Más movilizaciones en África de las que veíamos

La Internacional

No solo donde miran los ojos del mundo occidental están ocurriendo sublevaciones, revoluciones y represiones a estas. África transcurre hoy por una época de erupciones de vorágines cansadas de los despotismos dictatoriales instaurados en rincones de donde no nos llegan noticias

Desde fines del 2010 los periódicos han ido relatando día a día sobre las diferentes insurrecciones y movilizaciones populares que tuvieron lugar en África y puntos de la península arábiga. Túnez, Egipto y Libia han sido los más enfocados, ya sea por la magnitud de las huelgas y su contenido “pacífico” –como en los dos primeros casos-, o, contrariamente, por el cauce violento en el que derivaron, – como sigue ocurriendo en Libia-. A su vez, la injerencia de las potencias de Occidente y, en particular, del arribo de soldados de la OTAN en pleno territorio libanés ayudó a que los medios mundiales no pasasen por altos estos acontecimientos.

Sin embargo, si la luz periodística fue orientada con gran claridad y ha hecho foco sobre aquellos tres, ha ignorado y mismo sumido en la oscuridad a otras regiones que están en el camino de la lucha y la disidencia. Será causa de esto la menor incidencia de sus economías a nivel mundial y su poca importancia geopolítica para las principales potencias del globo. Así, este artículo pretende hacer un paneo general sobre las luchas dejadas de lado, pero no por eso de menos vitales para sus propios actores, que a día de hoy están convulsionando nuestro planeta.

Swazilandia, contra la monarquía

Este pequeño país, ubicado dentro de las fronteras sudafricanas, ha vivido desde marzo una continua movilización de todos los niveles sociales, desde la clase obrera hasta los sectores medios, pidiendo por la abdicación del rey Mswati III y la apertura a elecciones multipartidarias libres. Este despertar popular ha sido agravado por las infrahumanas condiciones en las que vive la mayoría de sus habitantes: la tasa de desempleo se sitúa en alrededor del 50 por ciento, un 40 por ciento de la población tiene el VIH, la edad media de vida es de 31 años, y dos tercios de la población tiene que vivir con menos de un dólar al día[1]. Cifras más que escalofriantes, pero que sin dudas generan aún más enfado cuando se tiene en cuenta que a este rey, quien maneja las riendas del Estado bajo la forma de una monarquía absoluta desde hace 25 años, se le ha calculado una fortuna de 70 millones de euros[2].

La primera gran marcha tuvo lugar el último 18 de marzo. Sus reivindicaciones eran, según el líder estudiantil Maxwell Dlamini, “la dimisión del gobierno y el establecimiento inmediato de un gobierno de transición que debería elaborar, en consultas con nuestro pueblo, una constitución democrática que nos conduzca a unas elecciones democráticas libres y justas”[3]. Así, en aquella se encontraron de un lado 10 mil ciudadanos en lucha por derechos democráticos frente…a 20 mil policías, prestos a hacer su trabajo represivo en defensa del rey. En adelante, las acciones violentas por parte del Estado no dejaron de cesar: detenciones arbitrarias, golpizas a militantes, encarcelamiento a todos los líderes del Consejo de la Coordinadora del Trabajo, confederación que unió a diferentes sindicatos, organizaciones sociales y partidos políticos para guiar los levantamientos.

Descabezada su organización política, su vida en constante riesgo de ser quitada por policías o militares, y con nulo apoyo internacional, la población swazi continúa peleando por sus objetivos y más que nunca por su vida.

En defensa del voto en Uganda

El 20 de febrero de 2011 el 98% de los votos daban al presidente Yoweri Museveni la victoria en el proceso electoral…una vez más. Durante 25 años se ha mantenido en el poder, poder que teóricamente se ha ganado y sigue ganando en las urnas, a pesar de las constantes denuncias de fraude que se suceden una vez terminado el juego democrático. Y esta vez no podía ser diferente. A pesar de haber sacado más del doble que el principal partido opositor el Foro para el Cambio Democrático (FCD), el grupo Democracy Monitoring Group, que supervisó todo el proceso, otra vez publicó la presencia de irregularidades: desde amenazas a votantes opositores hasta papeletas marcadas a favor de quien se coronaría presidente. Así, la oposición se quejaría de los resultados. De nuevo, los pedidos serían en vano.

Pero el 29 de abril estallaron los ánimos en la capital del país, Kampala, una vez conocido el inhumano arresto al líder del FCD, Kizza Besgye, quien fue detenido por la policía en su auto, rociado por gases lacrimógenos y esposado. Así, la gente salió a las calles, no sin tener que enfrentar a uniformados armados. Unos cortando las calles con barricadas hechas a base de neumáticos incendiados, los otros respondiendo con gases lacrimógenos y balas. El primer día los resultados dieron un saldo de tres muertos y ochenta heridos. Al día siguiente, otros cinco más perderían la vida, y ascendiendo a setecientos los arrestados. El conflicto continúa.

Camerún y Djibuti. La crisis del mundo árabe se expande

Paul Biya supo anunciar su re-reelección para los comicios cameruneses de este año, lo que supone que será otra de sus cómodas victorias, como se vienen dando desde hace 28 años, desde que se sentó por primera vez a la cabeza del gobierno. Frente a esto, y con los conflictos desarrollados en el norte de África en su momento clave, el 23 de febrero la oposición llamó a una huelga contra el sistema antidemocrático, agravado por las crisis inflacionarias que afectan al conjunto de la población desde el 2008. Así, cientos de manifestantes salieron a las calles para pedir la dimisión del máximo mandatario, lo que fue recibido con una lluvia de bastonazos, carros hidrantes disparando contra la multitud y detenciones. Durante los días subsiguientes más personajes fueron apresados: seis miembros del partido Cameroon O’Bosso, Charles Talom, cámara de la emisora “VoxAfrica” y Rennier Kazé, corresponsal de “AFP”, entre otros.

Desde esa fecha no se han dado noticias de movilizaciones significativas.

En Djibuti, el 18 de febrero treinta mil manifestantes –casi un 5% de la población- inundó las calles en reclamo por la aprobación de la presentación por tercera vez del presidente Omar Guelleh a las contiendas electorales del 8 de abril del 2011. Como en los casos mencionados la policía y gendarmería actuó rápidamente, disparando, golpeando y apresando a más de 80 militantes.

La siguiente contienda tuvo lugar el 4 de marzo, donde esta vez los manifestantes fueron dispersados a la fuerza antes de poder reunirse, ya que las fuerzas del orden cerraron cualquier acceso a la capital, además de amedrentar a los grupos que iban ingresando.

El 8 de abril Guelleh ganaría las elecciones con un 80% de los votos. Sin embargo, la oposición no se presentó en llamado al boicot.


[1] Afrol News: http://www.afrol.com/es/articulos/37600 Fecha de consulta 1/5/2011 Fecha de consulta: 1/5/2011

[2] RFI: http://www.english.rfi.fr/africa/20110412-mass-arrests-block-swazi-pro-democracy-rally Fecha de consulta: 1/5/2011

[3] Afrol News: http://www.afrol.com/es/articulos/37583. Fecha de consulta: 1/5/2011