“El Grupo Clarín nunca imaginó algo así”

Pieza clave en el debate por la nueva Ley de Radiodifusión, profundo crítico de los medios hegemónicos, uno de los únicos periodistas que cuestionó la dictadura en plena dictadura. Eduardo Aliverti, hoy director de la escuela de periodismo Eter, conductor del programa Marca de Radio y columnista de Página/12 recibió a NOS para darnos su opinión y fijar su postura dentro de la batalla en el plano comunicacional, la apertura de cancha ante la nueva ley de medios, la posibilidad de creación de una corporación de signo contrario a Clarín, el rol de los jóvenes periodistas y su impresión de Cuba en su última visita.

Silencio. Otro más. Eduardo Aliverti deja bastantes, entre frase y frase. Quizá con el mismo fin que les da en la radio: la reflexión del oyente, la duda, cierta complicidad. Como lo hacía cuando opinar costaba la vida, en Anticipos, el programa que tenía en plena dictadura por Radio Continental. Cada palabra grave y profunda rellena inmediatamente su oficina en Eter, donde es director, decorada con algunos premios, un cuadro y un tenue olor a tabaco negro. Y esa voz potente se trasluce también en sus columnas críticas en Página/12 sobre el rol actual de los medios que –según él- , hoy en día, son la única oposición del kirchnerismo. Recién llegado de unas vacaciones en Cuba, decidimos cuestionarlo sobre la pelea gobierno-Clarín, iniciada en el calor del debate de la 125 y aún vigente y lejos de cicatrizar.

– ¿Por qué este gobierno da una batalla en el plano de la comunicación?

– El sentido de haber identificado que el dominio y, previamente a eso, la batalla cultural contra las medios hegemónicos era un punto central de un proyecto político que se pretendía diferente a todo lo que conocíamos. Hubo algunos aspectos que diría coyunturales y hasta de nivel episódico. Hay dos etapas en el kirchnerismo con la relación con los medios y en especial el Grupo Clarín: una primera que es de convivencia armónica y una segunda de choque frontal y que quedará para la historia saber hasta qué punto el gobierno procedió en su primer etapa de manera calma porque entendió que primero tenía que acumular fuerza para la lucha final con la Ley de Medios y la estatización del fútbol o hasta dónde simplemente ocurrió la 125 con una animadversión mutua y, a partir de ahí, jugar para adelante. Creo que fue una conjunción de las dos cosas. Consta una reunión Néstor Kirchner- Héctor Magnetto en Olivos post derrota 125 y previo a la elecciones de medio término del 2009, donde Kirchner le dijo al CEO de Clarín que lo peor que les podía pasar a ellos es que el gobierno perdiera porque no les iba a importar nada. La historia argentina está plagada de ejemplos de cómo un resultado electoral adverso implicaba el retroceso de algunos postulados ideológicos. En el caso particular del hecho que estamos citando, la primera fuga hacia adelante del gobierno tras aquellas dos derrotas es la Ley de Medios y la estatización del futbol y a partir de ahí no hubo retorno. También es una realidad que si no tenés oposición la tenés que inventar, no podés gobernar sin oposición, no se puede contrastar discurso ni construir épica y ha quedado demostrado palmariamente en los últimos meses. Yo creo que el gobierno en general afectó símbolos muy fuertes de los grupos de poder: Derechos Humanos, Corte Suprema. Eso motivó más la enemistad con medios de comunicación que representan a esos bloques de poder. Por lo tanto hablaría de un conjunto de factores en los que se entremezclan decisión ideológica, episodios puntuales e inexistencia de oposición. Está claro que la oposición en este país es Clarín.

– ¿Clarín en algún momento llego a tener más poder que este gobierno al punto de ser el oficialismo y el gobierno su oposición?

– Todos crecimos bajo el lema de que ningún gobierno resistía cuatro tapas de Clarín en contra. Este gobierno no solo resistió a muchas más de cuatro sino que pasó a fijar la agenda pública. Clarín históricamente se manejó desde su propia fundación negociando, tensando, retrocediendo, pero siempre mostrándose como un polo de poder autónomo que llegado el momento estaba en condiciones de afectar gravemente cualquier gestión. Me parece que en este momento el diario está en franco retroceso en la condición de credibilidad. Las cifras que se manejan en el ámbito periodístico son que perdió alrededor de 100 mil ejemplares de venta diaria. El tema de la afectación del negocio del futbol fue mucho mas disparador de lo que terminó pasando con la propia Ley de Medios. Creo que hubo otros factores, todo el período de enfrentamiento con el gobierno encuentra a Ernestina Herrera de Noble retirada de la cotidianeidad del Grupo y a Magnetto con graves problemas de salud. Las líneas medias de Clarín han revelado no estar a la altura de la conducción o para salir airosos de un choque de esa naturaleza. Desde adentro te dicen que un Magnetto con buena salud hubiera negociado de otra manera. El Grupo tuvo errores tácticos severísimos y el gobierno los supo aprovechar muy bien. No solo en elementos de macropolítica como la Ley de Medios o la investigación de Papel Prensa sino motorizando escenarios de pelea que eran desconocidos en la política argentina como el caso de 678; contrarrestar a una fuerza de intensidad y dirección determinada hacía una fuerza de dirección contraria. Claramente el grupo no esperaba esto, de ninguna manera esperaban que el gobierno siguiera adelante con la nueva ley, incluso está revelado en Wikileaks.

-¿En este escenario de lucha de grandes poderes, la única forma de batallar contra el Grupo es creando otra corporación?

– Tiene que estar dada en esos terrenos. Es un escenario de desenmascaramientos por parte del gobierno sobre el Grupo Clarín y de tipo bestial por parte del Grupo en lo que es las campañas de todos sus medios. A largo plazo no puede seguir así, el eje de la política de un país no debe pasar por este enfrentamiento; ni siquiera mi modelo de TV del Estado por ejemplo es lo que hoy es, más allá de que está mejor estéticamente. Creo que 678 es algo que sirve en la coyuntura, me parece necesario pero debe ser una instancia a superar. El resultado electoral ha sido un golpe severísimo para Clarín pero lo que se revela en la Argentina como elemento paradójico es que la inexistencia de oposición institucional, parlamentaria, no genera un retroceso del Grupo Clarín u otros grandes grupos sino que potencia el aislamiento discursivo. La oposición hoy solo parte de lo que se publica, se dice, se muestra por parte de los canales, de las radios y de las publicaciones del Grupo. Mientras eso sea así es muy difícil imaginar un escenario en el que la disputa política pase por algún lado que no sea el choque gobierno-Clarín. Es muy difícil ver que vaya a suceder algo distinto a esto en el corto plazo.

– ¿Hasta dónde la coyuntura no pone en riesgo la construcción de una estructura similar a la de Clarín?

– Grandes grupos corporativos va a haber siempre porque es algo que no tiene retorno. Además de eso, las herramientas que provee la nueva Ley de Medios puede llegar a generar tanto en el sector estatal como el tercer sector publico no gubernamental una inserción en los medios de nuevos actores sociales capacitados como para contrarrestar a los llamados medios hegemónicos y no tenga como respuesta solamente crear un grupo de signo contrario. Las corporaciones que ya conocemos van a seguir subsistiendo, de ninguna manera va a haber discurso único. Clarín va a seguir existiendo, el Grupo Vila-Manzano también y el Grupo Hadad también.  Por otra parte hay una realidad de capitalismo que tiene que ver con que las grandes corporaciones mediáticas son una realidad de la evolución o involución de cómo se maximiza la tasa de ganancia, que es lo que ocurre a nivel global con la economía. Si se hace el paneo de los medios hoy en Argentina, los intentos de contrahegemonizar discursos son aislados: tenés el canal oficial, algunas radios y algunas publicaciones de escasa tirada. Hablar de “el polo kirchnerista” me parece francamente una exageración. En caso de que no fuese así, me parece que no va a poner en peligro el polo antagónico.

– ¿Existe la posibilidad de creación de medios netamente estatales?

– No creo que vaya a ser realidad. Más allá que la ley lo estipule, el Estado no dispone de recursos para apropiarse del tercio que le corresponde. Alrededor de un sesenta por ciento del espectro va a seguir en manos privadas, un veinte por ciento efectivamente en manos del tercer sector (cooperativas, ONGs, universidades) y un diez por ciento en manos del Estado a propósito de municipios, gobernación, etcétera. Pensar en un país como la Argentina en medios únicamente estatales es una tontería. Hay un polo a desarrollar muy insipiente que es todo el fenómeno de la TV Digital Terrestre: la nueva estructura con la cantidad de antenas por todo el país y de conversores que se están entregando gratuitamente. En cualquier caso van a ser en parte el desarrollo de algunos canales del Estado, Ministerio de Planificación, Secretaría de Cultura y en parte van a ser concedidos a productoras del orden privado.

-¿Es el momento de disputa comunicacional más fuerte de la historia argentina?

– De lo que conozco, viví y he leído, sí. Hay una etapa que podría asimilársele cualitativamente pero no en cantidad de medios que es el segundo gobierno peronista. La etapa que va entre 1952 hasta la llamada Revolución Libertadora muestra un corpus ofensivo Iglesia-medios de comunicación -más allá de los estatales que abrevaban en la doctrina peronista- muy fuerte en contra del gobierno. Pero con mucha menor cantidad de medios. La televisión no existía, era solo la radio y algunos diarios. Que yo conozca no se ha vivido una etapa de esta naturaleza. Es un choque absolutamente inédito.

– ¿Qué ves hacia delante luego de haberse producido el choque gobierno-Clarín?

– Es la primera vez que se abre una grieta tan grande respecto de la credibilidad de los grandes medios. Más allá de que Clarín sigue fijando buena parte de la agenda mediática de sus emisoras o las publicaciones ha sufrido una merma enorme en lo que es su inserción. Nunca vi una cosa parecida y me parece un hecho positivísimo que la gente tenga pensamiento crítico respecto de qué le venden y qué le informan los medios de comunicación, no puede en ningún caso dejar de ser aplaudido. También no hay que dejar de decir que el Grupo Clarín en particular ha tenido, respecto de su manejo corporativo pero también respecto de su manejo periodístico, una impericia increíble porque, más allá de que entre otras cosas el diario está cada vez peor escrito, virtualmente es terrorismo sintáctico, desde el punto de vista de la grosería de la campaña de horadación permanente han sido muy poco inteligentes. Le concedo a las deficiencias de conducción periodística -finalmente deficiencias políticas- del Grupo  la misma entidad que a la valentía oficial que pudo haber habido para ponérsele de punta. Está un Grupo acostumbrado durante sesenta y pico de años a hacer y deshacer a sus anchas y de repente aparece un pingüino que dice: ¿qué te pasa Clarín, estás nervioso? Ni en sus peores pesadillas imaginaron una cosa semejante.

– Como director de una escuela de periodismo, ¿con qué creés que se encuentran los jóvenes periodistas de cara al futuro?

– Imagino que hay mucho de desarrollo de proyectos autónomos por vía de blog, sitios, radios por Internet. Estamos tratando de estimular que adviertan que hay vida aparte de los grandes medios y pensando hasta una carrera de periodismo digital. Más allá de que me parece que va a ser un proceso probablemente lento en el sentido de que va a primar no sé durante cuanto tiempo el hecho de poder ir a trabajar a un medio importante, de publicar una columna o de tener un programa propio en una emisora de primer nivel. Pero creo que más allá de que esa intención exista todavía me imagino desarrollando ese tipo de experiencias muy fuertemente.

– ¿Los jóvenes entienden que el periodismo es un espacio de debate político?

– Entienden que hoy sí lo es, pero que no debería seguir siéndolo. Entienden que la batalla de Clarín es política. Algún pelotudo que hoy siga creyendo que existe el periodismo independiente hoy creo que no lo va a entender. Que se aspire a que algún día exista este tipo de periodismo desligado de lo ideológico, abstracto, impoluto es todavía una utopia existente. Tienen una sensibilidad social para decirlo convencionalmente también que durante el menemato y los comienzo de este siglo francamente no existía. Por supuesto que todo esto sigue conviviendo con ciertas pelotudeces que escuchan en FM o cierta frivolización en cuanto al consumo informativo que tienen. Pero notás ese cambio. Claramente lo notás. Y la verdad que es estimulante. Falta mucho, todavía sigue habiendo un desprecio por el buen uso del lenguaje, el tema del lenguaje digital ha jodido mucho eso, pero notás esto que acabo de decirte. Y es una de las cosas plausibles que nos han sucedido en estos últimos años.

– Recientemente volviste de un viaje a Cuba ¿qué se diferenció con las otras visitas?

– Fue el viaje más atractivo que tuve desde el punto de vista del desafío intelectual que me generó porque en las oportunidades anteriores había estado con la manteca al techo por la existencia soviética en la década del 80 y después sucesivamente a medida que iba avanzando lo que ellos llamaban el periodo especial una vez que implotó la URSS.  Pero en ningún caso estaba en duda que la utopia básica seguía siendo la resistencia en primer lugar y la subsistencia como diera lugar de lo que denominan socialismo. En este caso me encontré con una sociedad en un nivel de debate a voz pública increíble.

– ¿Cómo viste la relación del Estado y el periodismo?

– Está mucho más abierta la mano a nivel periodístico, el Granma por ejemplo ahora le está dedicando la doble central de los viernes a cartas de lectores que son durísimas en muchos casos. La tele sigue muy cerrada, la radio muestra algunas cosas un poco más novedosas.

– ¿Y en el plano económico?

– En Cuba no es debate ni ayer ni hoy el pluripartidismo ni la democracia liberal ni el tipo de elecciones. Les importa tres carajos. Quieren consumir. Quieren tener satisfacción de desarrollo individual. Esto ha generado un crecimiento enorme del cuentapropismo, no a escala todavía de pensar en la formación de una clase capitalista empresaria como tal,  porque en verdad esto sigue siendo la búsqueda de aportar a la subsistencia. Uno diría que van  hacia un sistema de economía mixta con fuerte control del estado en dirección de las áreas estratégicas. Y sinceramente a pesar de esto no noto que haya, ni por lo que se puede ver de los debates en el partido, ni por lo que se conversa con la gente en la calle una intención de que piensen en otra cosa que no sea cambiar dentro de lo que tienen, de lo que conocen y de lo que han construido. Eso me parece que sigue firme. No veo que tenga retorno y no me parece un dato menor cuando estás hablando de más o menos un setenta y pico por ciento de la población cubana que ya no vivió la etapa previa a la Revolución, lo cual  habla de una solidez en la transmisión de las convicciones a propósito de qué rumbo tomar  muy considerable.

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