Naciones que se Venden o Alquilan

La Internacional

Desde África a Europa las privatizaciones de tierras en manos de Estados extranjeros se acrecientan con excusas de crisis y baja productividad. Extensiones gigantes están involucradas, manteniendo la concepción de la tierra como si fuese una mercancía más.

Imagínense salir de viaje. Una vez acomodados en sus asientos se dedican a observar el paisaje: calles, casas altas, casas bajas, esquinas superpobladas, tráfico, congestionamiento; la típica postal de la ciudad. Sin embargo una vez que el recorrido ya ha hecho los suficientes kilómetros para dejar atrás el asfalto, lo rural empieza a poblar la visión. Pero ¿qué pasaría si fuesen de punta a punta, de norte a sur del territorio nacional y notasen que uno de cada dos campos pertenece a una misma empresa? No sería pura imaginación, estarían en Madagascar.

En Julio del 2008 la empresa Daewoo Logistic se enorgullecía de firmar un contrato por 99 años con el gobierno local, en el que se le entregaban 1.3 millones de hectáreas de tierras cultivables por el precio de…cero dólares. La única condición que debía cumplir para su adquisición era la de “dar empleo a la población” y hacer productivos los suelos que no eran aprovechados hasta el momento. Así esta gigante corporación surcoreana planea para esta década cumplir con su objetivo de sembrar un millón de hectáreas de maíz y el restante de la palma, planta de la que se adquieren aceites para biocombustibles. Así, todo lo que salga de los terrenos de Madagascar será enviado directamente a Corea del Sur, donde parte se consumirá y el resto será exportado.

Mientras tanto, el 70% de la población malgache vive en la pobreza, la mitad de los niños tienen retardos de crecimiento por una dieta insuficiente, 600 mil viven de la ayuda de la ONU. Y de este regalo de tierras, ni un gramo irá a parar a ninguno de ellos.

Virando hacia el oeste de África, Congo es otro sitio que está siguiendo las mismas políticas. 2,8 millones de hectáreas, equivalente a todo el territorio de Bélgica, ha sido comprado por China donde planea cultivar palma para, como en el caso anterior, producir biocombustibles que le permitirán suplir su cada vez mayor demanda energética.

Para esta república africana, la agricultura no es una actividad económica más, es el sustento diario de la mayoría de la población. Más del 70% de la mano de obra está destinada al campo. Sin embargo, el 80% de los campesinos son peones, es decir, que no tienen propiedad del suelo que trabajan. Entonces, ¿No sería más importante redistribuir la tierra en este país, uno de los más pobres del mundo, donde la mayoría vive con menos de un dólar diario, para así lograr alimentarlo, en vez de cederla a extranjeros chinos?

Finalmente, Austria, como toda Europa, ha sido azotada por la crisis. Frente a esto, el gobierno tuvo la idea de poner dos montañas de los Alpes, en el Estado de Tirol, en venta por el costo de nada más que 120 mil euros cada una. Así el Rosskopf  y el Grosse Kinigat  de más de 2500 metros de altura, aparecieron en el mercado donde rápidamente comenzaron a ser demandadas. Casi un millón y medio de hectáreas por un precio ínfimo. Sin embargo, pocos días después, el martes 14 de junio de este año la decisión tuvo que ser revocada debido a las quejas que recibió no solo de los habitantes de Tirol, sino a nivel nacional por esta “medida anticrisis”.

Posible medida anticrisis más razonable: si cada diputado de la cámara alta y baja del Parlamento austríaco se redujese el salario en mil euros, cobrando así 7,5 mil euros –más del doble del PBI per cápita-, cubriría el precio de ambas montañas. Claro, esa opción jamás fue discutida.

Visto estos ejemplos, cabe preguntar los límites de considerar a los territorios como una mercancía más. En un mundo donde la fertilidad del suelo está en franco descenso por su superexplotación –donde para el 2025 el 70% de los suelos del planeta sufrirán de sequías y desertificación según estimaciones de la ONU[1], donde las crisis alimentarias son más frecuentes y violentas –como la que hoy en día aqueja a más de 10 millones del Este de África- y donde la obtención de agua dulce comienza a ser una odisea incluso para los países más ricos del mundo, ¿es la privatización, desregulación y desentendimiento en materia de recursos naturales la respuesta? Estamos lejos.


[1] Sequías podrían afectar el 70% de los suelos en 2025, http://www.afrol.com/es/articles/34349. Fecha de consulta: 2/7/2011