Vivienda cero: retratos, pizzas y fainás

La muestra que construyó el fotógrafo Walter Sangroni no es cualquier muestra ni se realizó en cualquier lugar. Es que la exposición es sobre casas tomadas y desalojos por lo que el autor decidió que el lugar donde podrían verse las imágenes sería en el Hotel Humberto Primo, donde algunas familias conviven en espacios edilicios realmente complejos. Un camino por estos pasillos de Constitución entre historias y fotos de la profunda Ciudad de Buenos Aires.

Quizás ocurrió mientras nadie miraba, mientras los transeúntes iban y venían al compás de las frenadas de los colectivos. Se hicieron reales, de carne y hueso como Pinocho, y deambulaban por el viejo hotel sin estrellas del barrio de Constitución. Sucede que el primer sábado de este mes se realizó en el ex Hotel Humberto Primo la muestra “Vivienda Cero”, una serie de fotografías que retratan la vida cotidiana de las familias que viven en este edificio del barrio de Constitución. El fotógrafo Walter Sangroni*, fue el anfitrión de la tarde.

Un año atrás, cuando los desalojos estallaban en varios focos de la ciudad, los vecinos de diferentes hoteles tomados se agruparon para no quedar en la calle y luchar por una vivienda digna. Sangroni participaba de una de estas reuniones cuando decidió que utilizaría la fotografía como herramienta para visibilizar la problemática. La propuesta fue aceptada por las familias del hotel ya que, de esta manera, podrían denunciar lo que estaba sucediendo.

Cuando empezó a fotografiar, Walter quería construir el relato en base a la idea de desalojo. Sin embargo, a medida que el tiempo pasaba, el eje del trabajo se disparó hacia otro lado. “Me fui dando cuenta que no estaban apareciendo fotos que hablaran específicamente de un desalojo, alguna marcha o corte en el que se esté resistiendo. En cambio, me había metido más en la cuestión cotidiana de cada familia.”

Mientras se enteraba que quien decía ser el dueño del hotel era un estafador, Walter fotografió a Mary Helena, una mujer uruguaya que vive en el edificio hace dos años. Entre mate y bizcochitos, también retrató a Paola y a Juan Manuel junto a sus familias. Historias de vidas diferentes que conviven bajo el mismo techo.

Luego de siete meses de trabajo, Walter reunió todo el material y decidió que era momento de mostrarlo. “Por único día, con fotógrafo y retratados a su disposición para que charle y pregunte. Se sirven tortas, café y pizzetas. Gratis”, podría haber sido la leyenda de la invitación. Las 17 fotografías blanco y negro cuelgan de la pared del patio del hotel de dos pisos. Comparten el lugar con algunas medias y remeras que se están secando en la cuerda. “Se me ocurrió que la muestra la hiciéramos acá en el hotel porque, generalmente, las muestras de los laburos se hacen en algún centro cultural que está alejado de los protagonistas y es difícil que ellos puedan ir ver cómo quedó terminado el laburo. Entonces me gustó la idea de que los retratados puedieran ser partícipes de la muestra –cuenta Walter-. Por otro lado, también es muy interesante que la gente que viene de afuera pueda conocer el lugar donde fueron sacadas las fotografías. Así cualquier duda generada al mirar el laburo se podría plantear a los protagonistas y saber mucho más en detalle”, explica Walter.

El frío de la tarde de junio invitaba a tomar un café con una porción de torta de chocolate, producción casera de las mujeres del edificio. Más tarde, la madre de Micaela se acercaría con pizzetas chorreantes de muzzarella y algunas copitas de tinto mientras su hija corría de acá para allá y jugaba con unos globos. Ella llevaba la misma sonrisa con la que Walter la había retratado.

*Walter Sangroni integra el colectivo “En la vuelta – Acción fotográfica (http://www.enlavuelta.org) junto a Mariano y Patricio Arias, Cecilia Anton, Alejandro Rodríguez y Nazareno Ausa.