¿Juventud, divino tesoro?

Espantados por el mal fútbol que vemos todos los domingos y ahora también por el mal nivel de la Selección, fuimos a buscar las raíces del problema: las Inferiores. ¿Quiénes son los entrenadores que se encargan de formar a los que deberían ser los futuros cracks? ¿Por qué se los elige, qué se busca? Dirigentes y formadores, con visiones de lo más distintas, son los que contestan esas preguntas. A sólo unos días de que arranque otro Mundial Sub 20 sólo coinciden en una respuesta,  quizá la más preocupante: las camadas de jugadores ya no son las mismas que hace unos años.

Lejos parecen haber quedado aquellas épocas donde en los mundiales Sub-20 se competía por el segundo puesto porque el primero era  argentino. De principio a fin, empezando por Japón 79 y siguiendo por la insuperable racha: Qatar 95, Malasia 97, Argentina 2001, Holanda 2005, Canadá 2007. Argentina supo acumular más mundiales juveniles que ninguno y el mito fue acrecentándose. No sólo por los trofeos, sino por esa preciosa idea que supieron llevar Pekerman y Tocalli: tocar la pelota. La fama estaba hecha y, al parecer, nos echamos a dormir. Clasificamos a los Juegos Olímpicos 2008 raspando, luego en el posterior sudamericano priorizamos el Mundial y nos quedamos sin la chance de defender la dorada en Río 2012. Sumado al reciente fracaso de la Sub-17 y de cara al mundial Sub 20 que empieza a fin de este mes, el debate se establece: ¿por qué ya no marcamos la diferencia? ¿Por qué se abandonó la idea de juego? ¿Por qué se fueron los entrenadores que habían marcado un rumbo brillante? Estas preguntas abren juego a algunas más: ¿Qué nos pasa ahora? ¿Quiénes están al frente de los pibes? ¿Dónde está la causa del retroceso? Para poder entender un poco más la triste involución, Nos Digital consultó a los protagonistas para darles la chance de defender su trabajo, de explicarnos por qué ya no somos lo que éramos. Técnicos y coordinadores de Inferiores, también dirigentes, explican cómo, quiénes y por qué se eligen  los técnicos de las Inferiores: ¿Quiénes son? ¿Están capacitados? ¿Es lo mismo estar al frente de una Primera que al frente de adolescentes? ¿Alcanza con ser ex futbolista? Posicionados en la figura del entrenador, tratamos de entender que le pasa al fútbol juvenil argentino, la piedra fundamental del juego chato y gris que arrojan los más grandes.

Nicolás Russo, presidente del Lanús, cuenta cómo se eligen los técnicos en una institución que hace rato marca la diferencia: “Nosotros como club trabajamos de una manera muy particular, no puedo opinar de los demás. Apostamos en gran parte a ex jugadores o a ex colaboradores que han trabajado en la Primera del club. Tenés que tener capacidad, honestidad, compromiso. Nos manejamos con gente de Lanús, aunque no sólo por eso están trabajando sino por sus capacidades. Nos va muy bien. No conozco lo que pasa en otros clubes, sus criterios. Sólo hablo de los nuestros.” Esta reivindicación de lo propio y la no opinión de lo ajeno es una constante de los protagonistas, como lo indica Ariel Wiktor, DT de la 4ta división de Independiente: “No alcanza con ser ex jugador del club. No te capacita. Lo más importante es el trato hacia al chico. Estás dirigiendo chicos, no jugadores profesionales. La verdad, no puedo hablar de otros clubes, pero en Independiente los entrenadores se eligen por los coordinadores sabiendo que esas personas sepan tratar a chicos. Los han puesto teniendo en cuenta esa característica. Quizá tengamos una generación de jugadores de menos calidad. Pero en Inferiores y en el fútbol argentino se está trabajando muy bien. Si no estamos bien en juveniles es porque no tenemos la misma calidad de jugadores que antes, pero los técnicos que están ahora, en los casos que conozco, son personas capacitadas. Estamos en un muy buen camino”. En la misma línea, Enrique Borrelli, coordinador de las Divisiones Inferiores del Rojo, dice: “Yo soy formador de entrenadores. Un entrenador por más que sea ex futbolista debe prepararse. En el club no permitimos gente que no sea profesional. Sin título aquí no se trabaja. Buscamos un perfil de un conocedor del tema, con capacidad y con perfil docente”. Borrelli va un poco más allá y da la cara por el resto del fútbol argentino: “Considero que en Divisiones Inferiores se trabaja muy bien en muchos clubes. Hay muy buenos entrenadores.  Lo que no puedo hacer es opinar de la elección de coordinadores de otras instituciones. Pero lo cierto es que hoy trabajamos con mucho más conocimientos y profesionales que en la era Pekerman. Lo digo porque trabaje en aquella etapa y en esta. Lo que pasa es que las camadas de futbolista no son las mismas”.

Según los protagonistas las causas del mal juego no están allí, en las Inferiores, o en la figura del entrenador. Sino en que la calidad técnica de los futbolistas ya no es la misma. Wiktor lo asocia a un problema “cultural”, es decir, que “tiene que ver con que no se le da tanta importancia al fútbol en Argentina”.  Borrelli añande otra cuestión: “No veo dónde está la crisis del fútbol argentino. No se juega de la mejor manera, pero tiene que ver con la presión que genera la primera categoría sobre el entrenador. Nada más que eso. En Inferiores se juega bien, hay excelentes futbolistas.” Mientras que Nicolás Russo opina que el problema está en que “se van jugadores de jerarquía muy rápido, a veces sin debutar. Los jugadores que hacen la diferencia duran poco.” Las causas, entonces, parecen no estar en las Inferiores, parecen ser periféricas al gran pilar del fútbol argentino. Las partes, es decir, los clubes, funcionan bien. Según sus propios artífices los clubes son un relojito. Pero el conjunto se evidencia solo. Domingo a domingo la crisis salta sola, sin ayuda de nadie: se juega mal. Muy mal. Cuesta entender cómo un problema estructural no tiene raíz en su estructura, tan simple como eso. Si la primera es consecuencia de las Inferiores, las Inferiores no están de la mejor manera. ¿Entonces?

Buscamos otras voces, otras campanas que puedan hablar de lo que no se puede hablar. Que se atrevan a decir que sí, que hay fallas, problemas, déficits futbolísticos en las Inferiores. El preparador físico de la reserva de Boca y profesor del Instituto Superior del Deporte Carlos Borzi nos cuenta cómo se deberían elegir a los técnicos en Inferiores: “un DT ideal para una juvenil debería ser apasionado por conocer y descubrir formas de entrenar a un futbolista; disfrutar al  enseñar, a  desarrollar los elementos de la técnica y las conductas tácticas tanto individuales como grupales; ser un estudioso de la teoría del aprendizaje de la técnica y de la táctica; conocer las posibilidades y necesidades biológicas, motoras, psicológicas, intelectuales y morales del individuo según la edad; manejar métodos y ejercicios que exijan al deportista en forma progresiva y eficiente hasta lograr los objetivos planteados en técnica, táctica y capacidad competitiva; preocuparse por la evolución general del futbolista y  no solo en el resultado del partido; tener experiencias en la práctica deportiva sobre todo en fútbol. En un concurso para su selección estos puntos deberían ser tenidos en  cuenta para ser incorporado al cargo de director técnico de categorías infantiles y juveniles. Es difícil encontrar a directores técnicos que reúnan estas condiciones, por lo general pesa mucho el haber sido jugador de Primera o simplemente haber jugado varios años”. La realidad es otra: “Generalmente se proponen los DT para el fútbol formativo por un dirigente, allegado, u otro integrante de un cuerpo técnico que trabaja o ha trabajado en la institución. Las recomendaciones suelen basarse en que fue jugador profesional; tiene experiencia en entrenar equipos amateur;  ha ganado torneos en otra institución; es buena persona, tiene experiencia, no tiene trabajo y cobraría poco; es ex jugador del club y quiere o necesita trabajar; fue un ídolo del fútbol; tuvo una reconocida labor en otro club; fue jugador, es profesor en educación física y quiere trabajar con chicos; es familiar de un dirigente o de un allegado al club”. Incluso la Selección trabaja así. Lo dijo Carlos Salvador Bilardo, el coordinador de selecciones nacionales: “acá sólo van a trabajar los que hayan jugado con la camiseta argentina”. Ese es el mérito que deben tener los entrenadores que están a cargo de lo que deberían ser los futuros cracks. Borzi, además, explica: “Antes, los pibes venían con muchas horas de potrero, tenían su desarrollo técnico propio. Ahora los chicos no juegan más en la calle, entonces se evidencia la metodología del entrenador, se torna imprescindible. Para mejorar su técnica hay que trabajarla muchas horas. Allí  no se está trabajando analíticamente sobre la técnica. Todas las horas de potrero deberían utlizarse en el club para desarrollar la técnica y el juego”.

La disonancia, en este caso, genera esperanza. Algún problema en Inferiores hay. Suena más lógico. Algunas partes del adentro lo reconocen. Otras, sólo se atreven opinar sobre lo que queda en las cuatro paredes de su club que, según cuentan ellos mismos, funciona muy bien. Hay una realidad ineludible, la que las cámaras crueles y los ojos que duelen filman, todos esos pelotazos sin sentido. Borzi lo resume en una pregunta lógica, básica: “¿Cómo vas a tener un fútbol tan feo si todo está tan bien?”. Los entrenadores, una vez más, están en el centro de la escena. Algunos serán víctimas, otros serán cómplices y, también, como siempre queda un puñado que todavía resiste.

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