El under soplando en subida

Barlovento forma parte del circuito B de bandas de la Capital Federal que puja por salir a la superficie. Ni consagrado pero tampoco ingenuo, el trío -conformado por Augusto Coronel Díaz en la guitarra, voz, y composición de las letras; Martín Medina en la batería y en la segunda voz, y Adrián Garófalo en el bajo-, reconoce las dificultades que se le presenta pero sale a buscar pista para seguir en los escenarios.

Augusto y Adrián arrancaron tocando juntos hace 6 años, y pasaron tres para que se formara Barlovento. Tras un año en que la banda estuviera en el ruedo, Martín agarró los palillos de la batería, y se les unió. La composición comenzó a ser distinta. “Al principio era más experimental y ahora vamos a la canción. Sigue existiendo un poco la parte instrumental y experimental, pero está un poco más definido”, coinciden los pioneros de la banda. La nueva táctica “se basa en utilizar otras métricas. Ahí es donde radica lo experimental”, aclara Adrián.

Son tres años, un EP, un video, y tocar regularmente en vivo. Todo eso aceita el engranaje en un ambiente en el que no es tan fácil salir a la superficie sin tener que pagar fortuna por ello. Martín señala: “Dentro de las pocas posibilidades que hay, tratamos de hacer 10 shows por año.  El último mes tocamos todos los fines de semana.” El sonido fue evolucionando, y Augusto se adueña de las metáforas para explicarlo: “Antes era como una planta que estaba naciendo y ahora en cualquier momento florece”.

Sus letras salen de abajo, son mezcla de oscuridad y tristeza, “hablan de la soledad, de cosas cotidianas que le cuestan a cualquier persona. Son bastante oscuras y no tienen un mensaje muy positivo”, indica el compositor. “Lo que pasa es que la tristeza nos genera alegría”, completa Adrián. Ahora ya son catorce los temas que están listos y pacientemente aguardan en la sala de espera. “Grabar un disco siempre es complicado: es una inversión que no creo que vuelva entera”, cuenta Augusto. Pero Adrián regala una pisca de su positividad frente al proyecto: “Tal vez la idea de grabar un disco es darnos nosotros el gusto, tratar de plasmar todo lo que venimos laburando hace bastante tiempo.”

Barlovento se presentó en el ciclo Motoclub, organizado por Los Natas en The Roxy, también estuvieron en La Castorera, y en diversos centros culturales. Ellos sostienen que compartir fechas con colegas es lo que va ayudando a allanar el camino, por lo que compartir público genera que éste se vaya ampliando. Augusto toma la palabra nuevamente para afirmar una sospecha: “Conseguir público propio es un trabajo que lleva mucho tiempo. Es la parte más difícil, y que no está explicado en ningún lado cómo hacerlo. Todas las bandas en general tardan dos años en grabar su disco, y diez años en conseguir su propio público. Es un camino larguísimo.”

Que estén en el under, o en el “under al cuadrado”, como sugiere Martín, a veces se traduce en lo complicado que es dar el paso para despegar. Así, lograr vivir de la música se convierte en un plan que suena casi utópico, pero que tiene mucho empuje. “Apuntamos a vivir de esto, es lo que se quiere, pero de a poco, es un proyecto a largo plazo”, –indica Augusto. “Es difícil vivir de la música. Afortunadamente hay muchas formas de hacerlo. Como banda el conflicto que se presenta es que no hay un circuito que te permita vivir como tal. Para pasar un video y hacerlo rotar necesitas una pauta económica”.

Y la traba no la tienen solamente aquellos que ingresan al circuito. “Hace un rato hablábamos con una banda que convoca entre 300 y 400 personas, pero no aún así no le da porque se tiene que alquilar el lugar para tocar, llevar los equipos estudiar, mantener el instrumento y morfar. Yo no sé hoy cuantas bandas viven de la música. Pero vivir de la banda es un proyecto”, concluye Augusto.