La sed del cuerno de África

La Internacional

Es la constante. Los rincones más desprotegidos, abusados y confinados por el resto del planeta a la miseria, son los primeros en caer en profundas desgracias cuando el viento de cola de la economía mundial se desacelera o una crisis natural aparece. El sufrido día a día actual que no es noticia.  

11,5 millones de hombres están en crisis humanitaria en la región del Cuerno de África: los habitantes de Kenya, Yibuti, Etiopía, Eritrea y Somalía son constantemente desplazados hacia campos de refugiados debido a la carestía de agua y alimentos. Al sur de Somalía, en las provincias de Bakool y Bajo Shabelle se ha decretado la hambruna por la ONU, la primera en muchos años en el continente, previendo que la situación pueda esparcirse en el lapso de uno a dos meses.

La causa más superficial de esta catástrofe que se vive hoy en día, es una sequía que lleva aproximadamente un año, donde el régimen de lluvias está muy por lo bajo de su promedio. Así, las precipitaciones han sido un 30% más bajas que en la media histórica para los últimos 15 años.

Este problema ambiental desencadenó una caída tanto en la capacidad de cultivo y reproducción de la ganadería; actividades económicas que no solo se dan a gran escala, sino que, en este sector del planeta, suele ser base de sustento para un número alto de familias que se alimentan gracias a la agricultura familiar o de pequeña escala. La mortalidad del ganado para la región ha sido entre el 15 y 30%, alcanzando cifras, para ciertas zonas de Etiopía y Somalía, de hasta casi un 60%; generadas por la desecación de cursos de aguas y la desaparición de pasturas en un, de por si, árido territorio.

La muerte del ganado sumada a bajas cosechas dio como resultado grandes migraciones internas y una alta inflación en los precios de los productos básicos, por ejemplo,  el precio de la harina en Yibutí subió un 20%, en Kenya el maíz un 300%. Según la Oficina Coordinadora de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA, por sus siglas en inglés),  en Etiopía 250 mil personas tuvieron que dejar sus hogares, en la vecina Kenya, el doble; y en Somalía, la más castigada por esta situación, casi dos millones de personas. Los campamentos de refugiados tanto de la ONU, de los gobiernos locales, como de las ONG no dan a basto: por ejemplo, el campamento etíope de Dollo Ado concentra 120 mil personas, a razón de dos mil nuevas por día.

Sería la opción más cómoda decretarle la culpabilidad a los fenómenos naturales, más aún cuando los territorios afectados han sido históricamente lo más pobres del mundo. La falta de políticas gubernamentales para el desarrollo de la agricultura en pequeña escala, la ausencia de planificación para catástrofes parecidas, crisis políticas ya sea con o sin intervención de los grandes países de occidente y sin lugar a dudas, la extrema desigual distribución de la riqueza son los motivos de fondo de una crisis humanitaria que en poco más de 30 días podría convertirse en hambruna.


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