“Esto no es Disneylandia”

El mundo del fútbol, parece, no es sólo billetes, mujeres y fama. También es partiarias, obra social, educación y contención. Sergio Marchi, Secretario General de Futbolistas Argentinos Agremiados, se ocupa de eso, de la cara que casi nadie se detiene a ver del fútbol. “Más allá de tener un proyecto de fútbol, nosotros tenemos que tener un proyecto de vida. Nosotros tenemos esa filosofía”, dice sobre el gremio que agrupa a 3000 afiliados directos, que no son sólo los cracks de nuestras canchas o los que triunfan en Europa.

El tipo te recibe con un apretón de manos. El tipo se sienta enfrente, quedando detrás de él las fotos de los más grandes: Maradona, Batistuta, Caniggia. El tipo se llama Sergio Marchi y es el Secretario General de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA). Cuando se le hace entrega del señalador distintivo con el cual Nos Digital agradece el encuentro con el entrevistado, camina hasta su escritorio y trae una pila de libros. Ahí empieza a desplegar su biblografía: muestra el libro Zonceras Argentinas, de Jauretche, una biografía del “Loco” Dorrego –así le dice Marchi-  y, por último, pone el señalador en el libro más gordo y más grande, el Manual de Conducción de Juan Domingo Perón. “Si querés conducir y dirigir un gremio tenés que leer esto”, aclara con el libro en l amno. Durante la entrevista también dirá que “la única verdad es la realidad”. Sergio Marchi es un sindicalista, precisamente porque el futbolista es un trabajador como cualquier otro. O, al menos, parecido.

-¿Por qué está la imagen instalada del futbolista como millonario y famoso y no como trabajador?

-El futbolista es un trabajador. Está consagrado en las leyes hace mucho tiempo. Si es cierto que el trabajo tiene particularidades muy especiales, son personajes públicos, como un artista, que también es un trabajador. Todo el mundo asocia al fútbol con buenos pasares, pero sin embargo no es así. Obviamente hay jugadores de todas las categorías, algunos ganan muy buen dinero, otros no, de menor categoría, que no ganan tanto. En definitiva son todos trabajadores, los ampara los convenios y la ley de contrato de trabajo. Como cualquiera que lo haga en una metalúrgica o constructora.

-¿Cuál es el laburo del gremio en el día a día?

-En el día a día te encontrás de todo, desde el que viene a buscar una aspirina porque le duele la cabeza hasta el que viene por una beca de estudio. Nosotros tenemos un sistema educativo en el cual incentivamos al futbolista y a su familia a que estudien. Al deportista lo ayuda a entender mejor el entorno y el que no lo es, se prepara para otra actividad. Si vos no terminaste la escuela secundaria, el gremio se encarga de cubrir todos los gastos para que puedas hacerlo, cursando a distancia, con profesores a disposición y cuando estás preparado rendís el examen. Eso es para toda la familia del jugador. Para que puedan emprender el objetivo todos juntos. También el sistema comprende los estudios universitarios. Se hace un seguimiento del  interesado, es decir, que esté yendo a cursar, que rinda los exámenes. Pagamos absolutamente todo. Tanto para jugadores de Primera División o de Inferiores. También hay talleres propios, que dictamos nosotros mismos, de computación y de idiomas. Entonces el día a día no es sólo lo que sale en los diarios, si Cristian Tula cobra o no cobra. Eso para nosotros es importante, pero es una de las tareas que hay que realizar. También está todo la parte médica, con la obra social. El último año hubo 120 partes. Te tenés que encargar de las lesiones, viajar para visitar los clubes, ver sus instalaciones. Es muy variada la tarea.

-¿Qué opinas del trato que le dan los medios a los conflictos de los futbolistas?

-Los casos mediaticamente no están bien tratados. Porque cuando un jugador reclama, siempre reclama lo que corresponde, es decir su salario. Después discutamos si es poco o mucho. Y parece que porque un tipo reclama, ese tipo es malo. Pero, no. Ese tipo es victima de un salario que no se ha cumplido. No se puede transformar en victimario por reclamar lo que corresponde. Existen todavía algunos sectores reaccionarios que ante reclamos justos reaccionan en forma desmedida y mala. Lo que se tiene que hacer es darle la razón al que no le pagaron.  Pero algunos de los sectores de la sociedad no lo entienden. Hay que laburar para que los salarios se cumplan. Yo soy de los que piensan que hay que hacer lo que hay que hacer y no decir lo que se hace. Uno debe estar comprometido, tener vocación de servir al otro. Cuando elegís ser dirigente gremial hay que tener vocación de servicio. No un sirviente, laburar por, no para alguien. Sobre todo, tener un perfil muy humano.  Acá hay un convenio colectivo que es muy bueno. Trabajamos duramente para conseguirlo. La cosa no termina ahí, porque cuando hablás que un trabajo tiene que ser digno, debe serlo en cantidad y en calidad. Puedo pagarte siempre pero darte un muy mal trato. Entonces, un trabajo digno es decente en todas las áreas: paga, buen trato, perfil humano. Todo lo que hagas tiene que tener un perfil humano. Tratamos de darle ese perfil social a las cosas. Obviamente  hay un perfil pura y exclusivamente gremial. La pelea por dignificar, cobrar y hacer que la actividad cada vez sea mejor. Sin olvidarse del costado médico, educacional, es decir, la parte social, donde hacemos cosas que a nosotros nos vemos bien.

-¿Se atienden  todos los conflictos de los afiliados por igual?

-Hay gente que es trascendente, pero todas las personas son importantes. Alguno será más trascendente que otro. Pero eso a nosotros no nos tiene que modificar nada. Más allá de tener un proyecto de fútbol, nosotros tenemos que tener un proyecto de vida. Nosotros tenemos esa filosofía, un trato personalizado. Cualquier chico toca el timbre y nosotros lo atendemos, tiene nuestro teléfono. Nos manejamos así, de manera artesanal. Y está bueno porque conoces a la gente.

-¿Cómo se organiza el gremio?

-Todo jugador que tiene un contrato es jugador profesional. Y ellos se tienen que afiliar voluntariamente. Nosotros tenemos una relación con los futbolistas muy particular. Yo voy a los clubes todas las mañanas a charlar con ellos. Ese trato es importante. Para mi es la única forma.

-¿El dirigente mira mal al futbolista que reclama?

-No, eso en el fútbol ha cambiado. Lo ha superado. En nuestra época, en los ´80, venía al gremio a participar y no es lo que era hoy, ahí estábamos corridos. Al que participaba, lo corrían. Hoy el jugador hace el reclamo y el club lo vuelve a contratar. En definitiva ellos saben que lo que se reclama es justo, no se reclaman cosas incorrectas. Hay algunos focos reaccionarios todavía, pero ha mejorado.  Sería indecente castigar a alguien porque reclama lo que corresponde. No hay discusión. A algunos habrá que tirarles un poco más de la oreja. Y no importa si es una asociación civil, o una empresa, pasa por las gestiones. Por los hombres que la conducen, no por las denominaciones.

-¿Cómo es el grado de compromiso de los jugadores con el gremio y sus derechos?

-Es muy bueno. Tenemos 3000 afiliados directos, más sus familiares hacen 9000 de manera indirecta.

-¿La relación  con los grupos empresarios cómo es?

-No hay relación.

-¿Pero cuándo los grupos son dueños del pase del jugador?

-No, eso no existe más porque la esclavitud se abolió hace 200 años, en la asamblea del 1813. Nadie es dueño de nadie. Aunque algunos lo quieren instaurar nuevamente. Eso se terminó, el futbolista es un trabajador, no es una mercancía. Nuestro convenio está homologado en el Ministerio de Trabajo, todos los derechos que ostentan estás empresas son de nulidad insalvable y absoluta. Nadie es dueño de nadie. En los tribunales la justicia le da la razón al futbolista. Está vinculado al club mediante un contrato de trabajo y cuando se termina puede hacer lo que quiere,  no hay nada que lo impida. Por eso me fastidia cuando dicen que un grupo compro el 30% del pase de algún jugador. Qué habrá comprado, el ojo, la oreja derecha, el brazo… Lamentablemente esto funciona así, pero cuando el contrato se termina el jugador queda libre y se terminó. Cuando el contrato se termina, se termina. Todo contrato se puede romper, pero que el que rompe, paga. El futbolista puede elegir dónde jugar siempre. Sólo hay transferencia si el futbolista presta conformidad. También existen las paritarias, donde el futbolista discute salario, condiciones, se discute todo antes de firmar el contrato. Son tan duras como en cualquier otro gremio. Son difíciles.

-¿Cuál es la relación del gremio con las Inferiores?

-Tenemos una relación vocacional. Damos charlas. Sobre los efectos nocivos de la droga, la educación sexual, nutricional. Incentivamos la educación. Se les entregan folletos indicativos, con números de teléfono por si tienen dudas o dificultades. Vamos a las pensiones, a las provincias. Hay muchos clubes que tienen asistentes sociales, en eso los clubes han mejorado. Y es bueno, porque nosotros tenemos contacto con esos profesionales y es más fácil. Porque si vos te contectás sólo con lo contractual y salarial se vuelve muy frío, tenés que darle un perfil humano y social.

-¿Cómo se mantiene la igualdad entre jugadores de diferentes categorías  ante las presiones del medio?

-Haciéndolo: hay que darles el mismo tratamiento. La misma respuesta, el mismo compromiso, el mismo tiempo. Esa es la base  de la relación que hemos construido con todos los jugadores. Le entregas la misma dedicación al pibe que entra que al que está en la selección. Jugarán en diferentes categorías, pero todos son iguales. Lo hacemos así y la consideramos una muy buena forma. Y las presiones las tenés que manejar. Cuando tenés un jugador importante hay mil llamados, paginas de diarios, pero cuando debés habilitar al chico que juega en Villa San Carlos, no sale en ninguna parte, solamente vos sabés lo que hiciste, no trasciende. Pero hay que dar siempre el mismo tratamiento. Además tenés que saber que cuando alguien viene  a tocar la puerta difícilmente venga a traer una solución, casi siempre es un problema. Entonces tenés que poner todo para resolver eso. En esta sociedad sólo se valora el resultado, pero también hay que valorar el esfuerzo. El resultado es circunstancial.  A veces bien, a veces mal, pero lo importante es irte tranquilo con que pusiste todo. Con mi equipo de laburo decimos eso, poner todo, irnos tranquilos a casa sabiendo que se puede mejorar. Quedan cosas pendientes, pero poner el mayor esfuerzo te da tranquilidad.

-¿Cómo hizo el fútbol para desprenderse del concepto social de que el que reclama a través de un gremio va en contra de los empleadores?

-Porque reclamamos lo que corresponde siempre. El dirigente lo sabe. Lo pudimos demostrar a lo largo de la historia: Agremiados reclama lo que corresponde. Eso genera solvencia, entonces el dirigente sabe que no pedimos cualquier cosa, pedimos cosas lógicas. El convenio lo conseguimos así. Fuimos con cosas coherentes, lógicas y legítimas. Del otro lado el resultado es que lo entiendan, quizás no lo compartan, pero lo entienden. De todos modos, acá hay discusiones constantemente, esto no es Disneylandia. Pero, uno esta tranquilo con que dice la verdad. El que dice la verdad la repite mil veces y la dice siempre igual, el que miente la dice mil veces distinta. Lo mejor es defender el derecho convencido de que te corresponde. Del otro lado, aunque te la pelee, sabe que tenés razón y te la pelea porque el empleador trata de darte lo menos posible y el jugador pelea por sus derechos, eso existe en el futbol. Lo que yo veo es una maduración a la hora de entender las cosas. Antes había represalias contra los jugadores que reclamaban, ahora no. Reclama y el domingo siguiente está de titular. En su momento no tuvimos ningún tipo de derechos. En la década del ´50 era poco más que un esclavo el jugador. Tuvimos varios conflictos nosotros igual, como en el 2001 cuando estuvimos casi 45 días parados.

-¿Dónde encontrás el principio del cambio?

-En la lucha diaria. Tenés que luchar todos los días. Cuando estás al frente tenés que conducir y gestionar. Conducción es la lucha diaria, ir todos los días, revisar los contratos, las condiciones. Gestionar es construir algo todos los días, el pañal para el pibe del jugador, el estudio médico para el lesionado, el parto para la señora del futbolista.

-¿Más allá de tu función en el gremio, se detienen a pensar en cómo está el fútbol dentro de la cancha?

-El fútbol ha cambiado. Antes era un juego de 90 metros, ahora de 40, donde hay que conjugar precisión y velocidad  en menor espacio. Eso es muy difícil. El fútbol argentino es uno de los más difíciles de jugar. Acá hay muy buenos equipos, yo no coincido con que se está jugando mal. Si pones a equipos de Italia jugando acá es más de lo mismo. Si ves Catania contra el Bari no es nada del otro mundo. Acá ves buenos partidos, hay grandes equipos. No hay que generalizar. Obvio que se puede mejorar. Además tenemos al mejor de todos: Messi.

¿Por qué todos tenemos en la cabeza una imagen de futbolista salidor, irresponsable, poco comprometido y vos, en esta charla, planteas una visión distinta?

-Habrá que preguntarles a los que reflejan esa imagen. El futbolista es muy solidario, como seguramente lo es mucha otra gente. Pero los futbolistas siempre están en eventos, apoyando movidas solidarias. Uno tiene que hacer lo que tiene que hacer, sin propaganda, sin demagogia. Por convencimiento. No tenés que publicarlo. Yo se de muchos chicos que hacen cosas, después cuando apagues el grabador te voy a contar. Porque no es lo importante que se sepa, lo importante es que se haga. Apagá eso que te cuento.

El grabador se apaga y empiezan los nombres y las historias, pero lo más importante ya quedó: las ideas, los trabajadores y sus derechos.

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