El Bien y el Mal: ayer y hoy en el discurso de la Argentina

Por Redacción de Historia de Nos

Terminadas las elecciones en Capital Federal y las Primarias, las diferentes fuerzas empiezan a apostar el todo por el todo por lograr el triunfo en octubre. Más allá de los resultados a día de hoy, hay un elemento que no se ha dejado de utilizar como discurso unificador de tendencias y como teoría para la acción. Ésta es la de presentar a la actualidad como el choque de dos tendencias: el Kirchnerismo frente a la Oposición, y/o viceversa. Todo es visto desde esta óptica: la victoria de una fuerza ajena al Frente para la Victoria es presentada por Clarín como una derrota de la maléfica “tiranía K”, Scioli en su campaña habla de votar al futuro (FpV) y no al pasado (a la Oposición en su conjunto). TN vitoreó el uso de la violencia para el desalojo de los precarios asentamientos en el Parque Indoamericano el año pasado, en pleno territorio del PRO; a la vez que hoy se horroriza por el uso de los mismos métodos en Jujuy, aliada del gobierno nacional. Y los ejemplos siguen…

Pero el uso del binomio “buenos versus malos” por parte de los grupos de poder data desde antes de la existencia de la Argentina. Los españoles veían su conquista como la lucha de la civilización cristiana frente al paganismo amoral americano, más tarde, la Revolución de Mayo se presentó como defensora del liberalismo hispanoamericano frente al feudalismo español. A esto le siguió federales-unitarios, civilización-barbarie, radicales-conservadores, Braden- Perón, patriotas-subversivos, y más, y más, y varios más.

Pero, ¿es la historia, y por ende la actualidad, tan simple que su análisis es reducible a dos tendencias, una “buena” y otra “mala”? Creemos que no. Lo que tanto se repite es una construcción –simplificada y simplificadora- de la realidad, herramienta usada masivamente por grupos que detentan poder político y económico, que intenta cerrar el camino a que las personas vean un abanico más grande de ideas, y con eso repensarse nuevas modalidades o necesidades de cambios más profundos en la realidad que los atraviesa.

Pensar en la Argentina de ayer y hoy como la tensión entre solo dos modelos, es olvidar otros movimientos, que por olvidados o ignorados, no por eso dejan de ser menos importantes y de tener influencia cotidiana en la vida de un sinnúmero de sujetos. ¿Acaso en octubre se verán solo la guerra entre los “K” versus “la Opo”, “el futuro versus el pasado? Tampoco esto resiste a ningún archivo ni análisis: ¿Menem, aliado kirchnerista, es parte del futuro? ¿La Oposición es aquella que antes era aliada, hoy enemiga y mañana quien sabe si no de vuelta amiga?

Una última duda, ¿a qué modelo pertenecen las fábricas recuperadas, los vecinos autoconvocados que luchan contra la minería, las tomas de los secundarios, el acampe de los Qom, la Correpi…¿Son K o de la Oposición?

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