Cuerpos endebles

La fotógrafa italiana Myrim Meloni expone un fotorreportaje sobre el consumo del paco, una droga barata elaborada a partir de los residuos que se generan al fabricar la cocaína. Situaciones de vidas enjauladas en el ciclo de la marginación social.

Frágiles; no invisibles. A punto de romperse y quebrarse están, como marionetas de porcelana, hundidos en las baldosas de un suburbio gris que no se detiene. A través de imágenes de escenas íntimas y cotidianas, la fotógrafa italiana Myriam Meloni habla de lo que genera el paco en las vidas de quienes lo consumen.

Titulado “Frágil”, el ensayo fue publicado en Italia, y en la Argentina, y luego de recibir el premio por mejor portafolio en la 4ª Bienal de Fotografía Documental de Tucumán, desembarcó en la Fotogalería del Teatro San Martín de la mano de Juan Travnnik, su director. También fue seleccionado por la revisión de Portafolio de la sección Transatlántica de Managua en el marco del Photoespaña, y es candidata para el Joop Swart Masterclass del World Press Photo.

En un discurso compuesto por imágenes íntimas y cotidianas de una realidad compleja y silenciada, y según Meloni, con una mirada sin tantos prejuicios por venir de una cultura diferente, “Frágil” grita sobre aquellos atrapados en el paco.

-¿Cómo elegiste este tema?

-El trabajo lo empecé, en mi cabeza por lo menos, desde el primer momento que llegue acá. Es una temática que necesitaba mucho cuidado. Tardé un año en procesar que quería hacer este trabajo y en pensar cómo quería hacerlo.

-¿Cómo te acercaste a las primeras situaciones?

-Muy rápidamente, a partir de las primeras imágenes, me vi involucrada en el trabajo de forma muy íntima y muy personal. Un día me acerqué a las madres de lucha contra el paco, quienes antes se reunían los jueves en la Plaza de Mayo y hacían una ronda con un pañuelo negro para denunciar lo que ellas llaman un genocidio silencioso. El día siguiente estaba acompañándolas en una internación forzosa. Allí me vi una noche, con cuatro policías, la mujer del chico y la madre. Asistí a todo el procedimiento.

-¿Hiciste fotos?

-La única foto que pude hacer no está expuesta acá por una cuestión de calidad. La hice después de todo el procedimiento cuando el chico estaba subiendo a la ambulancia. En este caso no supe entender si realmente era el momento de hacer fotos o no, porque me dejé llevar por toda una serie de sentimientos que para mí eran completamente nuevos.

-¿Arrancás a sacar fotos desde el primer momento que te entrevistás con la gente?

-La cámara la tengo muchas veces encima independientemente de que este yendo a hacer un trabajo o no. Obviamente hay todo un proceso de conocimientos reíproco entre el tema, el sujeto y vos. No entrás de una. Hay otro tipo de intimidad que sólo se consigue con el tiempo, por lo cual probablemente por más que la cámara la lleve encima, ni se me ocurre sacarla porque no hay nada para fotografiar.

¨Frágil” fue compuesto por imágenes recolectadas durante dos meses en la Villa 1-11-14 de Flores, la Villa Zabaleta; Retiro y Constitución. Un trabajo en conjunto con la gente que la dejaba relatar desde adentro la vida cotidiana. Como con la televisión, que nos imprime de olores, sonidos y sensaciones que hacen que el espectador se traslade al lugar de los hechos, hay fotos que toman del cuello de la camisa al espectador y lo arrastran a su interior. En el primer plano del chico que está prendiendo una pipa de paco, se percibe una cercanía muy cómplice entre la fotógrafa y el retratado. “Los chicos se habían acabado de levantar y me senté con ellos porque vi que la situación era muy amena y estaban dispuestos y enérgicos. Estuvimos charlando un rato y con gran sorpresa empezaron a fumar en un momento en que pensaba que se iban a dar una tregua. En un primer momento sentí que podía ser algo de show y entonces no hice fotos enseguida. Luego me di cuenta de que no, de que era una dinámica donde no hay horarios. Sabía que quería hacer alguna foto de consumo pero no sabía que las iba a conseguir tan rápido.”

-¿Qué es lo que te ayuda definir tu mirada al fotografiar?

-En todas las situaciones que se fotografían siempre hay varios costados de la medalla. Entonces ahí se hace una elección y hay fotos que efectivamente no utilicé porque iba a poner a los chicos en el mismo papel que ya los ponemos. Había una imagen de un chico con un monedero evidentemente  ajeno. ¿Te sirve que te cuente que roban para drogarse? La foto era un fotón, encima es el segundo en que agarra la billetera. Es un instante es un segundo que estás ahí. Significa que estás en un momento realmente movido pudiste hacer al foto. Lo tienes in fraganti entre comillas, y luego decís… ¿y? Y no es ocultar, es tomar una opción.

-¿Alguna foto de la muestra estuvo por quedar fuera de la selección?

-Hay una foto donde un chico con un tic mira a la cámara muy asustado. Quizás esa era la foto que en ese momento pensé si la necesitaba para contar. Y luego,  pensé que era al revés: si esa foto molestaba, pues era un resultado que a mí me venía bien porque realmente no es normal que un chico de 14 años este en ese estado. Y si un chico de 14 años está en ese estado, hay unos planteos que no sólo yo, sino nosotros, los políticos o el resto de la sociedad se tienen que hacer. ¿Por qué no lo podés ver en una galería cuando los ves en Constitución todos los días?

MIRANDO LA FOTOGRAFÍA DE LOS MEDIOS

A pesar de la amplia difusión de la fotografía y de la participación casi mundial de la población en su confección, publicar una nota hecha a base de imágenes (lo que es llamado un fotorreportaje) se vuelve bastante complicado. “En los medios de Buenos Aires no hay muchos espacios, un poco porque las revistas están comidas por los espacios publicitarios, y segundo porque no hay muchas revistas que tengan espacios para reportajes fotográficos.” Actualmente esta joven italiana radicada en Argentina hace tres años, colabora como fotoperiodista en la revista “Acción”, en el diario La Nación y Página 12. Paralelamente lleva adelante sus proyectos personales como freelance junto a los fotógrafos Federico Bledel y Alejandro Kirchuk en el colectivo Nueve13photo.

El lenguaje fotográfico vive en la banquina de la información, y se lo incorpora más por una cuestión de formalidad y protocolo que para enriquecerse a la prensa con su manera de informar. Defensora y guardiana de las palabras, la maquinaria informativa lo deja de lado y es poco difundido entre la opinión pública. Esa es la razón por la que este tipo de trabajo periodístico no es financiado por los medios, sino que en su mayoría son gestionados por los propios fotógrafos. El rédito, si viene, lo hace después, y por lo general es usado por los fotógrafos para impulsar próximos trabajos a desarrollar. Podría considerarse que el reportero gráfico es maltratado por los diarios, ya que muchos colaboran de manera esporádica, lo cual los deja por fuera de ser beneficiados con un seguro social durante la tarea periodística y tampoco reciben cobertura para la cámara, herramienta que ellos mismos deben proveer.

– ¿Cómo ves la foto de los diarios argentinos?

– Te puedo hablar de todos los puntos de vista, porque la hago y porque la veo. Es muy clásica. De hecho cuando voy a hacer una cobertura de diario sé exactamente cuáles son las cuatro fotos que tengo que sacar.  Por un lado la dinámica de la prensa te impone un ritmo y una rapidez donde el resultado está sacrificado respecto de los tiempos. A veces tenés que hacer la foto a un personaje y no tuviste ni un segundo de saber si es un actor dramático o es un payaso.

LA FOTOGRAFÍA Y LA AUTORA

Meloni ha expuesto colectivamente en la galería Forma (Milán, 2004), en el teatro Lliure (Barcelona, 2005), en el marco del SevillaFoto (Sevilla, 2009) y en la galería “Officine Fotografiche” (Roma, 2011). A la Argentina llegó en el año 2009 para realizar un trabajo acerca de las consecuencias del desmonte en el norte de Argentina, en colaboración con la ONG Nelson Mandela.

En este tipo de proyectos, la mirada del hacedor está muy comprometida con la temática y con la manera de relatar. Las inquietudes y la curiosidad del fotógrafo son las que despiertan lo genuino del relato. En este caso, a través del tratamiento de una temática social, Meloni se propone “visibilizar este tipo de problemática y crear un acercamiento entre el espectador y el sujeto que fotografío”.

Aunque la paradoja de, en palabras de Susan Sontag, relatar acerca del dolor de los demás utilizando la belleza de la fotografía, Meloni asegura que para ella “es sólo una herramienta para contar. Fotografío porque me siento muy atraída por ese lenguaje y es el que sé manejar.”

-¿Hay alguna temática en tu portfolio que no sea social?

-Hace un tiempo me rompí la pierna. Entonces un día me acompañó un remisero al hospital para hacerme una resonancia magnética. El señor me contó que tenía una limusina. Yo pensé: ´Voy a empezar a hacer un trabajo sobre una limusina.´ Esto era explorar el panorama social de Buenos Aires a través de los ojos de quien alquila una. Hablar acerca de los contextos y las ocasiones en que la gente está dispuesta a gastar tanto dinero.

Fiel a su estilo, Meloni ya está comenzando a producir su próximo proyecto y en unas semanas viaja a España por dos meses para trabajar sobre la inmigración ilegal de los rumanos en España. Indudablemente abocada a las cuestiones sociales, Meloni no se despega de la cuestión social. “Me di cuenta que es inútil que trate de hacer cosas divertidas a las cuales no veo un sentido más profundo porque no los puedo seguir en el tiempo y tampoco me llenan”.

“Frágil” se puede visitar gratis desde el martes 3 de mayo hasta el domingo 5 de junio, en la Fotogalería del Teatro San Martín, Corrientes 1530.

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