Los Cinco: cuentos sobre cuernos

Una compilación de cinco relatos cortos que unen la trama de la infidelidad. El arte se obsesiona con este tema, lo músicos lo hacen: la gente lo piensan. Acá un conjunto de escritores que hicieron su trabajo en base a esta temática.

“La vida también es aquellos mensajes, aquella llamada hecha desde la esquina, poco de negocio tenían los viajes, todo de su amor, aquella oficina. Clara, evidente, manda la libido, la fidelidad, brumosa palabra…”. Estos son versos que pertenecen a la canción “El otro engranaje” del cantautor uruguayo Jorge Drexler. Junto a “La infidelidad en la era de la informática”, el tema forma parte del disco “12 segundos de oscuridad”. Y la temática se repite con frecuencia. ¿Son sólo los músicos unos obsesivos de la infidelidad?

Por supuesto que no. La infidelidad, mezcla de mentiras, sexo, amor y antidepresivos,  da lugar a poesías, películas, canciones y libros. Aquí cinco cuentos cortos donde los cuernos crecen en las cabezas de sus protagonistas.

Sin duda más de uno se hubiera vuelto violento si le hubiera sucedido lo mismo que a José Claudio, el personaje de “Los pocillos” de Mario Benedetti. Su mujer no sólo lo engañaba sino que lo hacía delante de sus ojos. Él era ciego. Por eso su hermano -y al mismo tiempo amante de su mujer-, dejaba que sus dedos acariciaran a Mariana y dibujaran un camino entre su pelo y sus labios mientras los tres tomaban café. La mujer se había refugiado en su cuñado Alberto porque su marido se había vuelto hiriente y agresivo después del accidente que le había quitado la visión. Pero, ¿merecía que se rieran de él en su cara? ¿Qué tipo de instintos despertaba en los amantes este acto? Tiempo después, él comenzó a preparar la receta del plato frío de la venganza. Una tarde, similar a las otras, Mariana calentó el café y lo sirvió. A su marido le dio la taza de color verde. Pero esta vez José Claudio quería el pocillo de color rojo. Y así fue que habló, y con una extraña sonrisa se lo comunicó a su esposa.

En el segundo cuento de esta selección se encuentra “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?”, del escritor estadounidense Raymond Carver para cuestionar qué sucedería si después de varios años se develara una infidelidad. Los protagonistas del cuento están teniendo una tarde tranquila cuando la mujer finalmente confiesa haberle sido infiel en aquella fiesta dos años atrás. Ojos que no ven, corazones que no sienten. Ahora, después de tanto tiempo de sospecharlo -pero también tiempo en el que tuvo una linda vida junto a su familia-, el hombre no sabía qué debía hacer exactamente. ¿Servía de algo enterarse ahora, o hubiera sido mejor no haberlo sabido nunca?

En “Papá Noel duerme en casa esta noche” de Samanta Schweblin es un niño el que rememora la noche de vísperas de Navidad en la que mamá y papá se separaron. La madre estaba depresiva y hacía varios meses que no se levantaba de la silla del televisor. Ante esta situación, la vecina Marcela acudía a la casa de la familia para colaborar con la casa y la cocina. Y el papá también la acompañaba en su casa de al lado y se quedaba jugando a las cartas hasta tarde. Como la mamá no quería comer en la mesa con el resto de la familia, la cena de Nochebuena la tuvieron en la mesita ratona que descansa cerca del televisor. Mientras daban los últimos bocados antes del brindis, el timbre sonó. Era Papá Noel. Mamá lo reconoció y, milagrosamente, despegó su cuerpo del sillón y corrió a sus brazos. Papá y Papá Noel se pelearon. Mamá dijo que ella podía estar con su amigo Papá Noel porque él hacía lo mismo con su vecina. Papá Noel y la mamá se encerraron en el cuarto, por lo que el papá mandó a su hijo a dormir. Después de tanto esperar a que el reloj diera las doce para recibir el auto a control remoto, el papá mandó al niño a dormir. Él había ido a la cama sin regalo de Navidad, pero el lunes en la escuela nadie más que él podría decir que Papá Noel había dormido en su casa.

Los últimos dos cuentos relatan infidelidades que terminaron en tragedia. En “El crimen perfecto” de la argentina Silvina Ocampo, la pasión del amante acaba por provocar la muerte silenciosa de toda una familia. No sólo del marido de la mujer o del cocinero –quien también quería tener algo con ella- sino que sus hijos también mueren. Qué horribles ambiciones genera la desesperación de no poder poseer lo querido.

“Todos los fuegos el fuego” es el quinto relato de “Los Cinco” de esta semana. Aquí dos historias se entrelazan a través de la majestuosa prosa de Julio Cortázar. Por un lado una amiga que comienza a salir con el novio de la otra y, por otro lado, un marido que somete a una predecible muerte a su contrincante en esta lucha de amor y poder. La primera historia toma lugar en la modernidad, mientras que la segunda el coliseo romano exhibe sus atroces duelos entre gladiadores. En el último párrafo los dos relatos confluyen, y el tiempo y el espacio que las separaba se desvanecen cuando el fuego atrapa a los protagonistas de ambos escenarios.

Cada cuerno crece en su respectiva cabeza de manera única y exclusiva. Alguno que nace por falta de amor; otro por debilidad a lo prohibido; por diversión o adrenalina. Infidelidades que no existen pero que la imaginación les da vida; aquellas cometidas con torpeza y otras con un gran arte. Y cada escritor con sus ideas revoloteando entre máquinas de escribir.