Ocho meses de toma, un juicio ganado y cero respuestas

Desde hace ocho meses, alumnos de la Sala Alberdi le hicieron –y ganaron- un juicio al Estado de la Ciudad para exigirle que repare y reabra el espacio que 45 mil personas aprovechan durante un año.

“No hay nada”, me responde el guardia del Centro Cultural General San Martín cuando le pregunto si, como sabía, la Sala Alberdi está en el sexto piso. ¿No están los chicos de la toma? “Ah, sí, pero no hay espectáculos”.

Voy al ascensor, espero un rato largo, se abre la puerta y sube conmigo una mujer que lo conoce más que yo. En el primer piso vuelve a abrirse la puerta. No hay, a diferencia de lo que esperaba, un piso; hay una pared negra que no entiendo, y un mensaje en tizas que putea a Macri. La mujer aprieta el botón para que se cierre la puerta, que se vuelve a abrir en el segundo piso. No se baja. Me pregunto si en todos los pisos pasará lo mismo… Seguimos subiendo, pero esta vez directo hasta el quinto, donde ella se baja y yo, canchero, aprieto el botón para que se cierren las puertas. Además me saqué la duda: no es un ascensor pedorro que se abre en todos los pisos, sino que alguien con menos paciencia que yo, habrá apretado y, cansado de esperar que alguno de los cuatro ascensores aparecieran, bajó por escalera. Total, no tenía que subir seis, sino bajar dos. La otra duda persiste y se acentúa: ¿qué habrá pasado en el primer piso?

En el sexto hay unas oficinas de no sé qué… nada que ver con la Sala en cuestión. A mi izquierda, la foto que recuerdo de la nota que hizo un compañero de NOS en septiembre pasado. Una puerta abierta de par en par, un cartel que presenta la Sala Alberdi tomada. Más adentro, obras de arte, muñecos, pinturas, dibujos, una mesa con formularios para firmar la defensa de la Sala y volantes de explicación. Atrás, otra puerta de vidrio, pero esta vez, cerrada y trabada con un caño apoyado que impide abrirla desde afuera. Del otro lado, tres pibes ensayando escalas en la guitarra y charlando tranquilos.

Llega una chica, pide que le abran, pasa y me meto. Me presento… “Yamila”, me responde y me invita, a la derecha, al fondo (y no al revés)… difícil explicar cómo se accede a donde los siete “ocupas”, según el Gobierno de la Ciudad, “defensores del espacio público”, según ellos mismos, están viviendo. Hay un alto escalón, un ¿pasillo? ¿puerta sin puerta ni marco?, una ventana abierta que desafiaba mi torpeza. Más allá, un dolor de cabeza para Macri: los siete pibes que están tomando permanentemente la sala desde agosto pasado.

¿Por qué?

“El Gobierno de la Ciudad cerró la Sala en agosto porque tienen que cambiar la alfombra, hacer la escalera de emergencia, por fuera del centro cultural, por cuestiones de electricidad y porque, como está en un 6to piso, tiene que tener menos espectadores. Como no la reabrieron ni arreglaron, la tomamos. Le habíamos hecho un juicio al gobierno en el 2006 para que se comprometa a reparar la Sala Alberdi. Lo ganamos y en 30 días, que empezaron a correr el último 4 de abril, tenía que estar reabierta. En mayo se termina el plazo y todavía no se vino a presentar nadie para reparar la sala. Nuestro temor es qué pasará cuando se cumplan los 30 días. Para colmo, nos llegó una orden de desalojo porque nos acusan de ocupas, cosa que no somos porque estamos defendiendo un espacio público y porque la toma está amparada legalmente”.

¿Cómo es eso?

“La Resolución 12827 del boletín municipal 12145/63 del 26 de agosto de 1963 dice que ese espacio se brinda para la DGEart (Dirección General de Enseñanza Artística). Nosotros recibimos una carta de desalojo, pero ese decreto nunca fue derogado. Presentamos un juicio que nos garantiza que nosotros tengamos un espacio con estas características. Por eso, la toma es legalmente legítima”, me explica ahora Julián.

¿Qué hace la DGEArt?

Se encarga del Conservatorio Superior de Música de la Ciudad de Buenos Aires “Ástor Piazzolla”, la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, el Instituto Vocacional de Arte “Manuel José de Labardén”, el Instituto de Investigación en Etnomusicología y  Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, y la Sala. Su titular es Marcelo Birmann. La página oficial de la DGEArt reza que enfrenta el desafío de conciliar los imperativos de la vocación docente con las motivaciones y necesidades de la vocación artística procurando que la tarea académica que se desarrolla en cada uno de sus Institutos desborde el marco de las aulas y llegue a toda la comunidad. Es fácil desbordar algo cerrado…

Como por mail y por teléfono no contestan, le pregunto a la página de Internet ¿Para qué existe oficialmente la Sala Alberdi?

Ofrece los siguientes talleres:

  • Expresión teatral para niños (nivel inicial y avanzado)
  • Iniciación a la actuación para jóvenes (niveles 1, 2 y 3)
  • Actuación para alumnos avanzados (2 variantes)
  • Comedia musical (orientado a adolescentes y jóvenes

Ok. Si estamos hablando de la Sala Alberdi, será que el Gobierno garantiza que se den estos talleres en la Sala Alberdi, obviamente. ¿No?

No. ¿Dónde?

  • Expresión teatral para niños (nivel inicial)
    Sábados de 10.00 a 12.00 Hs. en Gallo 238
  • Expresión teatral para niños (nivel avanzado)
    Sábados de 10.00 a 12.00 Hs. en Gallo 238
  • Iniciación a la actuación para jóvenes (niveles 1)
    Miércoles de 16.30 a 18.30 Hs. en Leiva 4249
  • Iniciación a la actuación para jóvenes (niveles 1)
    Viernes de 16.00 a 18.00 Hs. en Leiva 4249
  • Iniciación a la actuación para jóvenes (niveles 2)
    Martes de 17.00 a 19.00 Hs. en Leiva 4249
  • Iniciación a la actuación para jóvenes (niveles 2)
    Sábados de 15.00 a 17.00 Hs. en Gallo 238
  • Iniciación a la actuación para jóvenes (niveles 3)
    Viernes de 19.00 a 21.00 Hs. en Leiva 4249
  • Práctica actoral en el teatro brechtiano
    Martes de 19.10 a 21.50 Hs. en Leiva 4249
  • Práctica actoral en el Grotesco Criollo
    Miércoles de 19.00 a 21.00 Hs. en Leiva 4249
  • Comedia musical
    Lunes de 18.30 a 21.10 Hs. en Jufré 141

Volvamos, “ocupas” ¿cómo fue lo del desalojo?

“En el año 2006, recibimos una carta de desalojo impulsada por Silvia Fajre (esposa de Kirschbaum, editor de Clarin) en cuya carta se decía que la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martin tenía que ser desalojada (sin importar los casi 40 cursos que se dictaban, los 600 alumnos ni los 45.000 espectadores que pasaban por allí).”, dice la Coordinadora de Representantes de Alumnos de Instituciones y Dependencias de la DGEArt un comunicado.

Yamila, ¿y ahora en qué andan?

“Estamos iniciando tratativas con Lombardi para exigirle que la Sala se quede acá.

El Centro Cultural General San Martín está licitado, lo que implica que empresas privadas vengan a arreglarlo y en eso entraría todo lo que son reparaciones para crear un centro multimedia de última generación. Si eso llega a pasar, todas las áreas que están en el Centro, se desplazan, pero el nombre queda. Entonces, cuando alguien viene a buscar un curso de los que sabía que estaban, no van a estar más. También están cerradas las salas más importantes del Centro: la AB –para 1500 espectadores-, desde hace 5 años, en el subsuelo también hay una de teatro y dos de cine cerradas”, retoma.

¿Desde cuándo?

“Desde el gobierno de Jorge Telerman se está vaciando el Centro Cultural San Martín. Nosotros creemos que lo hacen a propósito para que la gente vea que no está funcionando y la gente prefiera que haya un centro multimedia”, contesta.

¿Están ustedes siete solos bancando la toma?

No. “Somos siete personas viviendo y más de 30 que vienen y van para dar cursos

Todos los fines de semana hacemos espectáculos a la gorra, que es la tradición de la Sala”, dice Yamila. Viernes: Obras teatrales. Sábado: VEA? Domingo: Varieté Oficial de la Toma de la Sala Alberdi.

¿Por qué se quieren quedar acá, entonces, Yamila?

“Porque la sala está funcionando en este lugar desde hace 20 años. No queremos ningún espacio diferente. El fallo del juicio que ganamos dice que la sala tiene que ser reparada y reabierta. Nos ofrecen Leiva, que está en Chacarita, pero no cumple con una ley que dice que si tiran un teatro abajo o lo quieren reubicar, el nuevo espacio tiene que tener similares características”.

¿Qué opinan de la toma los demás trabajadores el Centro Cultural?

“Con los trabajadores del Centro Cultural nos llevamos muy bien. Nunca nos hicieron problema. No se pueden involucrar porque dependen de un gremio y si se involucran pueden tener problemas laborales. Con los que a veces sí tenemos problemas es con los guardias de seguridad que acatan órdenes, como no dejarnos pasar o ponernos horarios que después no respetan, del Director Administrativo Blas Fabián Sánchez, quien en septiembre llegó a mandarnos patovicas (http://www.youtube.com/watch?v=i3Fj4LjyyyQ&feature=related) para cambiar las cerraduras, o a hacer que nos peguen las puertas con la gotita. Cada tanto se ponen pesados y, como nosotros somos pendejos, nos corren por ese lado.

“Lo que hay que resaltar es que hoy la sala está funcionando mejor que cuando la manejaba el gobierno. Estamos haciendo seminarios, talleres de clown, de teatro con rítmica y vocal, ensayos por día y los fines de semana siempre hay espectáculos. Todos los días se está aprovechando el espacio. Eso es muy valioso porque la gente que está apareciendo en la sala son más de 400 personas por fin de semana. Eso nos da apoyo. Lo mejor que podemos hacer, entonces, es seguir autogestionando”, concluye Yamila y se va a seguir con su vida.

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