Un Doctor polifuncional e imparable

Juan Manuel Herbella, exfutbolista, doctor, estudiante de un posgrado en deportología, entrenador recibido, estudiante de periodismo deportivo, escritor de dos libros, no para. Ya retirado de las canchas, aprovecha su tiempo al máximo y ahora lanzó un nuevo sitio web: www.doctorherbella.com.ar. “Es un lugar desde donde puedo ejercer de periodista. Soy hiperactivo. Necesito trazarme nuevas metas, intentar, estudiar”, explica.

Foto de ole.com

El Doctor se pasa los nudillos por su barba prolija y hace que el alrededor se detenga, estratégicamente, a pensar los viajes que andan danzando por su cabeza. Pone la mirada firme, las cejas curvas, se sigue acomodando los pelos de la cara y abre la cancha a las dudas: cuando un tipo hace tantas cosas, cuando un tipo ya hizo tantas cosas, cuando un tipo piensa tantas cosas, cuando un tipo maneja una cantidad de sueños que casi nadie sueña, cuando el tipo se detiene a pensar cuál va a ser su próxima jugada: ¿en qué piensa?

Sí: ¿en qué piensa Juan Manuel Herbella, exfutbolista, doctor, estudiante de un posgrado en deportología, entrenador recibido, estudiante de periodismo deportivo, escritor del libro Futboloscopías y El último pase –que saldrá para septiembre-, padre de dos hijos, compañero, amigo, cuando se detiene a pensar en un nuevo destino?

Piensa en www.doctorherbella.com.ar

–         ¿En qué?

–         Es un medio, una página de Internet, donde yo subo las cosas que escribo y otras cosas. Es un lugar desde donde puedo ejercer de periodista, que es algo que me gusta realmente. Ahí vuelco todas mis ganas de escribir, más allá de que yo ya había empezado a hacerlo en algunos otros medios (NdelR: en la agencia de noticias Telam o en el portal de noticias deportivas 11wsports.com).

–         ¿Cómo surge esta idea?

–         Así como en otro momento apareció la idea de hacer el libro Futboloscopías, en el que un profesor de DeporTea me sugirió que escribiera fecha a fecha los partidos en los que yo jugaba mientras Quilmes ascendía en el año 2010, esta vez, ya terminando la carrera, se me ocurrió que había que empezar un proyecto así, armarse un lugar desde donde poder contar cosas y expresar el periodismo como a mí me gusta.

–         Pero, realmente, ¿cómo podés hacer tantas cosas?

–         Yo soy hiperactivo, no puedo parar un segundo de hacer cosas. Necesito trazarme nuevas metas, intentar y estudiar. Hace un tiempo empecé a estudiar periodismo deportivo en DeporTea y eso me permitió aprender muchas cosas que hoy me hacen realmente feliz. Es una cuestión de prepararse, de no perderse de nada. En un momento, mientras yo jugaba en Godoy Cruz, en Mendoza, tenía un poco de tiempo libre a la tarde y, entonces, fui y me contraté un profesor particular que me enseñara latín. La cosa es que un amigo del secundario sabía cosas sobre ese idioma y a mí me parecía terrible estar perdiéndome de algo de lo que otro había tenido la chance de saber. Entonces fui y aprendí. Cosas básicas, no mucho, pero me saqué las ganas de saber algo que yo no sabía. Es una cuestión de intentar y creo que eso es algo que hay que ir poniéndolo en cada una de las cosas que uno hace en la vida.

–         El retiro, en el fútbol, no debe ser una cuestión muy simple. Muchas veces pareciera ser algo muy doloroso. Pero, curiosamente, vos lo resolviste con mucha inventiva: el día que te retiraste, escribiste la crónica de tu retiro, ¿cómo fue esa experiencia?

–         Volví a mi casa y tuve una cena con algunos amigos y con algunos familiares. No era una situación simple, es algo que suele generar una cantidad de miedos y de nervios. Era un sábado y yo había arreglado que iba a escribir este último partido mío. Así que me acosté como a las cuatro de la mañana y a las ocho ya estaba despierto escribiendo. Soy una persona muy ordenada: así que me senté a esa hora y me levanté cuatro horas después con todo el texto terminado. Realmente, fue un alivio. Pude expresar muchas cosas que tenía en la cabeza. Fue pasar rápidamente de ser jugador a ser periodista, teniendo todo eso muy mezclado.

–         ¿Y cómo llevás tu vida después del retiro?

–        La vida de los futbolistas no es fácil. Arranca desde muy temprano y te tenés que romper el culo sin parar. Yo, además, hice una carrera universitaria como fue medicina porque mis papás me motivaban mucho a estudiar. Empecé a ir a la universidad por si acaso se frustraba la posibilidad de ser un profesional. Pensaba que siendo médico, en tal caso, iba a poder llegar a conectarme con el fútbol de alguna forma. Yo sabía profundamente que quería estar ahí. Finalmente se dio la posibilidad de cumplir los objetivos que yo tenía, pero fue cansador. Ahora me siento cansado, quiero hacer más cosas que yo disfruto. Por eso escribo, por eso ahora va a salir un nuevo libro, por eso este nuevo medio, porque es algo que yo disfruto muchísimo. A la vez, estoy haciendo un posgrado en deportología, en una de esas el próximo paso tenga que ver con hacer medicina en los planteles. Ser técnico es algo que no me interesa mucho, aunque ya hice el curso.

–        Dentro de poco va a salir un nuevo libro, El último pase, que vas a publicar editado –como fue con la otra obra- por Al Arco, ¿de qué trata este nuevo proyecto?

–        Es un libro distinto al otro. Tiene mucha más pasión puesta y la verdad es que a mí me gusta más que el anterior. Al ser más libre, me permite analizar otras cosas, contar distintas historias, abrir el abanico de otra forma. Yo creo que va a salir algo bueno. Algo que vamos a poder disfrutar mucho.

Herbella parece imparable. Se rasca la barba y sigue pensando y sacando más y más proyectos. Su cabeza genera miles de intrigas y uno nunca sabe para dónde va a ir. Es un distinto y eso está mucho más que claro. Pero su distinción es algo que resulta indescifrable y que agarra velocidades impresionantes:doctorherbella.com va funcionando de manera impresionante y mientras se le pone punto final a esta nota él está poniendo un twitter de una nueva historia que acaba de subir.

¡Qué jugador!

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