La vida después de pisar la ESMA

Los actores de la película “Estela”, que se está filmando en la ex Escuela Superior de Mecánica de la Armada, uno de los mayores centros de detención de la última dictadura militar, nos cuentan cómo conviven con actuar diariamente en el lugar donde la tortura y el infierno existieron de manera tremenda.

Casi susurrando, no sé si para no molestar en la filmación o por miedo de estar pisando por primera vez la ex Escuela Superior de Mecánica de la Armada, les pregunté a muchos de los que participaron en el rodaje de Estela, la recreación de la vida de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, qué sentían por estar grabando esa película ahí, por donde fueron secuestrados y torturados miles de desaparecidos, entre ellos, Laura Carlotto, hija de Estela.  A medida que me contaban sus sensaciones, la única razón por la que seguía hablando bajo era la primera.

Todos coinciden en el “impecable”, “increíble”, “genial”, “brillante”, “inmejorable” trabajo de Susú Pecoraro -Estela lo encaró por otro lado: le encantó porque la actriz la iba a hacer “más elegante aún”-, pero las sensaciones variaron.

Alejandro Awada, co-protagonista: “Primero, tuve la satisfacción enorme de participar en la recreación de parte de la vida de esa mujer maravillosa. Después, entrar en la ESMA fue estremecedor, doloroso y triste. Pero al mismo tiempo tuve mucha admiración por la gente que trabaja ahí porque logró transformar ese lugar de terror en vida. Lamentablemente no estuve en el momento en que Estela fue a visitar el rodaje”.

Inés Vera, directora de producción: “Nosotros podíamos emplazar la casa de Estela en este edificio dentro de la ESMA que nos cedió la UNESCO; en otro lugar hubiera sido mucho más complicado. El exterior de la casa se hizo en una de verdad. Grabar acá es muy fuerte. Los primeros días me era muy difícil pensar que se podían hacer estas cosas acá. Es muy emocionante darse cuenta de que se puede revertir así la Historia.  Ahora estoy acostumbrada. Es un predio maravilloso que te permite admirarlo, pero solo es posible si se lo resignifica. Estoy segura que mi vida no va a ser igual después de haber hecho esta película. Es increíble conocer a una persona que viva lo que vivió Estela y aún pueda dar amor como ella y además estar buscando a su nieto y 400 más. Es sublime, incomprensible”.

Araceli Farace, maquilladora: “Es muy interesante hacer esta película. No conocía su vida porque no tenía ningún acercamiento a las organizaciones de derechos humanos. Me parece una luchadora, una mujer maravillosa con mucho empuje. Trato de venir sin pensar a donde vengo para llegar con energía, bien predispuesta sin que me afecte el lugar. Pero sabemos lo que pasó acá, asique prefiero pensar que vengo a un set de filmación y listo”.

Silvio Rodríguez Molina, Director de Arte: “Estela nos dijo que nosotros estamos santificando acá. Está convencida de que haciendo laburo de derechos humanos, lugares tan tremendos como fue la ESMA se pueden convertir en otra cosa. Entenderla a ella me hizo cambiar la mirada. Mi primera semana fue muy técnica. Estuve haciendo desglose de lo que era la película, por lo que no me di tiempo para impresionarme ni conmoverme.  Después empezó a ser bastante impresionante estar acá por todo lo que sabemos de este lugar. A partir de la segunda, cuando ya tenía la parte técnica hecha, me resultó muy movilizante saber dónde estábamos, qué había pasado y cómo, sumado a todo lo que íbamos aprendiendo a medida que hacíamos la investigación. A la vez, al escuchar palabras de Estela y de otras abuelas, madres y familiares directos de gente que había estado privada de su libertad en este lugar y que la pasó muy mal, que entienden que este lugar hay que resignificarlo, entendí que no soy nadie para impresionarme o sentirme mal por estar acá. Entonces me lo tomé bien y contento de estar haciendo algo diferente que aporta para que la gente tome consciencia de lo que fueron las desapariciones. Ahora estoy cómodo”.

Nicolás Gil Lavedra, director: “Yo nací en el 83, pero crecí con los derechos humanos como tema cotidiano de charla en mi casa por mi papá (Ricardo, fiscal en el juicio a las Juntas y actual jefe del bloque radical en Diputados). Soy casi de la generación de los nietos, pero pensar en ellos me genera lo mismo que a cualquiera. Me preguntó qué me pasaría si me entero que no soy hijo de sino de otro. Por eso hicimos una ficción… aunque ambos puedan transmitir un mensaje genial, tiene más llegada que un documental. Nunca se sabe, pero ojalá podamos lograr una mínima porción de lo que alcanzó Montecristo,que hizo que se multipliquen los llamados de chicos buscando su identidad. Filmar acá esta película es una patada al hígado para los militares y es un gran emblema de la democracia”.

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