“Llevamos mucho tiempo sin democracia en Merlo”

Veinte años. En Merlo, Raúl Othacehé está atornillado al sillón de la intendencia desde 1991. No pocas son las fuerzas que tratan de remover al prehistórico barón del conurbano, pero él, viejo pero no oxidado, baraja todos los métodos extorsivos y represivos que posee. Y reparte. El sabbatelismo, el duhaldismo, el trotskismo, los lilitos, todos: la actividad política opositora está prohibida en el distrito a fuerza de patotas, persecuciones físicas y jurídicas, zonas liberadas, cadenazos, corridas. Durante las elecciones inventa candidatos con nombres similares a sus competidores, una “María Sabbatella” un “Narvaez” y, de robo de boletas, se da por descontado y probado. Todo vale, todo suma; ¿lo mejor? Funciona. En las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias del pasado domingo quedó primero.

Un juez amigo apodado Triple A –en principio por sus iniciales-, dos alias “vasco” y “barón”, denuncias: amenazar de muerte, amenazar con implantar pruebas falsas, con mandar a la cárcel a opositores, de golpearlos y organizar campañas de desprestigio, de proscripciones, de persecuciones, de fraudes. Una frase: “Para gobernar Merlo hay que ser duro”.

Raúl Othacehé, uno de los “Barones del Conurbano”, es intendente desde 1991 con solo una interrupción, cuando pidió licencia para ser ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires de Carlos Ruckauf. Difícilmente se lo pueda separar ideológicamente del duhaldismo pero hoy sus afiches manchan a Cristina Fernández de Kirchner, quién terminó sacando 20 puntos porcentuales más que “el Vasco”. Daniel Scioli, quien obtuvo 10 puntos porcentuales más que el intendente, prometió a los merlenses la cobertura cloacal total; como con nuestra Presidenta, compartieron boleta en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, y

Fotos de Federico GeMignani

compartirán nuevamente en octubre. Las listas de adhesión, como la de Martín Sabbatella, de Nuevo Encuentro, parecieran ponerlo, de a poco y como a todos los demás barones, en jaqu

e. Pero todo es poco ante las clásicas herramientas que posee “el Barón” desde hace 20 años para mantener el poder y ampliarlo.

“Enfrentamos electoralmente a uno de los hombres más peligrosos y mafiosos de nuestro país. Se mantuvo desde la dictadura militar (cuando ingresó a la municipalidad) y como intendente apeló a prácticas como persecuciones, secuestros, escraches y causas judiciales armadas contra opositores”, disparan desde el –hoy distante- espacio duhaldista Grande Merlo, cuyo candidato a intendente es Gustavo Menéndezi.

El domingo 14 de agosto salió primero como precandidato a intendente de Merlo. Para hacerlo, tuvo que hacer algunas tramoyas.

Los vecinos y las vecinas que fueron a votar encontraron en los cuartos oscuros dos boletas de Sabbatella: una de Martín, el de Nuevo Encuentro, precandidato a gobernador de la Provincia; la otra de María, que creó el partido Nuevos Aires para Merlo especialmente para confundir a los votantes. La mujer en cuestión declaró a Perfil: “Sí, soy candidata, pero no puedo hablar. Tengo que ver cómo se maneja esto, tengo que preguntar qué decir y si puedo hablar”. Según nos cuenta Patricia Álvez, candidata a intendenta por Nuevo Encuentro, durante la elección presionaban a los fiscales y autoridades de mesa para que la boleta de María estuviera al lado de la de Martín, además de pedir que los fiscales generales que no fueran de Merlo no participaran aunque la ley habla del distrito, que es el provincial. Rosana Mattarollo, conocida abogada de Merlo y candidata por una línea de MILES, perdió 10 fiscales de esta forma y asegura que Menéndez perdió 250. Además, recuerda que Sebastián Codini, de histórica familia política en Merlo la agredió físicamente porque no quería que entrara. “También formaron una barrera de tres personas para que no pasara nadie que no quisieran tener en la escuela”, añade. “Tienen toda una estructura armada en cada escuela, entran al cuarto oscuro cuando no deben entrar”

Nada original. En las elecciones legislativas de 2009, el rival era Francisco De Narváez; el cómplice, Fernando Narváez, que encabezó la lista de un nuevo partido político llamado Acción Solidaria Independiente Bonaerense.

Protesta de vecinos luego de la golpiza sufrida por un militante duhaldista. Foto de Federico GeMignani.

Una vecina del partido le escribe después de las PASO a la candidata Patricia Álvez: “¡¡¡Qué verguenza!!! Acabo de venir de votar en Merlo y faltan tus boletas. La encargada de avisar que faltan boletas a los fiscales se hace la bolu….y llega hasta los fiscales simula que les avisa y ¡¡no les dice nada!! Yo fui decidida a avisar si faltaban boletas pero hay gente que por no perder más tiempo ya que hay que hacer filas largas no avisa. Solo hay de Othacehe. Cuando avisé que faltaban boletas los fiscales de mesa me querían comer cruda, y le dijeron a mi mamá que estaba atrás mío si quería votar igual cuando se supone que hasta que no repongan no puede pasar nadie. ¡El que les aviso a los fiscales de Nuevo Encuentro que faltaban boleta fue mi marido sino ni se enteraban! Es una vergüenza”. Otro votante le denunció: “Los fiscales del oficialismo tenían orden de robar boletas del EDE (NdR: Pardido Encuentro por la Democracia y Equidad, integrante del bloque Nuevo Encuentro) y de Gustavo Menéndez. Si algunos no lo hicieron fue por algún resabio de vergüenza…”

Patoteo

Así quedó el auto. Foto de Federico GeMignani.

El último 9 de agosto, un grupo armado y encapuchado descendió de cuatro autos y agredió, según Gustavo Menéndez, candidato duhaldista a la intendencia, a militantes de su partido que volanteaban en una esquina: “repartían volantes en auto cuando fueron interceptados; los chocaron y arrastraron el auto hacia terraplén de las vías”. También denuncian que la zona estaba liberada. Uno de los perseguidos no puedo escapar y fue golpeado con palos y cadenas hasta que le abrieron la cabeza. El twitter de Grande Merlo agrega: “Hogo Gabriel Rodriguez podría tener coágulo cerebral luego del ataque de la patota de Merlo”, y “El oficialismo dice que fue un incidente de tránsito mientras los testigos vieron el ataque, observen !!”. Lo último que se sabe es que perdió un ojo.

Militantes de Othacehé demienten por las redes sociales: “el gran mentiroso de Gustavo Menéndez trae mercenarios de Burzaco y otros partidos bonaerenses a intentar ganar la calle. El sábado generaron disturbios y agredieron a empleados municipales, dos días después tienen un enfrentamiento con militantes de Union Popular, pero partidarios del Tucán Lorenzo y los muy caraduras culpan al Gobierno municipal, la campaña sucia que propone Menéndez es totalmente repudiable”.

El 18 de marzo de este año, alrededor de las 18, todavía de día, Patricia Álvez estaba volanteando en la zona de la estación de San Antonio de Padua cuando vio que había “situaciones extrañas, aunque comunes en Merlo”, como gente mirándolos y hablando por teléfono. Al rato, un grupo de personas se bajó de un auto Gol negro, sin patente, y de un Peugeot 306 rojo, patente ACN 349, y les empezó a gritar “¡Zurdos, váyanse a Morón!”. Ellos se fueron, pero, más adelante, por la calle Noguera los volvieron a encontrar y los golpearon. Uno de los militantes de Nuevo Encuentro, Alejandro Mileti, debió ser hospitalizado con traumatismos y pérdida del conocimiento. “Cada vez que salimos a la calle en Merlo a conversar con los vecinos y a traerles nuestras propuestas, aparecen los mismos grupos de provocadores al servicio del intendente”, dijo el diputado nacional de Nuevo Encuentro Martín Sabbatella. “Empezaron a llegar en auto y motos y nos increparon. Nosotros nos manejamos con cuidado porque es una conducta habitual en Merlo, un distrito donde se atemoriza a la gente y donde no existe una real participación política”, agregaron voceros de Sabbatella a Política Online.

En julio se repitió la operación. Alberto, otro vecino, cuenta lo que pasó: “Autos y motos se paraban para insultar y maldecir a Sabbatella durante una caminata de campaña. Mujeres que iban a su alrededor le pegaban con unos diarios del municipio enrollados, la gente que lo custodiaba pidió calma, pero como no respondieron a los agravios, esa gente mandada repetía lo mismo sin una contundencia de contenido: ‘andate a Morón’, ‘corrupto’, ‘mafioso’, ‘ladrón’. Tres autos, un Escort gris polarizado con cuatro matones adentro, una Eco Sport negra y polarizada hostigaron con gestos y ademanes, además varias motos y mujeres o punteras con palabras de agravio sin sentido. La gente de Sabbatella se retiró en un clima tenso. Yo soy de la zona, siempre hay dos o tres patrulleros de gendarmería, y uno o dos patrulleros de la Policía, increíblemente en esa hora no apareció ninguno, liberaron la zona, parece tierra de nadie”.

Hugo Gabriel Rodríguez perdió un ojo. Foto de Federico GeMignani

El 21 de junio de 2009 le tocó a la Coalición Cívica. Su candidata a consejera escolar, Mónica Barría, denunció haber sido golpeada por matones para que no participara de las próximas elecciones como fiscal. Ese 28 de junio también se denunciaron robo de boletas y presiones para que no se contabilizaran las que estaban adulteradas.

Los alumnos y padres del Ciclo Básico Común del partido tomaron en el 2008 el edificio del Centro Universitario de Merlo para evitar su cierre y la apertura de la Universidad Nacional del Oeste que, decían, serviría para “manejar una caja que representa un tercio del presupuesto de su municipio, nombrar a 3.000 profesionales amigos, a 500 de sus punteros y, encima, ganar puntos por su preocupación por la educación de los pibes”, según el entonces Secretario General de la Universidad de Buenos Aires Carlos Mas Vélez. También los estudiantes denunciaron haber sido entonces intimidados por patotas acompañadas por patrulleros sin patentes y policías sin identificación.

El periodista y diputado Miguel Bonasso dio su versión de lo que pasó la noche del 22 de febrero del 2002 después de que los vecinos salieran a gritar el entonces clásico “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”: “Vecinos de Merlo salieron a la Avenida del Libertador, para protestar por el servicio de agua contaminada que les brindaba el municipio [..]. Mientras coreaban consignas y golpeaban las cacerolas, los más avisados descubrieron que estaba ocurriendo algo raro: no se veían policías por ningún lado. Pronto comprendieron el porqué de la zona liberada: a dos cuadras de la plaza principal, “buchones” infiltrados en las columnas se abrieron a toda velocidad y unos 150 matones que aguardaban esa señal se abalanzaron sobre los vecinos para golpearlos con singular bestialidad. […] los pesados venían en un camión y dos micros. Uno de ellos perteneciente a la oficialista Unidad Básica Número 2. Mientras muchos vecinos –entre ellos no pocos comerciantes– auxiliaban a los manifestantes y llevaban más de veinte heridos al hospital de General Rodríguez, llegó la policía y, amablemente, les pidió a los patoteros que se calmaran. Los ‘muchachos’ se relajaron y se alejaron dando vivas ‘al Vasco Othacehé’ y cantando la marcha peronista”.

Persecución judicial

Hugo Gabriel Rodríguez, ayudado por los vecinos después de que lo golpearan. Foto de Federico GeMignani.

El medio local y oficialista MerloGBA (http://www.merlogba.com/) denunció en noviembre de 2009 a Horacio Cepeda, concejal electo ese mismo año, de cobrar tres sueldos: uno nacional, otro provincial y uno más preceptor. Alberto, que contaba el apriete durante la caminata de Sabbatella en julio, explica cómo funciona para él este portal: “Publica cosas increíbles. Son todas mentiras. Solo hacen humo para robar, con 2000 ñoquis, con 45.000 planes que paga el país entero, con punteros coimeros, matones a sueldo para amedrentar incluso a los peronistas que no se alinean para volver a ganar”.

Cepeda, de quien sus compañeros dicen que fue maestro toda su vida, que alquila, tiene dos hijos, y se mueve con una moto vieja por todo Merlo. Cecilia Argüello, de Libres del Sur, donde milita Cepeda, nos asegura que las acusaciones son falsas, que los tres sueldos no fueron simultáneos, tal como demostraron ante la justicia. El Partido Justicialista de Merlo armó una comisión en el Concejo Deliberante, donde es mayoría, para destituirlo. Aficharon todo el municipio y dispusieron los medios oficialistas, Canal 4 y Televisora Privada del Oeste para convencer a los vecinos de que es un corrupto. Sin embargo, la justicia dictaminó que la destitución quedaba nula porque no lo podían juzgar sus pares y Cepeda volvió al cargo. Argüello sostiene que los testigos que presentó el PJ eran comprados.

“Como no les salió bien esa, armaron otra”, explica Argüello. Juntaron testimonios de gente que había sido de Barrios de Pie, la pata territorial de Libres del Sur, que lo denunciaban de extorsionarlos antes de darles planes sociales de la Nación. El fiscal Marcelo Tavolaro, “cómplice político de Othacehé”, solo tomó los testimonios y formó la causa que quedó a cargo del Juzgado Número 6 de Garantía. Tavolaro solicitó que lo detuvieran por violento, pero la jueza Lucía Casabayo se declaró incompetente porque los recursos de los planes en cuestión eran nacionales y su juzgado no. Nadie quiso agarrar la causa “porque no es cierta y no se quieren quemar por un tema de favores”. Finalmente, la causa volvió a Casabayo, que firmó la orden de detención el 17 de junio, después de que el juzgado superior de garantía, de Aldo Acosta Algañaraz –apodado Triple A-, quien compartió estudio con Othacehé. A partir de entonces, Cepeda está preso en comisarías, yendo de una a otra, y declarando sin que su defensa se pueda enterar. Argüello agrega que se le sacaron los fueros sin haber sido destituido. Los abogados defensores no podían ver la causa porque el juez la estaba estudiando, supuestamente. Como en cada comisaría por donde pasaba, lo acompañaban sus compañeros para asegurarse de que no le pasara nada y avisar con carteles que él estaba ahí, la jueza le dio arresto domiciliario sin sentido, ya que no es mayor de 70 años, no está embarazado y no tiene ninguna enfermedad grave. “Horacio no tiene ni la pulsera. Solo lo tienen así para que no pueda ir a ningún lugar público a hacer política y denunciarlos”, agrega Argüello. Actualmente, asegura, está siendo vigilado por cámaras. “No por casualidad lo detuvieron una semana antes del cierre de listas, él puede unir a los concejales opositores y tiene reconocimiento en la sociedad”, concluye su compañera, y sentencia: “Llevamos mucho tiempo sin democracia en Merlo”.

Casualmente, también, el sucesor de Cepeda en el Concejo está ahora bajo el ala de Othacehé.

Fernando Aguirre fue expulsado del bloque justicialista en el año 1992 del Concejo por negarse a obedecer y votar la privatización del sistema de recolección de basura. En el ’93, según denuncia, se lo destituyó como concejal por acusaciones “totalmente falsas”.

Vecinos auxilian a Hugo Gabriel Rodríguez. Foto de Federico GeMignani.

La abogada Rosana Mattarollo además de defender a Cepeda actualmente, defendió en 2004 a remiseros y fleteros que eran extorsionados antes de obtener la habilitación. Si se negaban, se les secuestraban los vehículos, que, en ocasiones, aparecieron desmantelados por completo y hasta se les cobraba el estacionamiento y multas para recuperar las carcasas. Desde entonces sufre amenazas de muerte sobre ella y sus hijos. Denuncia, por otro lado, continuos volanteos que tienen como fin echarla de Merlo. Tienen mucha información de número de causas y de sus defendidos, lo que le hace suponer de la connivencia entre el poder político de Merlo y el poder judicial de Morón. Después de atender el teléfono preguntando, con miedo, quién es, nos cuenta que hace año y medio la persiguieron con tres autos mientras caminaba con su hijo menor, 17 veces intentaron entrar a su casa o a su estudio en un año. “Las denuncias terminan siempre en los mismos juzgados adictos que, casualmente, siempre están de turno y hasta reciben testigos comprados después del horario judicial. Todos sabemos que eso no pasa con nadie más”.

Tampoco las querellas son cosa nueva. Después de la quema de vagones en la Estación Merlo, en 2008, militantes del Partido Obrero fueron atacados por otra patota. Cristian estuvo tres días hospitalizado en observación. Para colmo, Othacehé y Aníbal Fernández denunciaron a José María Escobar, dirigente del PO por los incendios de los trenes. Marcelo Ramal, Jorge Altamira y Néstor Pitrola salieron al cruce considerando al municipio un “régimen de terror” desde hace 20 años.

El intendente respondió denunciándolos por calumnias e injurias, juicio que el PO ganó porque, como dice el fallo, “en un estado de derecho, las críticas al desenvolvimiento de quienes ostentan cargos públicos, deben permanecer exentas de acciones intimidantes que restrinjan su funcionalidad. Y precisamente quienes desarrollan sus actividades en la función pública a través de cargos electivos (son los que), deben velar por estas libertades, teniendo la obligación de rendir cuentas públicas de sus actos y de proteger hasta las voces no deseadas”.

i http://www.latecla.info/2/nota_1.php?noticia_id=44863&title=)

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