El recepcionista azul y su arte

Con una vastísima hoja de vida profesional y una larga lista de personajes queribles, Rep provoca diariamente y a trazo limpio desde las contratapas de Página 12. Sin ataduras a sus personajes o a alguna técnica en particular, pone su genio en manos de la tinta y del tablero que la recibe.

Describir la biografía de Rep, Miguel Repiso en el D.N.I. y para las formalidades municipales, a esta altura, sería como explicar que la banana tiene potasio, es decir, caer en la redundancia y el sopor de lo conocido.

De todas maneras, como concesión a algunos adormecidos, aquí va una síntesis: nació en San Isidro, pero vivió en Boedo toda su infancia, tiene 50 años recién cumplidos y varios elogios acumulados. Comenzó su trabajo en Ediciones Récord, donde era diagramador, para luego trabajar en las revistas “Cuarta Dimensión”, “Hortensia”, “Caras y Caretas”, “Feriado Nacional”, “Satiricón”,  “Humor”, “Sex-Humor” y una larga lista de etcéteras. Ilustra las contratapas de Página 12 desde siempre, y colabora con Fierro y Veintitrés. Conduce el programa de radio (sí, también) “El holograma y la anchoa”, de 23 a 1 por radio AM750, y publicó una veintena de libros.

Si bien intenta alejarse cada vez más de la política en sus tiras, las críticas se le escapan de las manos. Pero ojo, no como algo desparramado y líquido, sino como las certezas de un hombre convencido gracias a la madurez de su  carrera, con el sueño del cruce a Los Andes concretado, y la inmensa satisfacción de conservar el humor y la soltura de la niñez en cada una de sus piezas gráficas. Un interminable viaje en tobogán.

Uno de sus personajes más recordados es “El Recepcionista de Arriba”, quien decidía el destino post mortem de varias figuras de la época. Si hoy volviera a dibujarlo, ¿quién sería el primero en ser enviado al infierno y quién al paraíso?

Al paraíso los que luchan por el reparto y los artistas de verdad. Al infierno los plagiadores, que entre los dibujantes los hay. Irían Bush, Rumsfeld, Condoleeza y los que tomaron la decisión de la guerra de Irak. También a éstos se comería el Caramonchón, con diversos trastornos gástricos.

El Caramonchón es una criatura creada por Rep, una especie de monstruo caníbal que tiene el fascinante poder de comerse a quien se le da la gana. Más que un glotón sanguinario, es un justiciero, ya que entre sus festines del pasado se encuentra, por ejemplo, Alfredo Astiz.

Cuando habla de “dibujantes plagiadores”, ¿a quién se refiere?

Son del diario La Nación. Uno es grasa, el otro es cool.

En una entrevista para ese diario, usted soñó con tener un poder especial para expulsar a todos los sátrapas en el poder. ¿Quién le gustaría que ni se presente en estas elecciones?

¿Yo hice un reportaje para La Nación? ¡Qué horror! Con lo mal que hablo de ese diario nefasto. Si tuviera poder, me expulsaría a mí mismo por eso. Odio a Macri.

¿Cree que sus historietas contribuyen a la creación un imaginario colectivo de algún tipo?

En el peor de los casos, sí. Ojalá estuvieran fuera de contexto y de todo sentido común. Pero soy muchos, así que algunos sí, otros no.

Un capítulo interesante en la vida profesional del dibujante es la serie denominada Bellas Artes, donde se mete con distintos cuadros o esculturas y los amasa para hacerlos accesibles, para entenderlos y para seguir disfrutándolos transformados.

En relación con esta serie, ¿cuál fue la última exposición artística que visitó?

Recomiendo las muestras de Daniel Santoro en Palatina y la de Roberto Graziano en el Palais de Glace.

Para pascuas salió un dibujo sobre una vida de Cristo paralela a la conocida y la imaginaria inexistencia del feriado. Varias veces ha dibujado a Dios, la iglesia, los papas, etc. y  ud. contó que lo llamaron para quejarse, ¿ocurrió también ahora?

Llegaron muchas quejas y van a seguir llegando.

¿Qué es exactamente lo que le dicen?

Me dicen irrespetuoso. No estoy de acuerdo, son ficciones a las que parodio. Me río de las supersticiones, y soy un hombre de supersticiones y de fe, eh. Por otro lado, me encanta joder con ese tema.

Un artista con ciertas excentricidades, con pelos eléctricos que disparan ideas infinitas, no sería tal si no interpretara clásicos de viejos consagrados, los covers, ese género tantas veces juzgado con la fiereza injustificada de “todo lo pasado fue mejor”. Miguel Repiso trasladó esa parte de la cultura joven y la plasmó en la ilustración, homenajeando a varios de sus ídolos, como Pat Sullivan (“El gato Félix”) y Charles Schulz (“Peanuts”, más conocido por estas tierras por los personajes Charlie Brown y Snoopy).

¿Qué cover tiene ganas de hacer o tiene pendiente?

Por ahora ninguno. Me gustaría hacer uno del tema “I want you (she´s so heavy)”, pero no sé de música.

¿Algún dibujante nuevo lo entusiasma?

Ninguno. El último fue Max Cachimba acá, y Chris Ware allá.

En una historieta de su personaje dark, Lukas, un “@” enorme crece hasta atraparlo en una enorme red, ¿cuál es su relación con Internet y los cambios que provoca, tanto en su profesión como en general?

Mi relación, como con casi todas las cosas, es relativa. Está llena e cosas positivas y algunas adictivas. Es una revolución y también la industrial trajo avances y pérdidas. No me fanatizo, pero fortalezco algunos vínculos afectivos, laborales, y me sirve para búsquedas que aplico en mis trabajos.

Autorretratado 200 veces por año, a veces muralista, y en búsqueda de una mayor libertad artística desde que dibujó al Quijote de Cervantes, Rep sufre durante el proceso y disfruta del trabajo terminado. Una forma de ser análoga a un juego de plaza: subir hasta lo alto de las escaleras de metal venciendo el vértigo, para finalmente deslizarse con las manos en alto por una rampa que es, ante todo, divertida.

Para finalizar, Miguel Repiso hace su selección de cinco obras preferidas:

LAS MENINAS.

GUERNICA.

MANIFESTACIÓN, DE BERNI.

ALGÚN BACON.

ALGUNA PÁGINA DE SEMPÉ.