Liberté, Égalité, Fraternité, Terrorismo

El Terrorismo de Estado francés exportado como valiosa mercancía protectora del Capital. De Indochina a la Argentina, pasando por Argelia, los métodos desarticulantes de las “guerras de guerrillas” se aplicaron conformando una represión sagaz y sangrienta desde adentro mismo de los Estados Nacionales.

Argelia, al norte de Africa.

La tortura, las desapariciones, el Ejército atacando a sus propios ciudadanos, fueron parte de la triste figurita repetida durante la más oscura época de la historia de Argentina. Generalmente se la asocia a Estados Unidos y su aterradora “Escuela de las Américas” donde los militares argentinos aprendieron el uso del terror como herramienta de silenciamiento. Sin embargo, fue Francia, históricamente ligada a la lucha por la libertad y los derechos humanos, quien inició por primera vez lo que se llamaría la “Guerra contrainsurgente” en sus colonias, Indochina y Argelia. Este conocimiento atroz sería exportado a territorio argentino, mucho antes de que los propios norteamericanos siquiera pensaran en estas tácticas.

Francia, antes que nadie, viviría en carne propia la guerra de guerrillas. Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, Indochina estaba determinada a romper las cadenas que la ataban a la metrópoli europea, enfrentamiento que sin lugar a dudas sería desigual: un ejército del primer mundo, capacitado y bien alimentado no tendría ningún tipo de problemas frente a otro de carácter campesino, asestado por el hambre y la miseria que el propio régimen colonial había impuesto contra la población. Por eso la guerra de guerrillas: escondidos en sus propias tierras, con apoyo local e invisibles para cualquier ejército regular. Indochina  rápidamente encontró una y otra victoria, inesperada frente a un mundo que veía por primera vez la debacle de Occidente frente a una mísera y atrasada nación. Los conocimientos bélicos tradicionales nada podían hacer frente a este nuevo enemigo. Y cuando los francos salieron derrotados en mayo de 1954, habían aprendido la lección, y no tardarían en demostrarlo.

Ese mismo año se formaría el Frente de Liberación Nacional en Argelia, grupo que lograría la hegemonía en la lucha anticolonial al cabo de dos años, luego de incorporar a la gran mayoría de organizaciones políticas y militares. Desde un principio utilizaron, como era de esperar de una organización tercermundista enfrentando a una potencia, la guerrilla armada: ataques a comisarías, puestos militares, sabotajes y demás actividades conocidas. Su invisibilidad era total, sus líderes escondidos en los barrios argelinos eran inubicables ya que la población consideraba al FLN como propio.

Sin embargo, Francia no se quedaría inmóvil frente a la situación, la posibilidad de perder colonias tenía que ser combatida…y a cualquier precio.

En 1957, luego de 3 años de fracasos, el gobierno francés le entregó el poder del monopolio de la fuerza (y de velar por los derechos civiles) a las propias fuerzas armadas. Marie Monique Robin, autora del libro y documental Los escuadrones de la muerte: la escuela francesa, señaló en referencia a este hecho, “se entregan todos los poderes al General Massu (comandante de la División Aerotransportada 10). Es interesante comparar con Argentina: se entrega el poder de policía al ejército, con todos los poderes civiles, los paracaidistas pueden hacer lo que les da la gana. Les da la posibilidad de detener, hacer redadas, entrar a las casas de noche, el enemigo puede ser cualquiera, la idea es sacar información, inteligencia, que te lleva a la cúpula de los terroristas del FLN. En este modelo, la información y la inteligencia es el arma principal de la guerra. Los militares están encargados de esta misión, la tortura es el arma principal de esta guerra moderna que se va a llamar la guerra antisubversiva”.[1]

El Comandante de Inteligencia durante la guerra argelina, Paul Assauresses aceptó, a principios de milenio, el uso de la tortura en el norte africano: “La tortura nunca me hizo feliz, pero me he comprometido a mi llegada a Argel. En ese momento, que ya se había difundido”[2]. Luego, confirmaría la desaparición de 3 mil personas en la llamada “Batalla de Argel”, donde en un intento desesperado por desbaratar al FLN, 24 mil ciudadanos argelinos árabes fueron detenidos arbitrariamente, confinados a reservas y una novena parte ejecutada sin juicio ni motivo aparente. El germen del terrorismo de estado estaba naciendo.

La táctica francesa era muy simple, como fuese descrita por el abogado francés Pierre Stibbe, “En los casos políticos, y particularmente en los casos coloniales, el empleo de esos procedimientos, que tiende a convertirse en sistemático, sigue siendo ignorado por una gran parte de la opinión pública (…) A partir de 1947, casi no hay ningún gran juicio político colonial, en Madagascar, en Argelia, en Túnez o en Marruecos, en el que los acusados no hayan confesado ante la policía, para retractarse luego, invocando las más horribles torturas”[3]

Terrorismo francés en Argentina

A partir de 1957 comenzaron los intercambios militares entre Argentina y Francia en materia de preparación teórica e ideológica contra posibles fuerzas guerrilleras. En un principio, el ideal no sería el de “guerra interna”, que posteriormente sí tendría lugar en las concepciones de las Fuerzas Armadas, sino una preparación contra una supuesta tercera guerra mundial entre un bloque del este versus el occidente. Así, durante casi tres décadas, con un solo parate durante la presidencia de Cámpora en el `73, oficiales franceses daban cátedra sobre sus conocimientos adquiridos en las guerras coloniales: la tortura, la desaparición, el rol del ejército. Todo, introducido como conocimiento en generaciones de cadetes.

Marie Monique comenta que fue “López Aufranc quien organiza el primer curso interamericano de guerra revolucionaria. Vino el cardenal Caggiano, vicario castrense,  con un movimiento nacido en Francia que era la llamada Ciudad Católica, movimiento integrista de Francia que se exporto aquí: abrieron una antena en Bs. As., tenían un diario que se llamaba El verbo que estuvo justificando la tortura en la guerra de Argelia. Se explicaba a los oficiales que tenían que torturar, que venía de la inquisición, que (los guerrilleros) estaban poseídos por el diablo y había que salvar sus almas; se podía matar a la persona porque así se lo salvaba. Este diario fue distribuido en la guerra de Argelia, era un apoyo de la iglesia para poder torturar. El verbo de los años 50 fue traído a Argentina, fue publicado acá en el 75, era el mismo texto de Argelia y cambiaban la palabra FLN por subversión.”[4]

Eso no es todo, miembros de la Organización de la Armada Secreta (OAS), grupo terrorista fascista de colonos francés en Argelia, una vez lograda la victoria del FLN, vinieron para el país. Así, se puede ver militares de la OAS entre los guardaespaldas de Perón, otros actuando durante la Masacre de Ezeiza y luego incorporados en la Triple A.

Así, Francia mostraba su doble cara: su eterno lema de “Igualdad, Libertad y Fraternidad”, se convertiría en un grito sordo, oscurecida su historia por las torturas, el dolor y la opresión que generaría, primero durante la ocupación colonial, luego en su intento desesperado por evitar la independencia de éstas y por último; exportando ese cruel conocimiento que la experiencia le había dado. El saber que un puño en alto, que una voz contraria, se podría acallar con la más baja violencia estatal.


[1]Robin, Marie Monique, Cómo la “Batalla de Argel” enseño a torturar a los militares argentinos, http://www.mdzol.com/mdz/nota/271904-como-la-batalla-de-argel-enseno-a-torturar-a-los-militares-argentinos/, Fecha de consulta: 15/8/2011

[2] La torture pendant la guerre d’Algérie / 1954 – 1962 40 ans après, l’exigence de vérité, http://www.aidh.org/faits_documents/algerie/verite.html, Fecha de consulta: 15/8/2011

[3] Ruscio, Alain, Crueles interrogatorios en todas las colonias, Le Monde, 24/6/2001, en http://www.insumisos.com/diplo/NODE/2666.HTM, Fecha de Consulta: 15/8/2011

[4] Ídem 1.

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