Carteles, pegatinas y volantes

Otra vez Buenos Aires se empapelo con caras sonrientes. Y no por las propagandas de pasta dental, ni de alguna compañía que ofrece seguros de vida. La ciudad prestó nuevamente su cuerpo para que le hagan campaña. Carteles amarillos, verdes, azules. Rojos, blancos, naranjas. Miradas sugerentes, consignas ambiguas, propuestas, globos. Los porteños miraron por semanas toda la propaganda política callejera, y gracias a dios por los fibrones, aerosoles y lapiceras, que dejaron ver, entre tanto mirar.

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