Carta de una estudiante chilena

Evelyn Vicioso Moyano, especial para NosDigital

Yo tengo muchas ganas de escribir, porque creo que lo que vivo a diario (con deudas universitarias gigantes) representa a muchos de los que apoyan el movimiento.

Te cuento que mi papá es guardia de seguridad y mi mamá dueña de casa. Ellos terminaron la enseñanza media (secundaria) en una escuela nocturna. Vivimos en un barrio pobre, que nació producto de una política de vivienda llamada erradicación, donde se llevaban los campamentos ubicados en terrenos céntricos de Santiago hacia la periferia. Eso explica la segregación espacial que hoy día tienen las ciudades chilenas y que, en mi opinión, es una de las razones por la que la clase alta y los extranjeros no conocen los problemas de la mayoría de los chilenos.

La Florida, la comuna donde vivo hoy, es la comuna con más población de Chile, con el mall que genera más ganancias del país que está orientado a segmentos medios y medios bajos (una contradicción en sí misma). Sus ganancias están fundadas en la lógica del crédito, que endeuda a miles de familias que quieren sentirse parte del mercado neoliberal que hoy nos gobierna.

Te entrego estos datos para que vayas entendiendo por qué el conflicto es tan multidimensional. No es sólo educación gratis, sino que el país creció económicamente en un modelo que controla y empobrece en todas las variables que puedas imaginar: educación, vivienda, salud, pensiones, transporte. Y en un país que aumentó su riqueza tna rápido, muchos miles se quedaron tras este crecimiento.

De mi, te cuento que estudié en un colegio católico particular subvencionado, que por tradición es mejor que un colegio público en la comuna, pero inferior en calidad que los colegios particulares. En el primer intento no quedé en la universidad que quería y decidí esperar un año. Eso me privó de postular a becas el año siguiente. Ingresé a Sociología en la universidad de Concepción -universidad del consejo de rectores-, mis padres financiaron los gastos de vivienda y el arancel lo cubrió el Fondo Solidario, un crédito que entrega el Estado con interés del 2% anual. Pero esa opción casi no existe hoy. Mis padres no pudieron seguir pagando y volví a Santiago a realizar mi práctica profesional y terminar mi tesis, donde encontré que el mercado laboral era durísimo por el alto porcentaje de profesionales que hay en Chile. Hoy en día, muchos de mis compañeros con más de treinta años y con varios años de experiencia se encuentran en esa situación.

Como en primera instancia la Universidad no dio ni la tranquilidad ni la movilidad social esperada por mi familia, ingresé a un postgrado en la Universidad Católica de Chile (la más importante del Consejo de Rectores, no es publica, pero se reconoce como estatal por el estándar de calidad). Estudié Desarrollo Urbano y aquí me cambió mi percepción de la realidad de Chile. Tenía compañeros de colegios de excelencia privados, que conocían el mundo, hablaban idiomas y no debían un sólo peso. El arancel por tres semestre de postgrado tiene un valor de más de 11.000 más interés (una tasa del 3,72%)

Los otros, los de clase media y clases empobrecidas, casi no existían en esa universidad. Ni los profesores, ni los alumnos tenían una relación cercana con el modelo de endeudamiento que yo y muchos teníamos. Como dato a la causa, la UC es la única de las estatales que aún tiene clases y muchos de sus ex alumnos hoy son parte del Gobierno de Sebastián Piñera. Es una de las universidades de élite, donde estudian los ricos y que es de un sobresaliente nivel académico, pero, en mi opinión, de un pobre nivel de diversidad social.

Acá viví los momentos más duros de mi enseñanza. La diferencia entre un colegio que cobra la año 4082 dolares y otro es abismal. Yo aprendí y no puedo quejarme, pero no tenía clases de idiomas competitivo, ni arte, ni deporte, ni cultura, ni biología, ni filosofía. Puedo seguir quejándome, pero quiero que entiendas la diferencia cultural que existe en el país, donde simplemente la segregación social hace que se vivan realidades paralelas y, contradictoriamente, diferentes.

Por eso el discursos del éxito de Chile es tan fuerte en el extranjero. Son los grupos de élite -que acumulan las riquezas y los beneficios del capital- los que están agradecidos del modelo neoliberal. Esto es, en mi opinión, comprensible, ya que no observan las desigualdades que ocurren, ni siquieras las ven cercanas.

Como ejemplo cuento que el sueldo promedio de un profesional de clase media es entre 1.000 a 3.000 dólares mensuales, y en mi caso pago mensualmente casi el 25% de mi sueldo para cubrir mi postgrado por 8 años (el crédito estatal ni lo he mirado). Imagina cuánto debe tener un profesional con hijos para matricularlo en un colegio de mediana calidad.

Sé que seguramente quieres información del movimiento, pero te conté esto porque quiero escribir de las causas del malestar ciudadano en Chile, el movimiento estudiantil cuenta con una aprobación ciudadana superior al 75% de la población. En Chile , el 10% de la población más rica posee el 80% de las riquezas. El resto de divide por una clase media y baja que en un 40% sube el nivel de educación de los padres y que sus tasas de endeudamientos les achican el presupuesto mes a mes. El gobierno y la oposición tienen una aprobación ciudadana del 25% promedio. La desvinculación entre ciudadanía y élite es evidente y se debe a la  división del modelo educacional chileno donde los que tiene dinero estudian con los que tiene dinero.

Un país con un sistema politico de empates (sistema binominal que elige dos diputados y dos senadores de las fuerzas más importantes y no da espacio a la minoría), una juventud que no cree en el sistema político, miles de familias arriesgando todo por el futuro de sus hijos y miles de profesionales y estudiantes endeudados por más de veinte años es la génesis del descontento hoy, pero se funda en una profunda crisis social debido a las desigualdades provocadas por el modelo de crecimiento chileno. Eso explica el movimiento estuduantil y la impactante ola de saqueos durante el terremoto, que dejó a miles de familias de clase media en la banca rota.

Yo hoy tengo un trabajo estable, después de dos títulos universitarios, de una deuda cercana a los 25.000 dolares, viviendo con mis padres y dejando a las universidades mensualmente el 25% de mi sueldo.

Un saludo muy grande. Hoy necesitamos la riqueza cultural de los pueblos latinoamericanos.

Saludos desde Chile.

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