de cotos protegidos ideados para ese fin.

Los colmillos en la oficina de Joaquín Antonio Gálmez.

Por fuera de lo aberrante de la existencia de personajes que se hacen llamar “cazadores profesionales”, la matanza de animales para regocijo de un par de enfermos por las armas conlleva negocios de safaris de caza con todo incluido a Canadá, Estados Unidos, África, la Patagonia y la Pampa argentina. Las empresas ofrecen la modalidad “free range” y especifican las especies de caza y, en algunas, el “limite de trofeos” (entiéndase: de animales) que están dentro del presupuesto. Las especies que anuncian en los folletos son ciervo colorado, jabalí, antílope de la India, búfalo de agua, ciervo dama, carneros; en el ámbito local. En las ofertas africanas detallan: “Hippos, Elefantes, Cebras, Cocodrilos”. En el caso de África, por cinco días y cuatro noches, cobran seis mil dólares. Muchos de estos cazadores profesionales, casualmente, tienen su empresa de viaje.

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El lunes 22 de agosto terminó la 19ª Feria Internacional de Caza, Pesca, Tiro Deportivo, Cuchillería, Coleccionismo y Outdoors. De nadie se escucha salir ese nombre tan largo: es la “feria de armas”. Así se la conoce. Su logo es una mira en el cuál se lee, dentro, en letras rojas “Armas 2011”. Por los pasillos del pabellón ocre del predio de La Rural caminan personajes vestidos con ropa camuflada, otros tantos con sombreros. Mucho pescadores; la mayoría quizá. El primer stand tiene todos rifles Shark colgados de la pared. Una multitud pedía, señalaba; otra multitud –menor-, tras el mostrador, corría trayendo y llevando fierros, mostrando fundas.

Primera imagen: un nene pedía al padre que le preste el rifle que el señor vendedor le muestra. El padre se lo da.

La disposición de los stands es muy similar a la de la Feria del Libro: puestos numerados con cartelitos con el nombre del local/empresa/marca, productos en las paredes, vendedores. Los locales (digo locales simplemente porque son decididamente más grandes que un stand) están en la entrada. El de los rifles Sharks es uno. Los demás, más en la profundidad del pabellón son más o menos parecidos en tamaño. En el medio exacto de todo el pabellón está el stand de Fabricaciones Militares.

Segunda imagen: “Las armas no matan. La ignorancia si”. Cartel en Fabricaciones Militares.

Este cronista piensa en la frase. “Las armas no matan”. Quizás es cierto, es el usuario el que acciona el gatillo. Pero la continuación: “La ignorancia sí”. O sea, si se tiene conocimiento de armas –supone este cronista- se evita matar (¿Para qué sirven las armas? ¿Para qué se fabrican sino es para matar?). Se supone, también, que, en el marco de la “feria de armas”, el concepto de “evitar matar” no incluye animales no racionales. Pero si así fuese y se modificara a “Las armas no matan seres humanos. La ignorancia si”, quedaría un vacio enorme con, por ejemplo, las guerras. Se entiende que el mensaje es a llamar a la responsabilidad ante la tenencia de armas. ¿Y si el mensaje fuese a no portarlas?

Pac, pac. Un ruido metálico constante.

Nadie en la feria parecía percatarse. Pac pac. En el fondo del pabellón era más nítido, más fuerte.

Tercera imagen: paredón de fusilamiento: nenes y jóvenes con rifles haciendo blanco. “Dale Tomi, apunta al centro”. “Si Papá”.

Al lado, arco y flecha y, a su vez, al lado, disparos de paint-ball a una pared. En el otro extremo, a la izquierda de donde los pibitos, y no tanto, apuntaban a un blanco se cagaban a trompadas de mentirita unos “luchadores” que mostraban cómo defenderse en “situaciones callejeras”. A unos metros de ahí repartían volantes donde solo había números de contacto y mails, sin empresas, con el nombre de un tal “Lic. Marcelo E. Soriano, profesor instructor”. Los títulos del volante eran: “Sea un verdadero Bodyguard. ¡A distancia! Material didáctico”. Abajo: “Usted puede ser detective”.

Cuarta imagen: “¿Él o usted?”, decía el volante, en el frente, sobre la imagen de un supuesto ladrón encapuchado con un revolver en mano, sobre él había una mira que le apuntaba a la cabeza. “Legítima defensa, primeros auxilios, asesoramiento psicológico, armas y tiro de defensa”. Y cierra: “Sin límites de edad o sexo”.

Ese último aviso le recordó a este cronista el video de TVR del “Hombre de armas” (http://www.youtube.com/watch?v=yToyOd3WGtM) que, casualmente, se filmó, tiempo atrás, en esta misma feria.

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Anexo “¿Por qué ser socio del Safari Club Internacional?”

<< Porque temas como la “caza deportiva” (sic) y las “armas” (sic) son a diario cuestionados desde diversos sectores.

Porque es necesaria (sic) la participación en diversos foros de carácter (sic) local, nacional e internacional defendiendo y difundiendo nuestra actividad y la tenencia legal de armas

Porque no se comprende (sic) que la caza deportiva es una herramienta fundamental (sic) e irremplazable (sic) para la conservación de la fauna silvestre (¡!) y su hábitat. Si no tuviera un valor económico estaría condenada a desaparecer (¡! ¡!), pues nadie (sic) se interesaría activamente por ella, salvo los que la depredan indiscriminadamente. Prohibir la caza deportiva es condenar las especies a la extinción (sic sic sic sic sic). >>

(Fragmento extraído de una publicidad del Safari Club Internacional, los paréntesis los agregó la sorpresa de este cronista).

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